El Banco de España mejora la previsión de crecimiento de la economía española hasta el 6,2%

El organismo supervisor calcula que la actividad recuperará los niveles prepandemia a finales del año que viene

Turistas en una terraza de la plaza Real, en Barcelona, el pasado domingo.
Turistas en una terraza de la plaza Real, en Barcelona, el pasado domingo.Albert Garcia

La mejora en la evolución de la pandemia se está traduciendo en unas perspectivas económicas algo más positivas. El Banco de España ha elevado ligeramente sus previsiones de crecimiento para la economía española, desde el 6% hasta el 6,2% este año. Y para el año que viene las sube del 5,3% al 5,8%. Gracias al buen ritmo de vacunación, la respuesta sanitaria al coronavirus avanza firme, impulsando con fuerza la actividad, la confianza y el consumo. En España y en todos los países avanzados.

Tras la interrupción del crecimiento que se vivió en España por el endurecimiento de las restricciones entre finales del año pasado y principios de este, la economía vuelve a crecer empujada por la normalización de la actividad y la recuperación del entorno exterior. Desde marzo, los datos han ido a mejor, ha subrayado Óscar Arce, director de Economía del Banco de España. Sobre todo se aprecia en la afiliación a la Seguridad Social, la reducción de los afectados por ERTE, los indicadores de movilidad, la mejora de las exportaciones o las encuestas de confianza. En estas se ve una robusta expansión en la industria y una mejora de los servicios, aunque estos últimos todavía no estén en terreno positivo. Las cifras más recientes de consumo de combustibles siguen un 10% por debajo que antes de la covid.

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Así las cosas, el Banco de España espera que entre abril y junio el producto interior bruto aumente un 2,2%, y que en la segunda mitad del año haya un vigoroso repunte conforme se vayan aliviando más las restricciones, vuelva el consumo, se gasten los fondos europeos y se empiece a recuperar el sector turístico. El banco prevé que en el tercer trimestre de este año haya un 50% del turismo anterior a la covid, y que al año siguiente se alcance el 80% en el mismo trimestre.

Con esta mejora de las proyecciones, el organismo supervisor adelanta un trimestre el momento en el que se recuperará la actividad prepandemia: se pasa del primer trimestre de 2023 al último de 2022. A finales del año que viene, casi tres años después del inicio de la pandemia, se recobrarían las cotas de PIB previas a la crisis sanitaria. El paro se situaría en una media anual del 15,6% en 2021 y del 14,7% en 2022.

Una pata de la recuperación se basa en que con la vacunación hay una menor incidencia del virus entre los grupos de riesgo, se está reabriendo la actividad y, por tanto, se está expandiendo la base sobre la que se está recuperando la economía al ir incorporando a los servicios. La otra pata que explica este horizonte más optimista es la continuación de las políticas expansivas. Tanto las del BCE como las de los Estados. Las primeras evitarán que el deterioro de la solvencia de las empresas se traslade a las condiciones financieras, amplificando la crisis. Y en cuanto a los fondos europeos, el supervisor considera que este año solo se gastará la mitad de lo que preveía el Gobierno, lo que hará que se desplace parte del estímulo al año que viene y explica, junto al mayor impulso que viene del 2021, que haya una mayor revisión del crecimiento del PIB en 2022, del 5,3% al 5,8%. Mientras que el Gobierno sostiene que al cierre de 2023 se habrá desembolsado el 100% de las ayudas europeas no reembolsables, el Banco de España cree que solo se habrá gastado un 80%. A finales de 2023, el PIB habría mejorado en unos 1,8 puntos por los fondos europeos, según las estimaciones de la institución.

Riesgos a la baja

El supervisor también considera que los riesgos se están reduciendo. Aunque persisten muchas incertidumbres, como por ejemplo el comportamiento que puedan tener las nuevas cepas del virus. Y el banco alberga muchas dudas sobre qué puede suceder con la enorme bolsa de ahorro acumulada durante la pandemia. En su escenario central espera que esta vaya bajando muy lentamente, en parte porque se ha concentrado en rentas altas que tienen menos propensión a gastarlo, en parte porque mucho gasto que se dejó de hacer fue en servicios y no es fácilmente recuperable —difícilmente se pueden recuperar las cervezas y comidas que no se consumieron—, y en parte porque el aumento de la deuda pública haga prever subidas de impuestos. Pero cabe la posibilidad de que esta previsión no sea así y el consumo se comporte mejor de lo que vaticina el banco, propulsado por ese ahorro embalsado.

Otro riesgo identificado es que el sobreendeudamiento acabe generando un incremento de las quiebras empresariales. Respecto a este problema, será esencial que el plan de ayudas que ha aprobado el Gobierno se implemente con rapidez y eficacia, subraya la entidad. Dependiendo de la evolución de estos riesgos, el crecimiento podría oscilar. El Banco de España mantiene una horquilla con un escenario favorable en el que la economía al final crece este año un 6,8%, y otro adverso con un crecimiento más exiguo de solo el 4,6%.

Pese a la mejora de la economía, el déficit público seguirá enquistado en 2022 y 2023 en torno a un elevado 4% del PIB si no se toman medidas. Y la deuda se estabilizaría en esos ejercicios en un 118% del PIB. Aunque la inflación está teniendo subidas importantes, Arce ha señalado que estas alzas se deben a factores de naturaleza temporal, como el hecho de comparar con fechas de alta incidencia de la pandemia o los cuellos de botella que se están dando en las cadenas de producción. Así que por el momento el banco defiende que este fenómeno será transitorio. El IPC estará este año en el 1,9% y se moderará en los siguientes hasta ligeramente por encima del 1%.


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