Ir al contenido
_
_
_
_
CARTAS AL DIRECTOR

Afrontar los fracasos

El optimismo es la baza principal del resiliente. La valentía, otra. Porque permitirte sentir emociones fuertes y no huir de ellas tiene un precio que hay que estar dispuesto a pagar. Los momentos felices y placenteros se disfrutan; los fracasos y desilusiones son parte del bagaje que llena los rincones de nuestra vida haciéndonos más sabios, más generosos. El artículo de Patricia Ramírez Cómo sobreponerse a los golpes de la vida está repleto de máximas que rozan lo obvio; tanto, que a veces nos pasan desapercibidas, empeñándonos en refugiarnos en sentimientos frustrantes, en lamentaciones y en reproches. Pero, ¿el resiliente nace o se hace? Los genes albergan posos del carácter heredado. El ambiente familiar es determinante para adquirir habilidades sociales, empatía y algo muy importante para afrontar los avatares que nos ponen a prueba día a día: valorarnos a nosotros mismos y conocer nuestra capacidad de levantarnos una y otra vez. También está la habilidad para cambiar y redimirse; de aprender y, aunque no se lleguen a cumplir todas las premisas que nos harían brillar como superhéroes, poder adaptarnos y salir ilesos de fracasos y calamidades. Dos páginas para tener a mano y releer cuando las obviedades se convierten en laberintos que nos confunden y nos hacen sentir infelices.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_