Grupo Osborne

El salvavidas alemán de Osborne

El grupo de bebidas y productos de alimentación, cuyas ventas cayeron un 30% en 2020, confía en el exterior para remontar

Fernando Terry, consejero delegado del grupo Osborne.
Fernando Terry, consejero delegado del grupo Osborne.Víctor Sainz

El Grupo Osborne cumplirá el año que viene dos siglos y medio de historia en un entorno complicado. Lo hará mientras sortea la enésima crisis que sufre, la del coronavirus, que le ha golpeado con fuerza: sus ventas cayeron en 2020 casi un 30%. “En 250 años hay muchas vicisitudes que ha dado la historia y que Osborne ha conseguido sobrellevar”, sostiene Fernando Terry Osborne, consejero delegado de la compañía que, ocho generaciones después, sigue siendo presidida por un Osborne, Ignacio, y tiene como accionistas a unos 300 descendientes del fundador, el británico asentado en Cádiz Thomas Osborne Mann. La previsión es que no se recupere el nivel de ventas previo a la pandemia hasta 2023. Mientras tanto, el toro de Osborne se agarra a Alemania, donde mejoró sus números más de un 10%; y a la venta a través de internet.

En el ejercicio 2020, que para el Grupo Osborne va del 1 de febrero al 31 de enero, la facturación cayó a alrededor de 160 millones desde los 222 millones del año anterior. A falta de auditar las cuentas y de la junta de accionistas, Terry adelanta que la firma entrará en pérdidas. Aunque el resultado de las operaciones es bueno: si se quitan los gastos extraordinarios es cercano a cero”, dice el consejero delegado.

Al inicio de los confinamientos hubo caídas de facturación del 90%. “Un 60% de nuestras ventas se centran en la hostelería, que estaba cerrada, y además en marzo y parte de abril los supermercados se centraron en lo esencial y no compraban productos alcohólicos, vino, jamón…”, recuerda.

En el caso del Grupo Osborne, la salida de la fase más dura de la pandemia estuvo llena de altibajos. Al principio, repuntaron las ventas en el extranjero y en el verano comenzó una tímida mejora general. Sin embargo, en octubre volvieron los retrocesos. Hasta diciembre, que fue un buen mes en parte gracias a productos de consumo estacional, como los ibéricos.

Por mercados, España supone el 70% de las ventas. De ahí que la caída en territorio nacional (se facturó un tercio menos) tenga un gran impacto en los números generales del grupo. Las ventas internacionales también cayeron, aunque con menor intensidad: -18%. La que registró un mayor hundimiento fue la venta en tiendas libres de impuestos (duty free), que perdió más de un 70%, en línea con la caída del tráfico aéreo. Golpe que no se recuperará hasta que no vuelva la movilidad previa a la covid. “Depende siempre de productos, si se centra más en la hostelería o en la alimentación, y de los países. Por ejemplo, en Alemania, donde estamos muy enfocados en el consumo en el hogar, el brandi y el vino se han comportado muy bien”. Tanto, que en este país, el segundo mercado para Osborne, la subida ha superado el 10% en 2020.

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En el exterior, otros lugares como México han sufrido tanto como España por su relevancia en la venta en la hostelería, lo que ha castigado los números del año. “Luego está el caso de China, que al principio del año cayó mucho, pero luego se recuperó bastante. O Brasil, que se ha comportado francamente bien y ha superado las expectativas, quedando bastante parejo con el resultado de 2019”, asegura Terry.

Por productos, los que más se han resentido han sido también aquellos cuyo consumo depende de la hostelería y la restauración. Por ejemplo, la ginebra Nordés, que se ha desplomado. En el caso contrario están los brandis y el anís. Y en positivo, solo una marca, según avanza Fernando Terry: “En vinos, Solaz ha mejorado sus ventas porque está muy impactado por la buena evolución de Alemania”.

El año del coronavirus ha tenido dos efectos en el sector. Por un lado, la pérdida de facturación general. Y, por otro, el repunte del comercio por internet. Grupo Osborne ha experimentado ambos, ya que su negocio digital ha aumentado por todos los canales (plataforma propia, en plataformas como Amazon o en las tiendas electrónicas de El Corte Inglés, Carrefour o similares). “Casi hemos duplicado las ventas totales por internet. Y el porcentaje que supone este negocio ha crecido de menos del 5% al 10% de las ventas totales de la compañía”, explica Terry. En algunos casos, el repunte es sobresaliente: por ejemplo en Amazon, donde han tenido un incremento del 300%.

Se trata de un movimiento que puede ser clave para el futuro de una firma con un cuarto de milenio de historia, ya que estos cambios se suelen acelerar en las grandes crisis. “Hemos pasado las guerras, la mal llamada gripe española, ahora el coronavirus…”, relata el consejero delegado de la empresa. Además, el Grupo Osborne ha tenido sus propias crisis, como la de finales de la década de los setenta y comienzos de los ochenta. “Hubo un resurgir con Magno, la marca que impulsó a la compañía en un momento en que todas las bodegas de Jerez lo estaban pasando mal”, rememora.

Después de este viacrucis y coincidiendo con la llegada de la democracia a España, Osborne incorporó marcas como Anís del Mono, una de las que mejor se han comportado en 2020, Bodegas Montecillo y Sánchez Romero Carvajal Cinco Jotas, entre otras. Unos movimientos corporativos que también se planean ahora. “Seguimos mirando el mercado, valorando todas las opciones. Seguro que antes de que termine el año habrá incorporaciones”, zanja el consejero delegado.

Unos planes ambiciosos que se mantienen a pesar de la situación financiera de una firma que cuenta con una plantilla de alrededor de 1.000 trabajadores. Ahora, por el momento, la venta por internet es la que tira del carro. Pero la deuda con la que llegaba el grupo al año de la pandemia (133,7 millones de euros en 2019, cuatro veces el ebitda de la firma) puede suponer un freno. Además, esta ratio de deuda subirá por el bajón del resultado de explotación del año pasado, pese a que el grupo ha reducido deuda neta y renegociado los plazos de devolución de los pasivos con los socios financieros para paliar ese efecto.

Respiro arancelario

La suspensión temporal de los aranceles entre Estados Unidos y la Unión Europea durante cuatro meses ha supuesto un alivio para el sector agroalimentario. También para el Grupo Osborne en la comercialización de bebidas. “Nos afectó mucho en la parte de vinos por debajo de 14 grados, donde pasamos a pagar un 25% más en aduanas. Este incremento se sufragó a medias entre nosotros y el distribuidor, aunque acabó afectando al precio”, sostiene Fernando Terry.

Esto les ha hecho ser menos competitivos y perder parte de su cuota de mercado. “La retirada de los aranceles, que esperamos que sea permanente, será un alivio y nos permitirá volver al rango de precios en el que estábamos y dejar de soportar ese sobrecoste”, añade el consejero delegado del Grupo Osborne.


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