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Calviño se perfila para presidir el Eurogrupo si deja el cargo Centeno

La vicepresidenta económica gana enteros en Bruselas gracias a sus dotes organizativas y su condición de socialista y mujer

Nadia Calviño
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, y el presidente del Eurogrupo y ministro de Economía portugués, Mário Centeno, conversan en Bruselas. Getty Images

La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, se perfila como clara favorita para presidir el Eurogrupo, la reunión de ministros de Economía y Finanzas de los 19 países del euro. El nombramiento se resolverá antes de julio y el cargo se compatibilizaría con el de titular de Economía. Es decir, Calviño no abandonaría el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Sin embargo, todo depende de lo que haga el actual presidente, el ministro de Economía portugués, Mário Centeno, quien todavía no se ha pronunciado sobre si dejará el puesto.

“Yo siempre digo que todas las medidas son fantásticas. Pero luego están las que realmente se pueden pagar”, declaró Centeno en una visita a Madrid en mayo del año pasado. Con esa actitud, el portugués se ha ganado siempre el respeto de sus pares europeos. De hecho, en diciembre de 2017 se convirtió en presidente del Eurogrupo pese a ser miembro de un Gobierno de izquierdas apoyado por los comunistas. En un difícil ejercicio de equilibrismo, Centeno ha logrado compaginar las políticas sociales con la responsabilidad fiscal. Calviño aspira a hacer gala del mismo pragmatismo para tomar el testigo del luso en unas condiciones bastante similares. Tiene por delante seis meses en los que tendrá que batirse el cobre dentro y fuera para ganarse el puesto. Ya figura entre los favoritos. 

Esta carrera empezará en parte con el permiso de Centeno. En público, el portugués ha explicado que anunciará si continúa poco antes del momento en que se tenga que consensuar la presidencia del organismo, allá por mayo o junio. Pero en los círculos de Bruselas y de los bancos centrales ya se habla de que podría poner rumbo a mediados de año hacia el banco central de Portugal, donde ya fue director de estudios y acaba mandato el actual gobernador. Solo que, según explican algunas fuentes, todavía no está claro que el primer ministro de Portugal, António Costa, quiera prescindir de él.

Si Centeno intenta quedarse, complicaría las posibilidades de Calviño. Desalojar al que ya ocupa el puesto siempre es más difícil. Incluso si hay un cierto descontento con la gestión de Centeno, sobre todo entre los alemanes. Han abundado las críticas por verlo poco resolutivo, no organizar las reuniones lo suficiente y mostrarse claramente a favor de medidas que Berlín no respaldaba.

En el supuesto de que Centeno no continuase, las probabilidades de que Calviño se alce con la silla son muy elevadas. Su condición de mujer y socialista ayudaría mucho. La familia socialista ha perdido puestos en Europa y demanda recuperar cuota. En los últimos años, el Eurogrupo se ha reservado para el grupo socialista dentro del reparto institucional.

La sucesora natural

Además, Calviño contaría con el visto bueno de los alemanes. Pese a su carácter afable y conciliador, Centeno ha viajado poco a las capitales para discutir los temas con antelación, reprochaba hace poco el diario germano Handelsblatt. En claro contraste, Calviño ha destacado por sus dotes organizativas y su capacidad de trabajo. Amén de que se sabe los temas detalladamente. Hasta el punto de que muchas veces Centeno se ha apoyado en la ministra española como muñidora para cerrar y redactar acuerdos. En estas lides le avala su experiencia como alta funcionaria de la Comisión Europea.

Y el vicecanciller y titular de Finanzas alemán, el socialista Olof Scholz, brindaría su respaldo a Calviño. Periódicamente se reúnen antes de los Eurogrupos con el resto de ministros socialistas y mantienen una buena relación, aseguran fuentes diplomáticas.

Así que Calviño sería la sucesora natural de Centeno. El resto de posibles candidatos presentan más desventajas. Podría optar el ministro francés Bruno Le Maire. Sin embargo, parece muy difícil que se permita que uno de los dos grandes países controle el Eurogrupo. Ya lo intentó el entonces ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. Pero se juzgó excesivo y se le cerró el paso. Para colmo, Francia ya tiene el BCE. E Italia cuenta con el comisario europeo de asuntos económicos, Paolo Gentiloni.

El irlandés Paschal Donohoe podría postularse. Sin embargo, tiene en contra que pertenece a los populares europeos, su puesto depende de unas próximas elecciones y se ha resistido a la armonización fiscal que propugna la Comisión. Y el luxemburgués Pierre Gramegna es de los liberales.

En resumen, pinta bien para Calviño siempre que deje el cargo Centeno. Aun así, en estos meses tendrá que demostrar que encarna el espíritu de Centeno y que España se ciñe a la disciplina fiscal pese a estar en un Ejecutivo con Unidas Podemos. Sus números de déficit público serán importantes. Una contrarreforma laboral podría penalizarla, aunque menos. Como inconveniente figura que se pueda considerar al Gobierno español algo inestable. También que se marche ahora el presidente técnico del Eurogrupo, el holandés Hans Vijlbrief, un halcón que ejercía de contrapeso del sur y a quien habrá que buscar un reemplazo que aplaque las inquietudes de los países del norte. 

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