Columna
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Entre todos

Hay que protestar y exigir a los gobernantes una mejor gestión de los recursos, pero también tenemos que asumir nuestra cuota de compromiso individual

Reparé en su tuit por casualidad, como quien abre una botella con mensaje que las olas han depositado sobre la orilla. “Mis dos niños buscan Rey Mago para tener regalos esta Navidad. Nosotros no podemos”. Me llamó la atención y le pedí más datos. Se llama Zuriñe Coronado, tiene 38 años y vive en Pamplona. Su marido (operario de la construcción) está en paro; ella, pintora y administrativa, lleva dos años sin trabajar porque está enferma. “De momento pagamos la hipoteca y los gastos, por lo que veo a mi alrededor eso es un lujo, pero aunque me siento afortunada por poder ir tirando, hay algo que me pesa en el alma: no quiero ni imaginar unas Navidades sin regalos para mis hijos”. Tiene una niña de seis años y un crío de dos. “Por eso estoy pidiendo a diestro y siniestro que alguien me ayude. Podrían ser juguetes que otros niños no usan. O una tarjeta regalo de una juguetería”.

Ahora déjame que te diga algo por si aún no lo sabes: el Estado de bienestar se acabó para siempre. Sí, desde luego, hay que protestar y exigir a los gobernantes una mejor gestión de los recursos, pero también hay que reforzar la sociedad civil y asumir nuestra cuota de compromiso individual. Tenemos que levantarnos cada día pensando en qué podemos hacer para paliar la carnicería de esta crisis. Y no te equivoques: esto no es “ñoña caridad”, como aseguran los viejos prejuicios de una izquierda estatalista, sino pura y simple responsabilidad social. Por ejemplo, volvamos a Zuriñe: su caso ya está solucionado, pero, ¿cuánta gente se encontrará en su misma situación? Hemos abierto un grupo de Facebook titulado Ni un niño sin juguetes para facilitar el reciclaje de juguetes usados para estas Navidades. También hay un teléfono: 638 919 894. Si quieres dar juguetes, o si los necesitas para tus niños, llama. Entre todos podemos.

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