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El Gobierno chileno inyecta liquidez para reactivar su economía y enfrentar la incertidumbre comercial

El Ejecutivo de Sebastián Piñera eleva hasta los 3.000 millones de dólares la financiación de su Agenda de Aceleración Económica que lanzó en junio

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, participa el 26 de agosto de la cumbre de presidentes del G7 que se realizó en Biarritz, Francia.
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, participa el 26 de agosto de la cumbre de presidentes del G7 que se realizó en Biarritz, Francia.

Mientras el precio del cobre, principal producto de exportación de Chile, cae un 5% desde enero, el Gobierno de Sebastián Piñera ha anunciado un nuevo paquete de medidas para enfrentar los efectos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, con gastos fiscales por 571 millones de dólares hasta 2020. La cifra anunciada eleva hasta los 3.000 millones de dólares la financiación de la Agenda de Aceleración Económica, un plan de reactivación lanzado por Piñera en junio. El plan total incluye unas 200 obras en mejora de aeropuertos, carreteras y puertos, subsidios de vivienda, compra de equipamiento médico, inversiones en agua potable rural y fomento a la innovación y al emprendimiento.

“La situación económica mundial se ha vuelto mucho más compleja (…) Chile no está inmune a esto, no estamos blindados, pero estamos bien preparados”, indicó este lunes Felipe Larraín, ministro de Hacienda, al presentar el plan. “Esto va a mejorar la capacidad productiva futura, no solo la actividad actual”, señaló el economista, que sigue anticipando para el actual ejercicio un crecimiento de entre un 3,5% y 3%, aunque el escenario internacional dificulte que se concreten las proyecciones. De acuerdo a organismos como la CEPAL, Chile crecerá en este período un 2,8%.

Aunque el país sudamericano sigue creciendo, como Perú y Colombia, la guerra comercial ha impactado a la economía chilena, una de las más abiertas del mundo. El presidente Piñera, por lo tanto, decidió implementar con urgencia la tercera etapa de la Agenda de Aceleración Económica, no solo para proteger a la economía de los vaivenes de la guerra comercial, sino para generar condiciones que permitan a Chile recuperar un ritmo de crecimiento económico alto y sostenido, según explicaron las autoridades.

Arropado por los ministros de Economía, Obras Públicas, Agricultura, Vivienda, Desarrollo Social y Salud –en una inédita puesta en escena–, Larraín indicó que los recursos provendrán de reasignaciones y espacios de ahorro que ha generado el Fisco en los últimos dos años, por lo que no se desviará de la regla fiscal.

De acuerdo al ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, son tres los objetivos de esta agenda: el combate a la burocracia y la simplificación de los trámites y permisos para apoyar el emprendimiento, derribar las barreras anticompetitivas de manera de abrir un espacio amplio a los emprendedores para poder desarrollar sus actividades y mayores incentivos para la innovación. “Como Gobierno nos asiste el convencimiento de que para impulsar la economía es necesario abrir más espacios para el emprendimiento. Hay una ola emprendedora en Chile que está bullendo, pero que requiere abrirle espacio para que se transforme en un aumento de la inversión”, agregó Fontaine.

El mercado, sin embargo, ha anticipado un acotado impacto en las expectativas, luego del tercer anuncio de medidas pro crecimiento de este lunes. “No tiene mucha relevancia para influir en la marcha de la actividad. Es mucho más importante lo que ocurra en la reunión de política monetaria del Banco Central de septiembre”, indicó al Diario Financiero chileno el economista jefe de Tanner, Sergio Godoy.

Para un Gobierno que llegó al poder en marzo de 2018 con la promesa de tiempos mejores, la marcha de la economía tiene una relación directa con la política. La popularidad del presidente Piñera ronda el 30% y, dada la impredecible guerra comercial, nada indica que su respaldo vaya a subir en lo que resta del año. Las autoridades parecen conscientes de que cuando la economía no va a la altura de las expectativas –que en Chile son elevadas, dadas las promesas de campaña–, no importan las explicaciones internacionales ni las comparaciones con el resto de los países de la región. Hasta ahora, sin embargo, aunque el dólar sigue elevado, ni el empleo ni la inflación se han visto afectados en Chile.

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