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Tres frentes abiertos

El BBVA está pendiente de las decisiones judiciales, su investigación interna y la actitud de Francisco González ante la crisis reputacional por el espionaje de Villarejo

Las sombras de González en el BBVA

Francisco González comenzó 2018 con la clarividencia de que ya era su último ejercicio al frente del BBVA. En enero adelantó ante la prensa que se iría el año siguiente, una vez cumplido ante la junta de accionistas el trámite de rendición de cuentas. Sería el broche, camino ya de los 75 años, a una carrera que inició como programador de Nixdorf, continuó como agente de Bolsa, se catapultó tras su nombramiento como presidente de Argentaria (entidad que aglutinó la banca pública) por el impulso del Gobierno del PP y se consolidó en la fusión con el BBV y la posterior toma del poder del BBVA.

Sin embargo, el pasado 24 de mayo, a las 18.22, un nuevo frente le colocó ante una realidad nada deseada. El diario Público sacó a la luz documentos que reflejaban pagos de 242.000 euros del BBVA a una empresa del comisario jubilado José Manuel Villarejo Pérez para descubrir los trapos sucios de Luis Pineda, presidente de Ausbanc, ahora en prisión por extorsionar durante años al banco, entre otras entidades. A mediados de septiembre, por sorpresa, FG (nombre que puso a su sociedad de Bolsa y como se le conoce en el mercado) decidió adelantar su marcha al 31 de diciembre de 2018 y, en contra de lo anunciado (irse de todos los puestos), quedarse como presidente de honor del banco y de la Fundación BBVA.

La vida profesional de FG está caracterizada por su cercanía a la derecha política y, sobre todo, gracias a su vinculación con el diputado del PP Manuel Pizarro, agente de cambio y Bolsa como él. FG ha protagonizado episodios oscuros, alguno de los cuales han pasado por los tribunales. En esos más de 30 años de gestor, ha configurado un perfil de ganador, de superviviente sin sentimientos, dispuesto a todo, incluso supuestamente al espionaje, para triunfar. El hombre de hielo. "Es un experto en vivir al filo del precipicio. Cualquiera estaría nervioso y preocupado en una situación como esta, pero domina los tiempos y las situaciones de tensión", apunta un antiguo consejero del banco que vivió de cerca la gran crisis de la entidad cuando en 2001, FG denunció las cuentas secretas en Jersey y forzó a dimitir a los consejeros que provenían del antiguo BBV, a los que recibió uno a uno, a intervalos de quince minutos.

Francisco González observa la planta donde 'traders' operan en banca de inversión en BBVA.
Francisco González observa la planta donde 'traders' operan en banca de inversión en BBVA. EL PAÍS

Las sombras de FG

Posteriormente, se fajó a fondo para librarse del intento de echarle de la presidencia de la entidad en 2004 por parte de la constructora Sacyr y las familias de Neguri, (tradicionales accionistas del banco pertenecientes a la oligarquía vasca). El respaldo del Banco de España, gobernado por Jaime Caruana, le permitió superar el escollo, pese a la enemistad de una parte del Gobierno. En esa pelea salieron a relucir unas irregularidades contables de 5,24 millones conocidas en la venta de FG Inversiones Bursátiles a Merrill Lynch en 1996. Y antes estuvo involucrado en la venta al Banesto de Mario Conde de Oil Dor, una red de gasolineras, en la que FG tenía el 4% y actuó de valorador.

Un ramillete de episodios que se completa con el asunto del comisario jubilado Villarejo. Según la información publicada, el policía entregó a la Audiencia los documentos que acreditan que el BBVA pagó a Club Exclusivo de Negocios y Transacciones (Cenyt), empresa de Villarejo, entre junio de 2016 y diciembre de 2017. Es decir, cuando el millonario policía estaba detenido por la Operación Tándem acusado de organización criminal, blanqueo y cohecho.

Tras conocerse estos pagos, en junio de 2018, el BBVA abrió una investigación interna. El 11 de octubre, tras cinco meses investigando, el caso se convirtió en un potencial escándalo sin precedentes. Otro medio, El Independiente, publicó facturas que demostraban que Villarejo había facturado al BBVA más de cinco millones entre 2012 y 2017 por trabajos denominados "servicios de inteligencia". El BBVA lo admitió y afirmó que todo se hizo según la ley. También se publicó la lista de empresas que trabajaron con Cenyt y ninguna superó los 10.000 euros de facturación, lo que convirtió al BBVA en un caso extraordinario por su cuantía. Exdirectivos del banco creen que González, si es que ordenó que se trabajara con Villarejo, nunca pudo pensar que el comisario jubilado acabaría difundiendo sus documentos privados, lo que explica que el BBVA le hiciera tantos encargos.

El banco inicia una investigación

El banco colocó al frente de la investigación interna a personas cercanas a González. El que fuera su jefe de gabinete hasta 2018, Joaquín Gortari, pilotó las pesquisas como nuevo responsable de auditoria interna. Le acompañaron Eduardo Arbizu, responsable de la Asesoría Jurídica desde hace más de 15 años, y la nueva directora del Área Legal, María Jesús Arribas. A ellos se unió el bufete habitual, Garrigues.

El 10 de enero llegó el tercer zarpazo cuando se conocieron las nuevas escuchas supuestamente encargadas por el BBVA a Villarejo para investigar el intento de asalto de Sacyr. El sustituto de González, Carlos Torres, contrató a PwC y a Uría y Menéndez para que investiguen todos los documentos internos. El 14 de enero, Torres envió una carta a la plantilla en la que decía que no había encontrado pruebas en las escuchas, que considera "reprobables". No obstante, admitió que Cenyt trabajó para el BBVA.

La repercusión del caso ha supuesto que incluso el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), el exministro de Economía Luis de Guindos, con el que FG se enfrentó, urgiera al BBVA a que aclarase cuanto antes la relación que tuvo con Villarejo por el impacto que puede tener en su reputación y en la del sector. "El tiempo es esencial", recalcó.

Villarejo, en los juzgados de Plaza de Castilla en 2017.
Villarejo, en los juzgados de Plaza de Castilla en 2017. EL PAÍS

El caso ha llegado a los juzgados. El 15 de enero, el magistrado Manuel García-Castellón, que investiga la trama del comisario, abrió una pieza separada y mandó requisar la información en poder de los dos medios que publicaron las escuchas, El Confidencial y Moncloa.com. Casi al mismo tiempo, la Fiscalía Anticorrupción actuó de oficio por si pudiera existir delito por encargar, presuntamente, la realización de escuchas telefónicas. Según los medios citados, Villarejo espió 15.000 llamadas para el BBVA de González. Entre los teléfonos pinchados estaban el de Miguel Sebastián, responsable de la Oficina Económica del presidente del Gobierno; el del vicepresidente de la CNMV, Carlos Arenillas; los de Luis del Rivero, presidente de Sacyr, y otros integrantes del denominado "grupo hostil", así como los de distintos periodistas, algunos de EL PAÍS y del Grupo PRISA. Las escuchas llegaron al propio Banco de España (los responsables de Comunicación) e, incluso, a los del gabinete de prensa del BBVA.

El papel del jefe de seguridad del BBVA

¿Quiénes encargaron las escuchas?, ¿quiénes las conocían y las autorizaron? y ¿quiénes las pagaron? En el banco, según fuentes no oficiales, estos gastos no pudieron haberse realizado sin ser analizados por la intervención general, además de la auditoría interna. "En el BBVA se controlan los gastos de forma estricta, facturas tan importantes, de más de 50.000 euros, no pueden pasar desapercibidas", señala un ejecutivo que pide el anonimato, como tantos otros consultados. También se ha cuestionado la cadena de mando del enlace de Villarejo, Julio Corrochano, director de Seguridad de BBVA, que dejó la entidad en abril de 2018, "porque se jubiló" según el banco. El hecho es que su marcha se produjo semanas antes del inicio de la investigación interna. Fue fichado en 2002 cuando era comisario general de la Policía Judicial.

Durante el asedio de Sacyr, Corrochano dependía del responsable de Recursos Humanos y Servicios, Ángel Cano, un directivo procedente de Argentaria y muy próximo a González. Cano, a su vez, dependía del consejero delegado, José Ignacio Goirigolzarri. El actual presidente de Bankia, que venía del BBV, ha negado conocer toda esta trama. FG llegó a investir a Goirigolzarri como futuro presidente. "Lo normal es que me suceda Goirigolzarri" dijo en 2005. Sin embargo, en 2009 lo destituyó y colocó a Cano.

En las grabaciones aparece una referencia a Cano, cuando Corrochano dice que le estaban pidiendo "acciones agresivas y desestabilizadores" y que "Ángel, mi director, lo ve así también". El entorno de Cano niega que tuviera relación con Corrochano para estas cuestiones. "Si él despachaba sobre esos asuntos, lo hacía siempre con el presidente", aseveran. En otras conversaciones, en las que menciona al "presi", Corrochano pide a Villarejo que le proporcione "bombas" contra sus rivales. "Sobre todo para cuando me llamen (porque me llama cada 10 o 15 días el presi) y para tener yo tres o cuatro historias preparadas, que vean que estamos...", se escucha en otra grabación.

González, en entrevista con El País Semanal publicada el 30 de diciembre pasado, afirma que se enteró de la escuchas "cuando aparece la primera noticia hace unos meses; yo sabía que el banco llevaba a cabo trabajos de inteligencia para defenderse". Asimismo, comenta que Corrochano no dependía de él, y remacha: "Ese tema para mí no tiene relevancia; lo hace el departamento de seguridad con normas muy estrictas. Hasta donde sé, se han hecho las cosas como hay que hacerlas".

FG: "El banco realizaba trabajos de inteligencia para defenderse"

Antiguos directivos del banco rechazan esta versión: "Las conversaciones entre Corrochano y FG quedaban entre ellos, afortunadamente". No obstante, recuerdan que González alardeaba de conocer detalles de la vida privada de Sebastián, que comentaba a modo de chanza en momentos relajados. Añaden un dato relevante: "El responsable de seguridad tenía facultades delegadas para pagar facturas, aunque deberían haber derivado, en última instancia, a la intervención general". Estas fuentes destacan la enigmática frase de FG: "El banco realizaba trabajos de inteligencia para defenderse". Y consideran que no sería extraño que lo tuviera que explicar ante los jueces.

Otras fuentes recuerdan que Carlos Torres fue nombrado consejero delegado en 2015, en lugar de Cano, y, según las supuestas facturas publicadas, el BBVA estuvo pagando a Villarejo hasta 2017. Es decir, Torres también fue un alto responsable del banco mientras se producían estos pagos, y fue, indirectamente, responsable de Corrochano hasta su marcha.

Carlos Torres Vila, Francisco González y Onur Genç en el consejo del BBVA.
Carlos Torres Vila, Francisco González y Onur Genç en el consejo del BBVA. EL PAÍS

Un ejecutivo ajeno al banco, pero cercano a González, entiende que lo que se debe probar es si el entonces presidente encargó a Corrochano que contratara a Villarejo o si la iniciativa fue del propio jefe de Seguridad. Una versión que no encaja con los audios. En su opinión, "hay que demostrar que FG sabía que existía la trama Villarejo", apunta esta fuente que adelanta que no cree que sea así, ya que el propio González encargó a Garrigues que investigara lo que pasó. Y remarca: "Es peor lo que está saliendo [del contenido de las escuchas] que lo que pasó". En su opinión, el consejo del BBVA no le va a pedir que se vaya e incluso aventura que González se querellará contra el que diga que él realizó espionaje. En ese sentido, Torres, en el Foro de Davos, comentó a un grupo de periodistas que no le ha pedido a FG que deje la presidencia de honor y que se encuentra tranquilo, convencido de que en la investigación no aflorará nada contra él.

El banco ha insistido en que las facturas fueron legalmente pagadas y que tienen el IVA declarado. Sin embargo, las descripciones que aparecen en estos documentos podrían abrir el frente de las facturas falsas. Entre las facturas de mayor cuantía, algunas señalan conceptos genéricos como "Servicios profesionales de localización de bienes y estructuras patrimoniales" y "Provisión de fondos". Total, 737.500 euros. Otra es una "prima de éxito de conformidad al contrato de fecha 16 de febrero de 2010; liquidación final", sin más explicación, con importe de 2,57 millones. ¿Existieron tal y como se han publicado? El banco dice que no las ha encontrado por ahora. Y si se pagaron, ¿quién lo supo? La pregunta no ha tenido respuesta del BBVA.

La despedida de González

González sugirió en febrero de 2018 ante la prensa que se iría a lo largo de 2019, pero se fue antes y por la puerta de atrás, sin hacer una valoración de sus 18 años de gestión. Hizo mutis por el foro, con lo que evitó preguntas incómodas sobre la evolución de la entidad. El BBVA vale la mitad que el Santander, pese que en 1999 era más valioso. Durante casi dos décadas de dirección férrea tuvo cuatro consejeros delegados en el BBVA (en Argentaria había tenido tres), una rotación sin precedentes en la banca. Siete consejeros delegados en 22 años.

VALOR BURSÁTIL Y REPARTO DE DIVIDENDOS

Evolución del valor ponderado desde diciembre de 2001 (base 0)

Fuente: Bloomberg.

En ese encuentro con la prensa del año pasado, FG se explayó sobre Sacyr: "Nunca me ha gustado que la relación de los políticos con los empresarios pase más allá de un punto, porque cuando se pasa, llega una corrupción brutal y eso es fatal para la sociedad. Francamente no se ha escrito tanto de todo esto y es muy grave. En cualquier país desarrollado que hubiera pasado lo que nos pasó, los actores hubieran ido a la cárcel". Y añadió, en clara referencia al Gobierno socialista: "El grupo no se ha dejado achantar, o mejor dicho, doblegar, ante el poder político".

El adelanto de la marcha de FG plantea si tuvo conocimiento de lo que se iba a publicar y cuándo. Algunas fuentes dicen que sí y que por eso aceleró su retirada. Sin embargo, si presentía el problema reputacional que se vendría encima al BBVA, ¿por qué no abandonó totalmente el banco para desligarlo del caso? Algunos exejecutivos que trabajaron con él creen que siendo presidente de honor puede defender mejor que si estuviera fuera, "aunque el coste reputacional se lo ha encajado al BBVA".

La presión está ahora en Torres; en el nuevo consejero delegado, el turco Onur Genç, que no habla castellano, y en el resto de los consejeros. Entre ellos figura Jaime Caruana, que estuvo en las quinielas para sustituirle como presidente no ejecutivo. Caruana, amigo de FG, que trabajó con FG en Renta 4, fue gobernador del Banco de España durante el escándalo de Jersey y en el intento de asalto de Sacyr. Posteriormente, ocupó un alto cargo en el FMI y fue director general del Banco Internacional de Pagos (BIS). En febrero de 2018, FG le nombró consejero del BBVA. Otro peso pesado es José Manuel González-Páramo, exconsejero del Banco de España y exmiembro de la Comisión Ejecutiva del BCE de 2004 a 2014, que también querrá cuidar su reputación. El tercer hombre clave es José Miguel Andrés Torrecillas, presidente de la Comisión de Auditoría y Cumplimiento y consejero coordinador, es decir, que puede convocar al consejo sin autorización del presidente. Dirigió Ernst & Young España desde 2004 a 2014.

Problema reputacional

Quedan tres frentes abiertos: el cierre de la investigación del BBVA, la decisión de González y los movimientos de la justicia. En ámbitos financieros se especula con que el BCE, si le considerase responsable de un problema reputacional, podría retirarle el bonus de los tres últimos años (unos 4,5 millones) porque están ligados a la buena conducta. Sin embargo, no creen que pudiese exigírsele nada de su abultada pensión (79,8 millones), que colocó fuera del BBVA en 2009 y que ya ha cobrado. Para Elena Herrero-Beaumont, directora del Vinces Institute for Public Affaires, dedicado a la investigación sobre transparencia y ética, "el consejo de administración, si las investigaciones confirman las acusaciones actuales, debería recomendar la dimisión de FG como presidente de honor del banco, acompañada de un acto público de perdón y de una promesa del consejero delegado de cambio de cultura corporativa".

Con este escándalo abierto en torno a FG, suenan paradójicas sus últimas declaraciones a El País Semanal: "Oponerme a las malas prácticas y a la corrupción ha definido mi presidencia".

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