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EN COLABORACIÓN CON FIRA

Poner el vino en la cesta del consumidor internacional

Fira acogerá del 3 al 5 de febrero Barcelona Wine Week, que espera reunir a más de 600 expositores y 15.000 visitantes

Dos profesionales conversan en la sección de vinos de Alimentaria. 
Dos profesionales conversan en la sección de vinos de Alimentaria. 

Potenciar la internacionalización del vino español será el objetivo del salón Barcelona Wine Week (BWW), que celebrará su primera edición entre el 3 y el 5 de febrero de 2020. La feria sustituirá a Intervin, que se celebraba dentro de Alimentaria. Nace como evento propio para dar un “enfoque único que sitúa el vino en el centro del escaparate”, en palabras del presidente de BWW y del Consejo Regulador del Cava, Javier Pagés. El reto del encuentro, que reunirá a más de 600 expositores y espera 15.000 visitantes, es convencer a los importadores para que se decanten por el vino español en un mercado donde Italia y Francia son sus principales competidores. Pese a que BWW estará centrada en el negocio, también ofrecerá una vertiente lúdica a los asistentes.

“España hace vinos muy buenos y tiene que conseguir comunicarlos mejor para hacer ver el valor que tienen”, reflexiona Pagés. El presidente del salón pone sobre la mesa la competencia entre los productos nacionales y los franceses, que se venden en mercados internacionales “a un precio promedio bastante más alto”. BWW reunirá una amplia representación de las denominaciones de origen nacionales y combinará grandes productores con bodegas más pequeñas en el pabellón 8 del recinto de Montjuïc de Fira Barcelona.

Representantes de grandes superficies comerciales, importadores, distribuidores, sumilleres, periodistas especializados e influencers conforman el elenco que la organización de BWW espera en la capital catalana. Los organizadores invitarán a 300 compradores internacionales, más de la mitad europeos (63%), el 20% asiáticos y el 15% procedentes de América. Reino Unido, los países nórdicos, Bélgica, Holanda y Luxemburgo son los principales orígenes de los invitados, ya que se trata de los grandes consumidores de vino español. Sin embargo, también estará representado el continente americano, el africano y el asiático, con mercados emergentes interesados en la importación de caldos, como Vietnam o Taiwán. En total, acudirán asistentes de 37 países distintos a través del llamado programa Hosted Buyers. BWW ha invitado también a 1.000 profesionales españoles del sector.

BWW, impulsado por Fira Barcelona a través de Alimentaria Exhibitions, pretende ser la mayor palanca al mundo para el vino producido en España. El salón cuenta con el apoyo de la Federación Española del Vino (FEV), hecho que facilita un mayor impulso de la promoción del encuentro. En su primera edición, el certamen de vinos buscará maximizar el retorno de las empresas exportadoras. Estas compañías tendrán excelentes oportunidades para establecer contactos con compradores extranjeros e incrementar sus exportaciones. Cada comprador tendrá agendadas un mínimo de 10 reuniones con expositores.

Pagés manifiesta que el formato de Intervin se había quedado obsoleto porque los demás referentes en el sector de la alimentación no incluyen oferta de vino, negocio que requiere una atención especial. La feria cuenta con el apoyo de los principales actores nacionales del sector. Castilla y León, Cantabria, País Vasco, Cataluña y Madrid ya han confirmado su participación, además de las denominaciones de origen Alicante, Jumilla, Montsant y Conca de Barberà, entre otras.

Uno de los aspectos únicos de BWW es que romperá con la distribución tradicional del espacio. Las marcas estarán organizadas por sellos de calidad, hecho que permitirá a las firmas dar a conocer sus propuestas de forma ordenada. “La disposición del espacio estará resuelta gráficamente, con elementos visuales que informen de una manera atractiva y provoquen en el visitante un verdadero viaje por todo el territorio vitícola del país”, explica Pagés. El certamen ofrecerá un programa de actividades donde podrán identificarse nuevas tendencias, start-ups y proyectos relacionados con la digitalización.

Más allá del negocio, en BWW tendrá cabida la relación del vino con la cultura. La feria contará con la participación de expertos de prestigio como la master of wine Almudena Alberca, el enólogo Antonio Flores y el sumiller Ferran Centelles, entre otros. En un espacio que se llamará Speakers Corner se celebrarán conferencias diarias con ponentes reconocidos internacionalmente para tratar temas como la distribución de vinos online o las nuevas formas de enoturismo. Asimismo, tendrán lugar distintas catas al día para un máximo de 60 personas cada una, dirigidas por reputados sumilleres.

La música será el hilo conductor de algunas actividades, como una cata de vinos marinos —producidos cerca del mar— o una experiencia sinestésica que hará posible una combinación de los sentidos inusual: beber vino y escuchar una serie de melodías a través de los auriculares. La música cambiará la percepción de la cata. Tampoco faltará la comida en un espacio, BMWGastronomy, que realzará el maridaje de los vinos con platos de la dieta mediterránea. El salón también dedicará una zona a la coctelería y los destilados, Barcelona Cocktail Art.

La visión de las mujeres

Pagés destaca el “significado especial” que la mujer tiene en el mundo del vino, ampliamente representada en varios cargos: desde ejecutivas, responsables de mercadotecnia, enólogas o comerciales. Por ese motivo BWW tendrá un espacio en el que se podrán catar 50 propuestas de sello femenino, la barra de vinos Fabulous 50 by Women.

Una instalación artística llamada Horizonte púrpura, de Nika López, lucirá una pieza suspendida elaborada con materiales orgánicos procedentes de la vid que juega con la luz y los elementos naturales de la planta. María Ortega realizará un mural inspirado en paisajes de viñedos en el que el público asistente podrá participar escribiendo con lápices de colores qué emociones y recuerdos les trae ese paisaje. Además, una biblioteca ofrecerá al visitante libros que tienen el vino como eje principal.

Y no solo eso. “Barcelona es una apuesta segura, una marca muy potente que atrae a compradores extranjeros de máximo nivel”, valora Pagés. El homenaje al vino español de la BWW traspasará los muros de Fira Barcelona hasta otros puntos de la capital catalana. Establecimientos de restauración, hostelería, tiendas especializadas e incluso de moda ofrecerán degustaciones a sus clientes. Wine Walk Tours será la parte de la feria que organizará rutas enológicas en los principales ejes de consumo de Barcelona: Diagonal, paseo de Gràcia y rambla Catalunya.

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