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Tomates bío bajo los plásticos de Almería

La empresa Biosabor, con 53 millones de facturación, lleva una década dedicada al cultivo ecológico

La compañía fue una de las primeras en centrarse en la producción ecológica.
La compañía fue una de las primeras en centrarse en la producción ecológica.

La almeriense Biosabor, una cooperativa de raíces familiares que se convirtió en una sociedad en 2008, fue una de las primeras de España en centrarse en la producción 100% ecológica. Aquel primer año facturaron cuatro millones de euros y su último ejercicio lo cerraron con 53, aunque no ofrecen cifras sobre su beneficio. Su producto estrella es el tomate “con sabor”, tienen una línea de productos procesados y exportan el 80% de su producción.

La semilla del proyecto fue la intención de devolver el gusto de los tomates. “Las familias Belmonte y Morales llevaban 30 años dedicadas a la agricultura, cultivando bajo plástico en Almería y por concienciación adoptaron este tipo de agricultura”, explica José Luis Ruiz, responsable de Comunicación y Marketing de la compañía. Se propusieron hacer todas las pruebas posibles “hasta conseguir el sabor deseado, los tomates más productivos y conseguir variedades exclusivas”, remarca Ruiz, inmerso en la preparación de la feria Fruit Attraction, uno de los mayores escaparates para el sector de las frutas y verduras, y que este año inaugura el primer congreso centrado en la agricultura ecológica. “El visionario fue Francisco Belmonte, que siempre creyó en la posibilidad de recuperar el tomate tradicional”.

“Teníamos y tenemos el convencimiento de que los productos ecológicos son más sanos que los convencionales debido a la falta de residuos durante su cultivo. Sacamos variedades de tomates muy apreciados por sabor y alta concentración de antioxidantes”, apunta Ruiz. Para ellos el tema de la sostenibilidad es clave. Hace un año les premiaron por ser una empresa con desperdicio cero. “Todo lo que no es consumible porque es feo pero apto lo empleamos. Donamos al banco de alimentos, a asociaciones sin ánimo de lucro… Y lo no apto va para el consumo de animales o compost”, explica Ruiz.

Una de las mayores preocupaciones de los productores ecológicos en España es la veracidad de las certificaciones, pues como la propia feria Fruit Attraction resalta en esta edición, “existe enorme fraude desde el origen”, en palabras del portavoz de Biofruit Congress, Pierre Escodo. También preocupa el marketing y la publicidad que rodea a este tipo de productos. Además de la sostenibilidad, se les atribuyen cualidades que no tienen por qué tener, por ejemplo que sean más saludables. “Aún hay mucha confusión de bio con kilómetro cero. Ecológico y bio es lo mismo, y más allá de eso cada empresa hace lo que cree que tiene que hacer. Queremos ganar dinero porque que no somos una ONG; pero tenemos el compromiso de que queremos que ese beneficio se reinvierta con la creación de valor compartido con la sociedad en general”, responde Ruiz.

Su aportación en materia de salud consiste en la colaboración con centros tecnológicos, fundaciones, hospitales y universidades. “Hoy estamos inmersos en un ensayo clínico que investiga los beneficios del consumo de alimentación ecológica frente a enfermedades”.

Mayoría de mujeres

La empresa, que no ha necesitado capital externo para financiarse, contaba en 2017 con 400 trabajadores, un 80% mujeres, muchas en la línea de envasado. En puestos directivos hay paridad entre hombres y mujeres. “Tenemos 10 nacionalidades en plantilla y planes de formación continua”, expone Ruiz. A cierre de 2018, la contratación ha crecido hasta las 525 personas.

El último estudio de la consultora Kantar, publicado este año, asegura que uno de cada dos hogares compra productos ecológicos. Según el último informe de FiBL y IFOAM Organics International, que hace referencia a datos de 2016, en Europa los mercados están principalmente en Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Suiza, Suecia y, después, en España. Sin embargo, empresas como Biosabor, que sí detectan una “sensibilidad en aumento”, aseguran que el país está lejos de tener la misma intención de compra que Alemania, “que nos compra camiones enteros. Creemos que hasta que los grandes supermercados no adquieran un compromiso real, fuerte, y no se limiten a tener un lineal, no se percibirán cambios”, añade. Tampoco creen que todos los agricultores vayan a apostar por lo ecológico. “Es más caro porque los volúmenes son distintos y porque necesitamos tener a más trabajadores encima del producto”.

El citado informe de Kantar cita que el 77% prefiere productos que se cultiven cerca de su lugar de residencia frente al 23% que prefiere ecológico. A Biosabor le consta que esta es la tendencia y la utilizan a su favor. “La Junta de Andalucía da más puntos [en concursos públicos] a las empresas que tienen más productos ecológicos, pero especialmente de proximidad. Somos proveedores de la mayoría de caterings escolares de Andalucía y es un dato que nos hace sentirnos muy orgullosos”, remarca Ruiz.

Además de tomate, cultivan pimiento de palermo rojo y dulce, pepino, calabacín, frutas tropicales y berenjena. Rotan cultivos para no esquilmar el suelo, así que también tienen sandía, melón y judías. Otra de sus líneas de negocio son los preparados, con gazpacho y salmorejo. Grupo Biosabor fue finalista de los Premios Triodos Bank. “No podíamos tener otro ADN, vivimos cerca de una reserva de la biosfera: el parque de cabo de Gata-Níjar, un entorno único para cultivar”, apunta el responsable de comunicación.

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