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Guía para leer el jeroglífico de la factura

Ocho de cada diez españoles que pagan el recibo de la luz desconocen si están acogidos a la tarifa libre o regulada

El Gobierno pretende reducir o suprimir el impuesto a la producción.  rn
El Gobierno pretende reducir o suprimir el impuesto a la producción. 

Caro y frustrante. El suministro eléctrico es el servicio que más insatisfacción causa a los consumidores y el que menos se entiende. Los usuarios se quejan tanto de los precios elevados como de la falta de claridad, según se desprende de sendas encuestas publicadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La misma ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, aseguró que la factura de la luz “es muchas veces incomprensible”.

Por ininteligible que sea, el jeroglífico eléctrico llega puntualmente a los hogares españoles, que se limitan en muchos casos a leer el importe sin hacerse más preguntas. Pero la factura esconde información valiosa que se puede descifrar conociendo algunos términos básicos.

Mercado libre y regulado. Tras la liberalización del sector, los consumidores pueden contratar su suministro a un precio libre o regulado. Unas 200 comercializadoras ofrecen la primera opción, normalmente acompañada por servicios adicionales como seguros o revisiones. El suministro regulado lo proporciona un puñado de compañías y se basa en un mecanismo de fijación de precios establecido por la Administración. Actualmente, el 60% de los consumidores está en el mercado libre, pero el 80% desconoce a qué sistema está acogido.

PVPC. Es la tarifa regulada, acrónimo de precio voluntario para el pequeño consumidor, disponible para potencias contratadas iguales o inferiores a 10 kilovatios. Desde 2015 sustituye a la antigua tarifa de último recurso (TUR). El consumidor acogido a este sistema paga por su consumo según la fluctuación del precio del kilovatio-hora (kWh) en el mercado mayorista. José Luis Sancha, doctor en ingeniería y autor de Presume de entender (a fondo) las facturas de la luz y del gas (Universidad Pontificia Comillas), explica que, por complicado que parezca, tiene una ventaja: “El usuario sabe lo que paga porque todos los términos están regulados”. En el suministro libre, el precio del kWh lo fijan las compañías y lo suelen renegociar cada año.

Comercializadora de referencia. Son las únicas empresas, seis en la península, una en Ceuta y otra en Melilla, que pueden ofrecer el PVPC. El problema es que están integradas en grupos empresariales que a la vez ofrecen el suministro libre a través de otras compañías. Y no siempre es fácil distinguirlas. La CNMC ha publicado una resolución que obliga a las eléctricas a distinguir claramente sus filiales, algo que ahora no ocurre. Es el caso, entre otras, de Iberdrola o Endesa.

Bono social. Es un descuento en el recibo dirigido a los consumidores vulnerables acogidos al PVPC. Se solicita a la comercializadora de referencia y la rebaja puede ser del 25%, del 40% o del 100% . “El gran defecto es que no ha habido grandes campañas de información y la gente no sabe cómo pedirlo”, lamenta Sancha. Este servicio se rediseñó en 2017 y quien tenga derecho debe volver a solicitarlo. A finales de julio solo lo había hecho el 25% de los 2,4 millones de actuales beneficiarios. El Gobierno ha anunciado un nuevo bono para la calefacción.

Peajes. Son un importe fijo del recibo independiente del consumo. “Es lo que se paga por estar conectado a la red”, resume Sancha. El debate acerca de los peajes reside en que no está clara la metodología que fija su coste, establecido por el Gobierno cada año, y al que se le suman una serie de gravámenes complementarios que poco tienen que ver con la electricidad. En su conjunto pesan un 50% en el importe de la factura. El consumo representa un 28%, y los impuestos, otro 22%, según desglosó la ministra Ribera en su última comparecencia.

Potencia contratada. “Es la potencia que demanda tu suministro, que puede ser mayor o menor en función de cuantos electrodomésticos quieras poner a la vez”, explica Francisco Valverde, analista del mercado eléctrico. Por cada kilovatio de potencia se pagan unos 40 euros al año con el PVPC; en el mercado libre depende de la compañía. “La mayoría de los usuarios no sabe cuánto tiene y suele sobrarle”, asegura Sancha.

Discriminación horaria. Con esta tarifa es más barato consumir entre las 22.00 y las 12.00 en invierno y de 23.00 a 13.00 en verano. “Es muy buena para ahorrar”, dice Sancha. Es una de las tarifas disponibles para el PVPC y también el mercado libre, pero a los precios fijados por las compañías.

Impuesto a la generación eléctrica. Es el gravamen que la ministra Ribera acaba de anular para reducir el impacto de la escalada de precios que está viviendo el mercado mayorista. Según Valverde, el ahorro que consigue es mínimo: 1,50 euros para un consumidor tipo con 4,4 kilovatios de potencia contratada y un consumo de 3.500 kWh.