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El precio del gas registra la mayor subida del año

El encarecimiento de las materias primas causa el alza que se suma a la escalada de los precios de la luz

Un quemador de una cocina de gas.
Un quemador de una cocina de gas. EFE

Antes la luz, ahora el gas. A partir de este lunes, 1 de octubre, el precio de la tarifa gasista se incrementa en media en más de un 8% con respecto al trimestre anterior. La subida, que se mantendrá vigente hasta finales de año, se suma a la escalada en los precios de la electricidad, que en septiembre han tocado máximos anuales, y afecta a los consumidores domésticos acogidos al mercado regulado. 

La Tarifa de Último Recurso del gas, al igual que la tarifa regulada de la electricidad, está controlada por el Gobierno y solo puede ser ofrecida por un pequeño número de comercializadoras. Su precio se revisa cada trimestre en función de las subastas en el mercado mayorista, que van referenciadas al precio del mercado diario y ponderadas en función del coste promedio de las materias primas internacionales, principalmente el brent, que ha roto la barrera de los 80 euros el barril frente a los 55 que marcaba en el mismo periodo del año pasado

“El mercado depende de la demanda y de la oferta, y el precio del gas natural sube por la mayor demanda de China que está incrementando su uso para reducir sus emisiones”, explica Alberto Ramos, docente de la Universidad Politécnica de Madrid. Pero esta no es la única razón. El sistema eléctrico también está requiriendo mayores cantidades de gas para alimentar los ciclos combinados y la dependencia energética de España también pasa factura. “Estamos obligados a traer el gas de sitios alejados porque no tenemos generación, y la subida del precio del petróleo encarece el transporte”, añade Ramos.

El ingeniero industrial Jorge Morales asegura que en octubre siempre se producen los mayores repuntes. “En invierno el precios depende de dos parámetros: el brent y del NBP, el gas mayorista de Reino Unido, que ha subido en más de un 50% en un año”, explica. “Pero las subidas deberían ir asociadas al coste de la materia prima de referencia, y España importa más de la mitad del gas de Argelia a través de un gaseoducto; habría que ver las condiciones de ese contrato”, apunta.

En España, cerca de un millón y medio de hogares tiene contratada una de las tarifas de último recurso, que pueden ser la TUR.1, para suministros con consumo inferior a los 5.000 kilovatios-hora (kWh) anuales las instalaciones que solo utilizan el gas para agua caliente, y la TUR.2, para consumos de entre 5.000 y 50.000 kWh —que también emplean el gas para la calefacción

La subida experimentada para este último trimestre es la más pronunciada del año, pero no ha sido la primera. También enero y abril arrancaron con precios al alza en comparación con los meses anteriores. A diferencia de lo que pasa con la factura eléctrica, en la cual el consumo solo pesa por un tercio en el importe final, en el recibo del gas supone cerca de dos tercios del recibo, explica Ramos. La parte fija, que incluye los peajes y otros costes, lleva cuatro años congelada.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha alertado de que se trata de la subida más pronunciada desde que se instaló este sistema en 2008 y que también los hogares que no se encuentran en el mercado regulado se verán afectados por el alza, ya que cuentan un sistema de revisión automático en función de la TUR. Según sus cálculos, calentar la vivienda con gas este invierno será un 15% más caro que en el de 2017, y un hogar con un consumo anual de 9.000 kWh desembolsará 723 euros este año, 56 más de lo que pagaría con la tarifa anterior.

El Gobierno anunció a mediados del mes pasado la creación de un bono social para la calefacción —una descuento en el importe de la factura dirigido a consumidores vulnerables— que prometió poner en marcha ya a partir de este invierno. 

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