Mobileye, la filial de Intel de conducción de coches, se dispara en su estreno en el Nasdaq

La compañía alcanza una valoración de unos 21.700 millones de dólares

Ceremonia de estreno en Bolsa de Mobileye, en el Nasdaq de Nueva York, este miércoles.
Ceremonia de estreno en Bolsa de Mobileye, en el Nasdaq de Nueva York, este miércoles.Michael Nagle (Bloomberg)

Mobileye vuelve a Bolsa. La compañía de asistencia a la coducción ya cotizó en Israel, donde se fundó y tiene su sede operativa, antes de ser adquirida por el gigante tecnológico Intel por unos 15.000 millones de dólares en 2017. Ahora, se ha estrenado en el Nasdaq, el mercado estadounidense de firmas tecnológicas. Las acciones se han disparado casi un 30%, otorgando a la compañía una valoración de unos 21.800 millones de dólares (una cifra similar en euros).

El fundador y primer ejecutivo de Mobileye, Amnon Shashua, ha lanzado un mensaje a los clientes de la empresa a través de una carta abierta: “Mobileye vuelve a salir a la luz pública más visible y valiosa de lo que éramos antes. Bajo la propiedad de Intel durante los últimos cinco años, hemos crecido y prosperado y estamos saliendo de Intel más grandes y más fuertes, y listos para ofrecer lo que ustedes necesitan de la tecnología de asistencia al conductor: todo, desde las aplicaciones de seguridad populares de hoy hasta las soluciones de conducción totalmente autónomas del futuro”, afirma.

Intel fijó el precio de la salida a Bolsa en 21 dólares por acción, por encima de la banda orientativa de la colocación, que iba de 18 a 20 dólares, por la fuerte demanda. Sin embargo, esa banda suponía una rebaja muy considerable desde las aspiraciones iniciales cuando se tomó la decisión de sacar a Bolsa de nuevo la empresa, a finales del año pasado, que apuntaban a una valoración de hasta 50.000 millones de dólares. La ralentización económica, el duro castigo bursátil a los valores tecnológicos de los últimos meses y la sensación de que el mercado aún no está preparado para los coches autónomos forzaron la rebaja.

Fundada en Israel

Mobileye fue fundada en 1999 por el profesor Amnon Shashua, cuando convirtió su investigación académica en la Universidad Hebrea de Jerusalén en un sistema de visión monocular para detectar vehículos utilizando únicamente una cámara y algoritmos de software en un procesador. La creación de la empresa se produjo tras las conexiones de Shashua con los fabricantes de automóviles a través de su anterior empresa Cognitens.

Tras una reunión decisiva con un fabricante de componentes asiático, que le aseguró la financiación para una demostración de concepto, Shashua formó un equipo con dos de sus amigos íntimos, Ziv Aviram y Norio Ichihashi. En una dirección compartida, Aviram se puso al frente de las operaciones, las finanzas y las relaciones con los inversores, y Shashua de la tecnología, la I+D y la visión estratégica de la empresa.

La empresa salió a Bolsa en Israel en 2014 con una valoración de unos 5.000 millones de dólares. Tras la compra de Mobileye por Intel, Aviram se retiró y Shashua asumió el cargo de primer ejecutivo en solitario. Ichihashi fue responsable del mercado asiático, donde la compañía empezó a operar.

La empresa sirve a más de 50 fabricantes de automóviles. Más de 800 modelos de vehículos han salido al mercado equipados con sistemas de Mobileye, lo que supone un total de más de 125 millones de unidades. “Nuestro sueño es que todos los vehículos cuenten con tecnología de asistencia al conductor que salve vidas. Juntos, podemos hacer realidad esa visión”, señala Shashua en su carta.

Aymo, la filial de Alphabet, el grupo de Google, y Zoox, de Amazon, son los principales competidores de Mobileye en el desarrollo de tecnología para coches autónomos. Con sus actuales productos, la facturación de Mobileye es todavía muy limitada, de 1.386 millones de dólares en 2021, con unas pérdidas de 185 millones, según el folleto de la colocación, registrado ante la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (la SEC, por sus siglas en inglés). En el primer semestre de este año ha facturado 854 millones de dólares y ha tenido pérdidas de 93 millones.

La salida a Bolsa de Mobileye era la más esperada de un año de sequía de colocaciones que ha castigado las cuentas de los grandes bancos de Wall Street. Con todo, se trata de una operación pequeña, de 990 millones de dólares (suponiendo que se ejerza la opción de sobresuscripción y sin descontar las comisiones), lo que supone algo más del 5% del capital. Tras la salida a Bolsa, Intel retiene el poder absoluto de la empresa, al acaparar las acciones con mayores derechos de voto, lo que le da una mayoría de más del 99%.

Las acciones se han movido durante la sesión entre los 26,41 y los 28,48 dólares. Este último precio representaba una revalorización de más del 35% con respecto a la colocación, pero luego las ganancias se han moderado. Al cierre, la subida ha sido del 29,6%, hasta los 27,21 dólares por acción.

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Miguel Jiménez

Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.

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