El FMI rebaja el crecimiento de España para 2023 y prevé estanflación en Europa

El aumento del PIB del 1,2% se queda lejos de las previsiones del Gobierno, pero duplica la media de una Europa en la que las economías de Alemania e Italia se contraerán

Terminal de contenedores del puerto de Barcelona, el 24 de marzo.
Terminal de contenedores del puerto de Barcelona, el 24 de marzo.Alejandro García (EFE)

El crecimiento de la economía española sufrirá un brusco frenazo en 2023, año electoral. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha elevado este martes tres décimas la previsión de crecimiento española para el conjunto de este año, hasta el 4,3%, pero ha rebajado ocho décimas la del próximo, a solo el 1,2%, en un contexto de enfriamiento generalizado de la economía mundial. Para Europa, el Fondo pinta un panorama de estanflación: un mínimo crecimiento económico (las economías de Alemania e Italia se contraerán) con una inflación aún sin controlar.

La previsión del Fondo para este año se alinea con el 4,4% que espera el Gobierno. Sin embargo, al igual que el Banco de España, el FMI desconfía del cuadro macroeconómico sobre el que el Ejecutivo ha elaborado sus Presupuestos para 2023, en el que cuenta con un crecimiento del 2,1%. Los economistas del Fondo lo dejan en solo el 1,2%. La vicepresidenta primera, Nadia Calviño, ha atribuido esas diferencias al “momento de gran incertidumbre” que atraviesa el mundo.

La economista del FMI Petya Koeva Books ha admitido que el pronóstico se ha quedado algo desfasado tras la fuerte cifra de crecimiento del segundo trimestre. “El patrón es similar al de otros países europeos, pero las tasas de crecimiento son significativamente mayores. Así que estamos hablando de un 4,3% para este año y de un 1,2% para 2023 y España es un país donde se espera que los fondos NextGeneration europeos también impulsen la actividad. Una advertencia aquí es que los datos del segundo trimestre se publicaron después de que se hiciera el corte para esa parte de la previsión. Por lo tanto, si esa previsión se hiciera ahora para 2023, probablemente veríamos cifras aún más altas de las que tenemos actualmente”, ha dicho en la rueda de prensa en la sede del FMI en Washington donde se ha presentado el informe Perspectivas de la Economía Mundial.

“España lo ha hecho muy bien en 2022″, ha dicho el consejero económico del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, pero en 2023 va a pesar el coste de “la energía, la debilidad de la demanda y la política monetaria más estricta, la combinación de estas tres cosas”.

España es el único país de la Unión Europea que no ha vuelto aún al nivel de actividad previo a la pandemia y, de cumplirse esa previsión, el producto interior bruto (PIB) no cerrará sus heridas hasta bien entrado 2024, por más que el número de trabajadores sí haya recuperado con creces el terreno perdido. “En Italia y España, una recuperación de los servicios vinculados al turismo y a la producción industrial en la primera mitad de 2022 ha contribuido a un crecimiento proyectado del 3,2% y el 4,3% respectivamente, en 2022. Sin embargo, la expansión en ambos países va a ralentizarse bruscamente en 2023″, apunta el informe de Perspectivas de la Economía Mundial.

El vaso también se puede ver medio lleno. España va rezagada en la recuperación, sí, pero ahora su crecimiento se sitúa ya en la parte media alta de la tabla. Este año está algo lejos de los mejores, pero ha crecido más que Italia, Francia y Alemania. En 2022, aunque el crecimiento del 1,2% pueda parecer pobre, es más del doble del 0,5% que el FMI espera para el conjunto de la zona euro, lastrada por los retrocesos de Alemania e Italia, dos de las economías más expuestas al gas ruso. Entre las grandes economías de la moneda única, de hecho, España será la que más se expandirá. De todo el club, la novena. “Lo importante es que la economía española crecerá en 2023 y que todos los organismos internacionales prevén que lo haga por encima de países de nuestro entorno”, ha afirmado Calviño en Nueva York, donde ha parado de camino a la reunión del Banco Mundial y el FMI.

Los países de la zona euro acusan los efectos de la guerra en Ucrania. Esta ha disparado los costes energéticos, obligando incluso a parar algunas industrias. “La debilidad del crecimiento en 2023 en toda Europa refleja los efectos indirectos de la guerra en Ucrania, con revisiones a la baja especialmente acusadas para las economías más expuestas a los cortes de suministro de gas ruso y el endurecimiento de las condiciones financieras, ya que el Banco Central Europeo ha puesto fin a las compras netas de activos y ha subido rápidamente los tipos de interés oficiales en 50 puntos básicos en julio de 2022 y en 75 puntos básicos en septiembre de 2022″, explica el Fondo en su informe.

Subidas de tipos

Los responsables del BCE han avanzado ya nuevas subidas de tipos de interés, que podrían materializarse este mismo mes y en diciembre. La propia presidenta de la institución, Christine Lagarde, ha sugerido que, en caso de ser necesario, podrían llegar a subir el precio del dinero a un nivel que enfríe la economía. Por ahora, eso no ha ocurrido. Y el FMI sugiere que eso explica, en parte, que Europa no haya acusado la crisis de la misma forma que Estados Unidos. “Una serie de factores han contribuido a que la desaceleración a corto plazo sea menos rápida que en Estados Unidos, incluyendo los tipos de interés oficiales en niveles aún más bajos y, en una serie de economías europeas, los fondos Next Generation EU, que apoyan la actividad económica”, añade el documento.

La inflación, según el FMI, debe ir relajándose a lo largo de este año y el que viene. Lo hará más en unos países que otros, aunque seguirá siendo elevada. De acuerdo con el organismo que dirige Kristalina Georgieva, el conjunto de la zona euro pasará de un IPC medio en 2022 del 8,3% al 5,7% en 2023. El FMI prevé que en 2023 por fin desaparezcan las alzas de precios de dos dígitos (que incluso superan ahora el 20%) de los Estados bálticos, Holanda o Bélgica. Solo la República Eslovaca sufrirá una subida del 10,1%. De todos modos, la inflación seguirá siendo igualmente alta en esos países o en Alemania, donde llegará al 7,2%. En España, se prevé una inflación del 8,8% en 2022 y del 4,9% el año que viene.

La fuerte desaceleración económica pasará factura a un mercado laboral que, por ahora, sigue fuerte. La tasa de paro en la zona euro pasará del 6,8% al 7%. Solo siete Estados escaparán a esa tendencia, entre ellos España, donde el FMI prevé que el desempleo siga bajando, hasta situarse en el 12,3% en 2023. De cumplirse las previsiones del fondo, España seguirá siendo el país con la tasa de paro más elevada de la zona euro, por delante de Grecia (12,2%) e Italia (9,4%).


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