La ‘revolución solar’ toma impulso

En pleno auge global de la fotovoltaica, España cerró en 2021 su segundo mejor año en nuevas instalaciones y se encamina a un 2022 récord

Una instalación solar en una azotea de Alicante.
Una instalación solar en una azotea de Alicante.COLEGIO DE MÉDICOS (COLEGIO DE MÉDICOS)

El estallido sin precedentes en los precios de la energía ha inyectado un grado adicional de vigor a la revolución de los paneles solares. Ya prácticamente sin gas ruso, la Unión Europea ha duplicado su objetivo de fotovoltaica a tres años vista y espera tener disponibles 600 gigavatios (GW) en 2030, casi cuatro veces más que hoy. En España, el Gobierno ya ha empezado a trabajar en una revisión de sus metas en el próximo Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec), que tendrá que tener listo el año que viene y que incluirá —casi con total seguridad— un aumento sustancial en la potencia solar instalada.

“Es la tecnología [de generación de electricidad] más competitiva y la que más se instala en el mundo”, ha explicado este lunes el presidente de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF, la asociación que representa los intereses de ese sector), Rafael Benjumea, en la presentación de su informe anual. “Nadie duda ya de que la transición energética hacia las renovables es imparable y una realidad. Pero es solo el principio de lo que creemos que va a pasar en los próximos años”. Con las energías verdes sumando ya más del 80% de la nueva capacidad, el año pasado se instalaron 175GW de fotovoltaica en todo el mundo, con España entre los mercados más atractivos.

El camino será largo. Y, si se quieren evitar los escenarios más catastróficos del calentamiento global, el ritmo debería ser mucho más rápido: para cumplir el Acuerdo de París, la capacidad fotovoltaica debería multiplicarse por cinco de aquí a 2030 y por 15 en las tres próximas décadas, según los últimos datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE, el brazo de la OCDE para este sector).

En países como España, las señales, sin embargo, cada vez son más esperanzadoras e invitan a pensar en metas “más ambiciosas” en el Pniec. “Hay que ir a la banda alta de la hoja de ruta: no hay ninguna justificación para no ir más lejos, en línea con otros países europeos”, urge el director general de UNEF, José Donoso. La patronal cree que las instalaciones en suelo podrían casi duplicar el objetivo actual, hasta los 65 GW en instalaciones en suelo. A esa cifra se podrían sumar hasta 15 más en autoconsumo. Para ello, la patronal de la fotovoltaica urge a acelerar la electrificación de la economía, con una mayor velocidad de sustitución de los combustibles fósiles en sectores como el transporte y a propiciar un avance más rápido del hidrógeno verde, gran esperanza en los ámbitos de más difícil electrificación y que requerirá ingentes cantidades de electricidad renovable para su producción.

Hacia un nuevo récord en España

Con toda la prudencia que exige analizar cualquier dato a casi tres meses vista de que termine el año, el jefe de UNEF cree que 2022 se saldará con un nuevo récord absoluto en nuevas instalaciones fotovoltaicas, tanto en suelo como en autoconsumo. En España, 2021 fue el segundo mejor año de toda la serie histórica, con 3,5 nuevos GW en suelo (hasta un total de 16 en funcionamiento, según las últimas cifras disponibles) y 1,2 GW de nuevo autoconsumo (hasta un total de 2,7 GW). Lejos, sin embargo, de las cifras de otros países del centro y el norte de Europa, como Alemania, que pese a contar con un peor recurso (menos horas de sol; radiación menos intensa) lidera con holgura la tabla comunitaria.

“Tenemos que aprovechar esta oportunidad. Tenemos más sol y más suelo que nadie, y eso marca la diferencia. Por primera vez desde la Revolución Industrial España tiene la posibilidad de generar energía más barata que el resto”, enfatiza Donoso, que ve en esta ventaja competitiva una “gran oportunidad para la reindustrialización”. “Podemos tener dos modelos de desarrollo: el de Arabia Saudí, con un aumento de las interconexiones y exportar electricidad al resto de Europa o el del Reino Unido en el siglo XIX, con el carbón: hacer que la industria venga a España para aprovechar la energía renovable barata”, sintetiza.

Extremadura y Castilla-La Mancha, líderes destacadas

En 2021, dos comunidades autónomas lideraron la clasificación de nuevas plantas solares: Extremadura (con 1,3 nuevos gigavatios en suelo) y Castilla-La Mancha (1 gigavatio). Ambas, a una distancia sideral del resto: Aragón y Andalucía, las que le van a la zaga, apenas alcanzan los 500 y 400 megavatios, respectivamente. “Toda la fotovoltaica que contempla hoy el Pniec supone solo el 0,25% del terreno agrario total en España. Con los suelos que se abandonan en comunidades como Cataluña, por ejemplo, sería suficiente”, recuerda Donoso.

Hay, sin embargo, algunos frenos para la eclosión definitiva de la fotovoltaica. A saber: “cuellos de botella administrativos” en la tramitación; una gestión “inadecuada” de las redes —”pasamos de un modelo de grandes inversiones muy localizadas a uno distribuido, con muchas instalaciones dispersas por todo el territorio”—; un sistema pernicioso de fijación de precios —”igual que vemos cifras excesivas, hay riesgo de que los valores tan bajos en algunas horas del día reduzcan la viabilidad de las inversiones”—; el “neonegacionismo”, con grupos con intereses económicos y políticos que hacen bandera contra las plantas fotovoltaicas; y una creciente falta de instaladores. “Los retrasos implican emisiones innecesarias a la atmósfera y precios más altos”, critica Donoso, que no ve, sin embargo, “ningún problema” con la excepción ibérica ni con el recorte en la retribución de las renovables y la nuclear que acaban de aprobar los Veintisiete.

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Sobre la firma

Ignacio Fariza

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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