El BCE aprueba otra fuerte subida de los tipos de interés de 0,75 puntos a pesar del riesgo de recesión

La institución aumenta al 2% el precio del dinero y avisa de más incrementos pese a constatar la amenaza de un “mayor desempleo”. La entidad pone coto a los beneficios caídos del cielo de la banca por la liquidez barata

Christine Lagarde, tras el anuncio este jueves en FráncfortFoto: WOLFGANG RATTAY (REUTERS) | Vídeo: EUROPA PRESS

La amenaza de una recesión en la zona euro no ha disuadido al Banco Central Europeo (BCE) en su guerra sin cuartel contra la inflación. La institución ha decidido este jueves incrementar el precio del dinero en tres cuartos de punto, hasta el 2%. Hasta el pasado mes de septiembre, la autoridad monetaria jamás había subido los tipos de interés en más de medio punto en sus 24 años de historia. Sin embargo, la persistente inflación, del 9,9%, ha llevado a la entidad que preside Christine Lagarde a aumentarlos en 0,75 puntos en dos ocasiones, devolviendo los tipos a los niveles de hace más de una década. En una rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, Lagarde ha advertido de que prevé “seguir incrementando los tipos” pese a admitir que el debilitamiento de la economía puede llevar a un “mayor desempleo” en el futuro. El BCE también ha decidido recalibrar las operaciones de refinanciación de la banca, las llamadas TLTRO, para poner coto a los beneficios caídos del cielo que están ingresando las entidades financieras.

Lagarde cumplirá el próximo martes tres años al frente del BCE. Su llegada fue vista con ciertos recelos por algunos banqueros centrales que no escondían su disgusto por la llegada de otro político al Consejo de Gobierno de la institución. Este jueves, sin embargo, la francesa ha demostrado sus grandes avances en el singular lenguaje de los banqueros centrales. Por cada una de cal, Lagarde echó otra de arena a lo largo de toda la rueda de prensa: se suben de nuevo los tipos de interés, pero ya se ha hecho un “progreso sustancial” en la retirada de estímulos; el objetivo es reducir la inflación, pero se advierte de un creciente riesgo de recesión y de subida del desempleo, y se seguirá encareciendo el precio del dinero, pero se irá viendo “reunión a reunión”. Los mercados vieron en las palabras mucho más matizadas de la francesa una rebaja de tono. Casi de inmediato, el euro volvió a perder la paridad con el dólar. “El tono de la conferencia fue más cauto y menos agresivo que en reuniones anteriores”, juzga la economista de Federated Hermes, Silvia Dall’Angelo.

La zona euro sigue temblando por el terremoto de la inflación, que continúa haciendo mella en Países Bajos, Bélgica o Alemania. Incluso España, donde los precios empiezan a relajarse, identifica la inflación como el enemigo número uno en el plan presupuestario remitido a Bruselas. Detrás de esa escalada de precios, la mayor desde la fundación de la moneda única, está el aumento del coste de la energía provocado por la guerra de Ucrania. Esta misma semana, la multinacional alemana Basf anunciaba un recorte permanente de su capacidad en Europa al considerar que el Viejo Continente ha dejado de ser competitivo por los costes energéticos. Sin embargo, las decisiones del BCE apenas van a tener incidencia en las razones que llevan al grupo alemán a apostar por otras regiones.

Pero ya no es solo la inflación. Lagarde pudo constatarlo durante las reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que ven ya una recesión en Europa a la vuelta de la esquina. El BCE de ve abocado de nuevo al dilema que confronta inflación con crecimiento. Al otro lado del Atlántico, la Reserva Federal empieza a lanzar señales de que puede aflojar el ritmo de las subidas de tipos. Y en Europa, algunas capitales han empezado a mirar hacia Fráncfort ante el temor de que la recuperación económica acabe descarrilando. Lo ha hecho la nueva primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Pero las críticas no llegan solo de la ultraderecha: también el presidente francés, Emmanuel Macron, ha mostrado sus reservas a enfriar la demanda para frenar la inflación. “Haremos lo que tenemos que hacer”, ha zanjado la francesa. Y eso es, ha agregado, cumplir con el mandato de la estabilidad de precios. El Eurobanco ha decidido por ahora elevar el precio del dinero al 2% y duplicar el de la facilidad de depósito, hasta el 1,5% pese al riesgo de recesión.

Lagarde advirtió en septiembre de que las subidas de 0,75 puntos no serían la norma. Con ese aviso quería aplacar las voces de quienes creen que, en época de incertidumbre, el BCE debe usar marchas cortas en lugar de ir a todo gas. Sin embargo, los halcones —los defensores de la ortodoxia— han impuesto por ahora su relato. El debate acalorado, dicen desde el BCE, se producirá en diciembre, cuando la institución tendrá nuevas previsiones económicas y pondrá dos grandes debates sobre la mesa: uno, si sigue subiendo tipos más aun, sabiendo que ello puede contribuir a contraer la economía, lo cual Lagarde ha vuelto a dejar abierto; y dos, si empieza a reducir un extraordinario balance de 8,76 billones de euros forjado con amplios programas de compra de deuda.

Beneficios caídos del cielo

El BCE ha resuelto también este jueves cómo pone fin a los beneficios caídos del cielo que viene obteniendo la banca a raíz de las operaciones de refinanciación, las llamadas TLTRO. Se trata de instrumentos que se desplegaron desde 2019 con un coste favorable a los bancos (de hasta el -1%) para favorecer el crédito hacia empresas y privados. Dado el exceso de liquidez de la banca, las entidades están colocando parte de ese exceso en la ventanilla del BCE, que les está ofreciendo un tipo de facilidad de depósito del 0,75%, y con la nueva subida, del 1,5%.

La institución ha resuelto que, con efectos retroactivos, se ajustarán los tipos de interés aplicables a las TLTRO a partir del 23 de noviembre de 2022 hasta la fecha de vencimiento. Según el BCE, en lugar del -1% se aplicará a las entidades una tasa resultante del promedio entre los tres tipos de referencia en el periodo. El jefe de Macroeconomía de Pictet, Frederik Ducrozet, cree que probablemente se ha optado por esa vía para “incentivar a los bancos” a devolver ese dinero antes. Y de hecho, se abrirán tres ventanas temporales para que puedan hacerlo. A la práctica, se trata ya de una reducción del balance de facto, puesto que en el primer semestre de 2023 vencen 1 billón de euros de estas subastas, según DWS.

Christine Lagarde, durante su comparecencia este jueves en Fráncfort.
Christine Lagarde, durante su comparecencia este jueves en Fráncfort.DANIEL ROLAND (AFP)

La presidenta del BCE ha soslayado cualquier motivación política en esa decisión y ha afirmado: “Es la mejor fórmula posible para la transmisión de la política monetaria”. Según Pictet, de mantenerse esa anomalía, los bancos de la zona euro habrían ingresado hasta 100.000 millones de euros. Anteriormente, en julio, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, había advertido sobre el impuesto español a la banca al considerar que este no debía ni dañar la solvencia de la banca ni restringir el crédito. Salvo el BBVA, la banca española retrocedió n Bolsa tras el anuncio de este jueves del BCE.

EL PAÍS de la mañana

Despiértate con el análisis del día por Berna González Harbour
RECÍBELO

Sobre la firma

Lluís Pellicer

Es jefe de sección de Economía de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Ha sido corresponsal en Bruselas entre 2018 y 2021 y redactor de Economía en Barcelona, donde cubrió la crisis inmobiliaria de 2008. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS