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La maleta (ligera) perfecta

Guía imprescindible para mochileros y viajeros de 'low cost'

La maleta (ligera) perfecta

Menos es más. Un viaje inolvidable puede serlo también por aquella maleta imposible que se hizo protagonista en cada parada. Por eso, el viaje empieza mucho antes de salir de casa. Le damos las claves para que no te falte ni le sobre nada en su periplo. ¡Buen viaje!

¿Mochila o maleta? Usted decide: para los viajes con muchas paradas, de albergue en albergue o largos trayectos caminando, resulta mucho más práctico llevar una mochila. Raúl López, experto de la Librería Deviaje (deviaje.com), recomienda, eso sí, que esté bien ajustada a su cuerpo y siempre de un tamaño adecuado –para viajes cortos, una de 45 litros de capacidad debería estar bien, aunque puede elegir una que, además tenga una tapa con cremallera para ampliarla 10 litros más; para los largos puede elegir una de 60 litros–. E importante: no debe pesar más de un 10% de su peso corporal. Para una persona de 55 kilos la mochila perfecta debería ser de 5,5 kilos. Aunque hoy en día hay mochilas grandes que no llegan a pesar ni dos kilos.

Volar en low cost exige ser parcos con el equipaje, por eso, los trucos del mochilero servirán para hacer la maleta ligera perfecta, con todo lo que necesita y no todo lo que quepa. Por supuesto, ¡elija una con ruedas! La regla de oro: que sea muy resistente.

En su equipaje no puede faltar...

Ropa para siete días:

· Siete prendas de ropa interior.

· Siete pares de calcetines.

· Un par de botas, zapatillas de montaña bajas o deportivas resistentes para caminar. ¡Ni se le ocurra estrenarlas durante el viaje! Mejor hacerlo, al menos, un mes antes de su viaje. Si quiere, puede incluir un zapato casual que sirva para salir de noche.

· Chanclas. ¡Fundamentales para las duchas de los albergues!

· Un pantalón largo.

· Un convertible, que pueda hacer las funciones de pantalón largo y corto.

· Un short.

· Una gorra o sombrero.

· Siete camisetas.

· Un forro polar fino o una chaqueta de fibra por si refresca.

· Algo para dormir. Si no quiere incluir un pijama, bastará con unos leggins y una camiseta cómoda. En caso de dormir en un albergue, puede también llevar un saco-sábana: de tela fina de algodón o seda, resultan muy higiénicos, no dan calor y ocupan muy poco (más pequeños que una lata de refresco).

· Un bañador o biquini.

· Un chubasquero o un poncho impermeable y transpirable (los hay que, además de resguardarle a usted cubrirán también su mochila).

Otras cosas imprescindibles:

· Documentación. ¡Incluido el carnet de conducir! No está de más llevar fotocopias del DNI y el pasaporte, por si lo pierde.

· Botiquín de primeros auxilios: toallitas antisépticas, antiinflamatorio (por si tiene algún dolor de tipo muscular), tiritas, repelente y calmante de picaduras, antihistamínico y algún medicamento para tratar problemas gástricos.

· Neceser: gel (que puede servir también de champú e incluso, para lavar la ropa); cepillo de dientes y dentrífico; crema con protección solar; pañuelos de papel y toallitas húmedas, y desodorante. Si viaja en compañía, no multiplique el número de botes, mejor repartan el peso. También resulta muy práctico incluir unos tapones para los oídos. ¡No sabemos si nos van a salvar de una mala noche de ronquidos! Para aquellos con problemas de visión, un repuesto de gafas o lentillas.

· Un adaptador universal, teléfono móvil, cámara de fotos y sus correspondientes cargadores. ¡Porque sería un drama quedarse incomunicado o sin batería para hacer esa foto con la que triunfará en Instagram!

· Candado. Parecerá innecesario, pero en muchos albergues cobran por ellos para cerrar las taquillas.

· Una navaja multiuso y una linterna.

· Bolsas de plástico reutilizables: para la ropa sucia, para meter cosas que compre, para algún imprevisto. Y una cuerda para tender la ropa.

· Toalla de microfibra. ¡Abulta menos! También son muy recomendables las de algodón que sirven de pareo.

También conviene tener en cuenta...

En el momento de hacer la mochila, no caiga en el síndrome “por si lo necesito”. De lo contrario, la llenará de cosas que, seguramente, no utilizará. Si surge un imprevisto, puede comprarlo durante el viaje.

No se vuelva loco metiendo ropa; lo más sensato es ir lavándola según se ensucia.

Resulta muy útil llevar un bolsillo interior de seguridad (de esos que se llevan bajo la ropa como si fuera una riñonera) en el que llevar los documentos, las tarjetas e incluso el móvil, así como un cinturón secreto para meter algo de dinero en él (lo agradecerá si pierde o le roban la cartera).

No está de más que cámara, teléfono y otros gadgets vayan en una mochila de tamaño reducido o en una bandolera pequeña, colocada no a la espalda sino delante. También puede meter ahí los documentos y los billetes de tren que necesiten.

*Fuentes: Raúl López, experto librería DeViaje// guía de Interrail 2014. Turismo joven, de la Comunidad de Madrid. 

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