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Los cuatro aspirantes al puesto de Lagarde

El holandés Jeroen Dijsselbloem, el finlandés Olli Rehn, el portugués Mário Centeno y la española Nadia Calviño suenan para el cargo. Estos son sus perfiles y sus bazas

Sede del FMI en Washington.
Sede del FMI en Washington.

La UE quiere cerrar antes de fin de mes el nombre del aspirante a suceder a Lagarde al frente del FMI. Pese a no haber una lista cerrada, sobre la mesa hay por ahora cuatro nombres: el holandés Jeroen Dijsselbloem, el finlandés Olli Rehn, el portugués Mário Centeno y la española Nadia Calviño. Estos son sus perfiles y sus principales bazas para optar al cargo.


JEROEN DIJSSELBLOEM.  Expresidente del Eurogrupo

El holandés que acusó a los países del sur de gastárselo todo en “licor y mujeres”

El Gobierno holandés cree que Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo entre 2013 y 2018, exministro de Finanzas de su país, y actual responsable del Consejo Holandés para la Seguridad, sería la persona idónea para ponerse al frente del FMI. “Es el candidato ideal y tiene las credenciales adecuadas”, señalan fuentes gubernamentales.

Jeroen Dijsselbloem.
Jeroen Dijsselbloem. REUTERS

Como suele suceder ante vacantes en puestos de relevancia, Holanda juega la baza del país pequeño, pero responsable y de fiar, que aportaría estabilidad. A cambio, ganaría presencia a escala internacional compensando con un cargo así el poderío de potencias económicas como la vecina Alemania. Como primer responsable del Eurogrupo, Dijsselbloem coordinó las políticas económicas de los países de la eurozona, una tarea que en 2017 le valió el rechazo del sur de la UE por sus comentarios poco ortodoxos sobre su forma de ahorrar. Dijo que "no se puede gastar todo el dinero en licor y mujeres para luego pedir ayuda", a los del norte, y le llovieron las críticas.

La frase le persigue, aunque es cierto que se disculpó a su manera: aseguró que nunca pretendió dar la sensación de que asociaba la deuda a una vida desenfrenada, "aunque la verdad es que la polémica ha crecido tanto que es como si hubiera cometido un crimen de guerra", lamentó. El Ejecutivo holandés es consciente de las reticencias que puede generar su presencia en el FMI, pero espera convencer a sus socios comunitarios de que Dijsselbloem sería un director neutral.

Ingeniero agrónomo de 52 años, miembro del partido socialdemócrata holandés y con experiencia parlamentaria desde 1993, el político holandés suena a su vez como un buen candidato entre la prensa financiera germana. Según el rotativo Handelsblatt, que cita fuentes anónimas, el Gobierno alemán vería también con buenos ojos su nominación. "Dijsselbloem se ganó una buena reputación como presidente del Eurogrupo", y solo tuvo que abandonar el puesto por los pobres resultados de su partido en las elecciones de 2017: conservaron 9 de 38 escaños en el Congreso holandés. Las normas de la eurozona estipulan que el presidente debe ser a la vez ministro de Finanzas de su país, y se vio obligado a dejar el cargo. El mismo diario alemán señala que "algunos miembros de la eurozona le echan de menos por su enfoque directo y firme".

Cuando dedicó sus polémicas palabras al ahorro de los países del sur de la UE, Luis de Guindos, el entonces ministro español de Economía, que aspiró a dirigir el Eurogrupo y perdió frente a su colega holandés, insistió en que este debería arrepentirse por los insultos. "Las declaraciones me parecen desafortunadas desde el punto de vista de la forma y el fondo. Esperaba que se hubiera arrepentido", dijo De Guindos, en los pasillos del Congreso, poco antes de que Dijsselbloem se disculpara.

De todos modos, sus maneras directas, en ocasiones agudas en el sentido más literal, no se redujeron a los países del sur europeo. Cuando la hoy dimitida primera ministra británica, Theresa May, anunció en enero de 2017 que el Reino Unido abandonaba el mercado interno comunitario, le dijo que su país se arriesgaba "a convertirse en un paria y en un paraíso fiscal". De Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea en ese mismo año, aseguró que "bebía y fumaba demasiado en las reuniones", y luego reconoció el dolor que pudo haber causado con esas palabras. Para Christine Lagarde, la directora saliente del FMI, sin embargo, solo tiene buenas palabras. "Se puede trabajar muy bien con ella, incluso en momentos difíciles, de crisis económica y financiera. Es clara y sólida cuando la situación lo requiere", afirmó, a principios de julio, a la televisión pública holandesa.

 


OLLI REHN. Excomisario europeo y jefe del banco central finlandés

La vuelta del hombre que puso cara a la austeridad

Olli Rehn es un viejo conocido en el sur de Europa. Desde su puesto de comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, este finlandés apasionado del fútbol que llegó a jugar en primera división fue el responsable de poner cara a las políticas de austeridad que hicieron mucho más difícil la salida de la crisis a Grecia, Portugal, Irlanda y España, cuyo sector financiero requirió un rescate con dinero europeo. Especialmente recordada fue su propuesta de rebajar un 10% los salarios en España como vía para ganar la competitividad perdida, idea que generó una tormenta política.

Olli Rehn.
Olli Rehn.

Rehn abandonó la primera página de los periódicos internacionales en 2014, cuando dejó Bruselas. Volvió a su país como ministro de Economía. Hace un año que encabeza el banco central. Pero el finlandés cuyo nombre quedó ligado por siempre a la palabra austeridad volvió a sonar como una solución de compromiso para sustituir a Mario Draghi al frente del BCE. Christine Lagarde se puso en su camino. Y ahora vuelve a aparecer en las quinielas como remplazo para la francesa en el FMI.

No parece tener muchas posibilidades su intento de dar el salto a Washington. Las fuentes consultadas coinciden en que si Europa opta por un candidato del norte, el holandés Jeroen Dijsselbloem, que cuenta con el apoyo de la canciller Angela Merkel, tiene todas las de ganar. Y explican su presencia en la lista de candidatos por haberlo incluido el Gobierno de su país, que este semestre ocupa la presidencia rotaria de la UE.

Si estas quinielas fallan y Rehn acaba sentado en el trono que hasta ahora ocupaba Lagarde, esta podrá recordar las palabras que le dedicó en 2013, cuando el FMI admitió sus fallos en el primer rescate a Grecia por subestimar los efectos de los recortes. “No me parece justo que el FMI trate de lavarse las manos y tirar el agua sucia sobre los hombros de Europa”, dijo en un tono inusualmente belicoso.


MÁRIO CENTENO.  Presidente del Eurogrupo

El economista que ha alejado a Portugal de las garras del FMI

Hace poco más de un lustro, en el centro de Lisboa aún retumbaba el grito multitudinario de “IMF go home”. Cantando Grândola Vila Morena y con pancartas contra la institución, miles de portugueses protestaban contra las políticas de austeridad impuestas por el rescate de la troika. Hoy, un portugués aspira a dirigir una institución a cuyos programas el país se ha sometido en tres ocasiones.

Mário Centeno.
Mário Centeno. EFE

No es muy frecuente que un ministro de Finanzas sea el político más popular de un país. Y menos en el sur de Europa. Pero Mário Centeno (Olhão, 1966) lo ha conseguido. Haciendo gala de su humildad, él lo atribuye a la importancia que dan los ciudadanos a su trabajo. Centeno ha conseguido enderezar con éxito las finanzas de Portugal a la vez que la economía ha crecido y el paro ha bajado. Cuando llegó, el déficit estaba en el 4,4% del PIB, y este año el ministro prevé acabar con unas cuentas equilibradas. Portugal salió del programa de rescate, de la tutela de Bruselas y devolvió los préstamos del FMI.

La recompensa para este economista formado en Harvard fue la presidencia el Eurogrupo. Amante del fútbol —y del rugby—, apreció el que el exministro alemán Wolfgang Schäuble, lo apodara el “Ronaldo de las finanzas”.

Como jefe del Eurogrupo, Centeno decidió cambiar los métodos de trabajo para que en una sesión no se amontonaran discusiones sensibles, que hacían que los debates se enquistaran y eternizaran. No siempre ha funcionado y algunos de los asuntos más complejos han llegado bastante verdes a la última sesión del semestre, aunque eso también tiene que ver con las posiciones enconadas de los socios del euro.

A Centeno se le achaca su falta de brío y su perfil discreto. Pero fuentes comunitarias advierten que sus contrincantes harían mal en menospreciar sus fortalezas. Su nombre podría generar los siempre complejos consensos en el seno de la UE. Y, además, está su principal éxito: haber alejado al país con éxito de las garras de la institución que aspira a dirigir.

 


NADIA CALVIÑO. Ministra de Economía de España

De los pasillos en Bruselas al doctorado en política en un año

De alta funcionaria a candidata al FMI. La ministra de Economía, Nadia Calviño, aterrizó en el Gobierno procedente de la burocracia europea con un currículum excelente y un problema. Era capaz, articulada en la exposición y experta en temas sesudos como Competencia o servicios financieros. Pero pese a estar apadrinada por figuras como Joaquín Almunia, no estaba acostumbrada a la arena política. Aun siendo hija de un expresidente de RTVE, desconocía cómo fajarse con los medios. Y parecía no tener el perfil político para imponerse. Sin embargo, el año de aprendizaje ha sido intenso. “Le pueden achacar que le falta experiencia. Pero su proyección es enorme”, dice un alto cargo.

Nadia Calviño.
Nadia Calviño. EFE

Llegó de la Comisión tras gestionar un presupuesto de más de un billón de euros y con la vitola de ser la primera mujer española en alcanzar el rango más alto en el funcionariado europeo. Sin embargo, su primera ocupación como ministra fue adaptar 14 directivas comunitarias. Cosa que sonaba anodina. Hacía un diagnóstico preciso de la economía española aunque sus soluciones eran vagas. Y con la prensa iba a trompicones. Al principio, la oposición le criticó que no mandaba.

Un año ha obrado cambios sustanciales. En esos 12 meses ha prestado dos servicios inestimables al Gobierno de Sánchez. Si bien le ha favorecido la indisciplina de Italia y estar en un Ejecutivo proeuropeo, suya ha sido la gestión que ha conseguido aplazar cualquier ajuste fiscal durante dos años. Y segundo: ha ejercido de faro de la ortodoxia garantizando que España no cometerá irresponsabilidades ante Bruselas y ante los fondos que refinancian la deuda. A través de la comisión delegada de asuntos económicos, ha coordinado todas las medidas. Ha sido el sentido el común en el Gobierno, dicen en la Administración. No ha hecho tanto. Pero ha parado mucho. Por ejemplo, la contrarreforma laboral. De seguir como ministra, tiene la intención de traer las musas al teatro con iniciativas como la mochila austriaca. Poco a poco ha ganado aplomo en el Gobierno.

Reflexiva, práctica, cercana con su equipo a la vez que exigente, regeneracionista, con conciencia social… Ideal para un FMI que busca nueva identidad en un mundo de populismos. Decía Vladimir Nabokov que un coleccionista de mariposas puede hacer una larga escalada al sitio correcto en el momento equivocado. Los principales países de la UE la han colocado en el lugar correcto avalando su perfil. Su peso en el Gobierno se agigantará con la puja por el FMI. Ya sea en esta institución o en otras, ha sido llamada para empeños mayores. No descarten una presidencia del Eurogrupo. El doctorado acelerado en política ha sido cursado.

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