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Scilingo niega ahora que participara en los "vuelos de la muerte"

El ex militar argentino pide protección para su familia u asegura haber recibido amenazas de la Armada argentina

El ex militar argentino Adolfo Scilingo ha afirmado esta tarde, en la segunda jornada del juicio que se sigue en la Audiencia Nacional contra él por delitos de genocidio, terrorismo y torturas, que se autoinculpó ante el juez Baltasar Garzón de unos hechos como los llamados vuelos de la muerte, en los que ha negado ahora haber participado, para que este magistrado investigara lo que sucedió durante la dictadura argentina (1976-1983). Al inicio de la sesión esta mañana, el ex militar ha modificado la actitud mantenida el pasado viernes y ha mostrado su disposición a declarar. El acusado ha denunciado haber recibido amenazas de la Armada argentina y ha solicitado al tribunal protección para su familia.

La jornada de hoy del juicio ha comenzado con la lectura del informe elaborado esta mañana por los forenses de la Audiencia tras reconocer al acusado, para quien las acusaciones populares y particulares piden 6.626 años de prisión. Los forenses han indicado que Scilingo, en huelga de hambre desde el pasado 9 de diciembre, les había manifestado que se encontraba bien y que no deseaba ser reconocido. El ex militar también ha dicho que había decidido tomar suero, por lo que ha pedido que le suministraran esta sustancia y un analgésico. Los médicos han confirmado que Scilingo se encontraba "tranquilo, orientado y en condiciones de declarar".

Tras la lectura del informe, el presidente del tribunal ha preguntado a Scilingo, que había acudido a la sala por su propio pie, si iba a declarar, a lo que éste ha contestado que respondería a todo y ha añadido que si se sentía mareado lo diría. El acusado ha manifestado que aunque se encuentra en huelga de hambre, por respeto al tribunal va a tomar suero. "Creo que no voy a tener problemas", ha indicado Scilingo, quien ha pedido al tribunal que lo juzga que para no sentirse "coaccionado o muy preocupado" se protegiera a su familia, tanto la que vive en España como la que reside en Argentina. "Es la mejor forma de proteger a mi familia", ha asegurado el acusado, quien ha añadido que "la gente que está detrás de esto no es gente muy normal y no me extrañaría que tomara medidas" contra ellos.

"Dije un montón disparates"

Tras escuchar a Scilingo, el presidente de la Sala, Fernando García Nicolás, ha acordado aplazar hasta las 16.00 horas la continuación de la vista, dado que no se disponía en ese momento de una sala adecuada para grabar en vídeo la sesión. Reanudada la vista, Scilingo realiza esta tarde una extensa declaración en una actitud que nada tiene que ver con la postración mostrada durante el primer día de la vista, el pasado viernes. "Yo dije un montón disparates, con la idea de que se investigara", ha asegurado Scilingo, quien incluso ha explicado que era imposible que hubiera participado en los dos vuelos de la muerte de los que está acusado y que fueron cometidos supuestamente en las primeras quincenas de junio y agosto de 1977 cuando estaba en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA).

En este sentido, ha señalado que durante la primera quincena de junio se encontraba ingresado en el Hospital Naval Buenos Aires y que en agosto se fue de vacaciones a Bahía Blanca con su familia. El ex militar ha añadido que todo esto lo podrá probar cuando se presenten sus pruebas, partes médicos del hospital y los partes diarios de la ESMA, en los que figuran las vacaciones. Scilingo ha insistido en que declaró ante Garzón "cosas que estaban en la prensa" y otras a las que le indujeron sus abogados, todo con el objetivo de que se investigaran los hechos y se "armara el gran lío".

"Dije lo que quería decir, no cualquier cosa", ha recalcado Scilingo, quien ha afirmado que ante el juez Garzón tenía que autoinculparse de los vuelos, decir que había participado en secuestros, etcétera, con ese objetivo. El ex militar ha relatado que cuando declaró ante Garzón se puso nervioso y que el magistrado le llevó al despacho de la secretaria y que el juez le dijo que declarara porque estaba imputado y que después se investigaría. Scilingo ha hecho hincapié en que él no era el "genio" de la ESMA sino el jefe de electricidad y que quiere que todo salga a la luz de una vez por todas. El imputado ha añadido que pensaba que después de su declaración se iba a empezar a solicitar las de otros militares.