Vicente Salas: “Esto es un pico de inflación, no es como en los años setenta”

Varios expertos invitados por el Consejo General de Economistas debaten en Madrid sobre la evolución de las subidas de precios

Puesto de frutas y verduras de un mercado de abastos en Sevilla, el pasado agosto.
Puesto de frutas y verduras de un mercado de abastos en Sevilla, el pasado agosto.María José López (Europa Press)

Las predicciones sobre inflación han demostrado ser harto complicadas. Ni siquiera los bancos centrales, con sus potentes servicios de estudio, lograron dar en el clavo sobre su evolución, que auguraban menos persistente de lo que se ha demostrado. Con esa cierta imprevisibilidad presente, el Consejo General de Economistas ha reunido este miércoles en Madrid a empresas y economistas para abordar hacia donde se dirigen los precios.

El primero en intervenir, Vicente Salas, catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza, recordó que el Banco de España prevé que el IPC se sitúe en el 1,9% en 2024, por lo que no espera que los aumentos de precios hayan llegado para quedarse. “Esto es un pico de inflación, no es como en los años setenta, cuando la inflación se prolongó una década”, ha defendido. Reniega así de que la inflación vaya a convertirse en algo estructural, aunque eso no quiere decir que no vaya a ser dañina: Salas apuntó que las empresas españolas contaban a finales de 2021 con 314.000 millones en activos líquidos, y si hasta 2024 la inflación acumulada rondara el 20%, eso significaría que ese capital perdería en torno a 70.000 millones de poder adquisitivo real. “Eso se puede ver compensado con el incremento de las retribuciones de los depósitos por parte de los bancos, pero no van a subir tanto como la inflación”, advirtió.

Juan Cuesta, directivo de la firma ONEtoONE, se refirió al impacto de la inflación sobre el capital riesgo. Augura que el mercado se estrechará y las valoraciones caerán. “Va a disminuir el volumen de transacciones porque los inversores van a tener más miedo a invertir. Las empresas valen menos porque por su beneficio pagamos menos, antes era 10 veces el ebitda, ahora 8 o 9 veces”, sostuvo.

Ambos fenómenos se explican en parte por la subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo. “Si el apalancamiento es mucho más caro no pueden endeudarse tanto con lo que o pones más capital para comprar una empresa, algo que nadie quiere, o pone menos capital y pagas un precio menor”. Ante ese descenso de las valoraciones, opina que muchas empresas privadas, especialmente las familiares, pueden optar por esperar unos años a que vengan tiempos mejores y vender así a un precio más alto, lo cual a corto plazo se traduce en menos movimientos corporativos.

Antonio Puig, socio responsable de auditoría en PICH BNFIX, detecta diferencias en la reacción ante la inflación de las empresas con las que trata. Por un lado, en el sector privado tiene clientes que han subido precios hasta dos veces en un año, cuando antes solían mantenerlos estables. “Da miedo subir precios, pero en un contexto en el que todos suben precios, ese miedo se va perdiendo. Evidentemente, todo el mundo se queja, y algunos se aprovechan y los suben sin motivo”.

En cambio, en el sector público percibe la paradoja de que muchos concursos quedan desiertos, especialmente en la construcción. “La obra pública es un proceso lento, desde que empieza hasta que acaba los precios de las materias primas que has calculado no tienen nada que ver”, señaló, citando como ejemplo las cotizaciones del cemento, el hierro o la madera. “O la Administración busca mecanismos para actuar rápido y adecuar los precios, lo cual es complicado, o habrá un problema de falta de ejecución”.

“Los precios de la energía seguirán altos”

En el acto, moderado por Salvador Marín, director del Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas, también participaron voces del mundo empresarial que están viendo de primera mano cómo la inflación devora parte de sus beneficios. Alfonso Porro, presidente del Gremio de Áridos de Cataluña, cree que el intento de la administración para compensar los sobrecostes en las obras públicas ha llegado tarde, y su aplicación ha sido nefasta. “Hay constructoras del sector público que prefieren morir en los jugados que trabajar. Dejan las obras desiertas”, insiste.

Porro vaticina que estamos ante un cambio de paradigma en los precios eléctricos. “Creemos que la energía ha llegado a quedarse a un nivel alto. No al que está ahora, va a bajar, pero tenemos objetivos de transición ecológica que van a hacer que la energía siga cara comparativamente a la que usábamos años atrás. Eso va a comportar un reajuste de costes”.

Jesús Soto, director financiero del grupo de supermercados Día, explicó que los mayores costes les están obligando a ser cuidadosos.. “Somos un sector de márgenes muy pequeños. Hemos trasladado al cliente final menos costes de los que tenemos, así que nuestros márgenes se estrechan y eso obliga a una gestión de la cuenta de resultados muy intensa”.

Por su parte, el presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, llamó a la prudencia pese a la moderación de la inflación en los últimos meses —en España ha caído del 10,5% de agosto al 7,3% de octubre—. No solo porque la inflación subyacente siga siendo elevada —del 6,2%—, sino porque se están viendo signos de desaceleración de la economía, “por lo que podría incrementarse el déficit, la deuda y la tasa de paro más de lo previsto”.

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Álvaro Sánchez

Redactor de Economía. Ha sido corresponsal de EL PAÍS en Bruselas y colaborador de la Cadena SER en la capital comunitaria. Antes pasó por el diario mexicano El Mundo y medios locales como el Diario de Cádiz. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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