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Hay vida más allá de junio

En septiembre aún queda oferta para elegir carrera y también se puede diseñar un itinerario alternativo en un grado de la misma familia

Biblioteca de la UNED en Madrid.
Biblioteca de la UNED en Madrid.

Seamos realistas: aprobar en septiembre la PEvAU, EvAU, EBAU, PAU o como quiera llamarse en cada comunidad autónoma a la prueba de acceso a la universidad reduce las posibilidades de elegir el campus o el grado deseado. Desde luego, no hay esperanzas para aquellos estudios con las notas de corte más altas, como medicina en la Autónoma de Madrid (o en cualquier otra facultad pública), biotecnología en la Politécnica de Madrid, biomédica en la Carlos III, los dobles grados de matemáticas y física (en la Complutense, en las universidades de Sevilla, Zaragoza, Cantabria, Granada). Pero no seamos derrotistas: hay oferta y, sobre todo, muchísima vida por delante para que este alumnado juegue sus bazas académicas y acabe situándose donde quiera estar. “Yo lanzaría un mensaje de tranquilidad, a ellos y a sus familias, ¡son muy jóvenes!”, enfatiza Concha Granados, responsable de admisión de la Universidad de Granada (UGR).

A su lado, Juan Luis Benítez, responsable de la unidad de orientación académica y acceso a la universidad de la UGR, aporta opciones: decantarse por un grado de la misma familia de la carrera que le gustaría cursar para cambiarse al año siguiente con los créditos comunes convalidados; optar por un ciclo de formación profesional que le permita acceder al título de sus sueños. O, la que menos recomienda, dejar el año en blanco, estudiando idiomas o viviendo una experiencia en el extranjero, para volver a presentarse a la EvAU al junio siguiente: “Si lo tienes claro, vete, pero no pierdas la referencia de los estudios, ni te desenganches”, exhorta.

No suelen hacerlo aquellos alumnos con buenas notas que se han visto obligados a presentarse a la convocatoria extraordinaria de la prueba de acceso por culpa de un accidente o una enfermedad, según opina Juan Hernández Armenteros. “Casos atípicos”, como los denomina el experto en gestión universitaria, ya que lo normal es que los estudiantes que van a la convocatoria extraordinaria tengan un expediente más bajo que los que concurren a la ordinaria, según recuerda.

Desembolso económico

Quien no consiga hueco en septiembre en su universidad más cercana puede mudarse a otra o acudir a la privada (que presenta el doble de movilidad que la pública, en torno al 30% o 32%, según hace notar Hernández Armenteros), decisiones ambas que implican un mayor desembolso económico. Pongamos por caso la UGR, que tiene tres campus, en Granada, Ceuta y Melilla, y un centro adscrito que imparte formaciones homologadas y concede títulos oficiales. En el campus granadino hay opciones para entrar en humanidades y en algunas ingenierías, pero ya no en Administración de Empresas (ADE) ni en los grados en Educación Infantil y Primaria. Pues bien, el campus de Melilla invita, a quien quiera o pueda, a “una doble titulación muy buena en ADE y Derecho”, según informa Granados. Y aún hay plazas de magisterio en el centro adscrito, con una matrícula más cara, ya que se trata de precios no subvencionados.

Casi la mitad de los títulos que ofrece la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en septiembre corresponde a sus centros adscritos. “Imparten lo mismo, y lo hacen muy bien, pero son más caros”, reconoce Josep Ros, vicerrector de Programación Académica y Calidad. Enfermería, fisioterapia, diseño, ingenierías. Posibilidades hay, según insiste el vicerrector, pero con disyuntiva: pagar más (el 25% o más) o refugiarse en carreras a precio público muy interesantes académicamente pero sin demasiado gancho entre el alumnado, tipo geología, estudios franceses, arqueología, humanidades, historia del arte. Ángela Alcalá, vicerrectora de Estudiantes y Empleo de la Universidad de Zaragoza (Unizar), recuerda a tres alumnas que el año pasado se encontraban en esta tesitura y querían hacer ADE, que ya estaba completo; las vio muy desilusionadas y les recomendó Economía en su lugar. “Unos meses después estaban encantadas y sin ninguna intención de cambiar de carrera”, añade. Aunque, en general, “a los estudiantes que se han presentado a la EvAU en septiembre los veo tranquilos, saben que les quedan pocas cosas, y a lo que pueden jugar”, observa.

La oferta de la Unizar para septiembre va en la línea del resto de universidades públicas presenciales: nada en Ciencias de la Salud, Derecho, Magisterio, ADE o Marketing, algo en Ingeniería Electrónica y Mecánica, también en Geología, Finanzas y Marketing, Economía, Historia, Historia del Arte y Geografía, quizás en Óptica. Según datos de CRUE Universidades, en 2017-2018, hicieron la prueba de acceso a la universidad 281.000 alumnos, 233.000 de ellos en la convocatoria ordinaria (junio) y 48.000 en la extraordinaria (junio, julio o septiembre, dependiendo de su comunidad autónoma); de esta segunda tanda se matricularon 18.200 en universidades públicas: 9.400 en la rama de ciencias jurídicas-sociales, 4.500 en ingeniería, 3.000 en humanidades y artes, 440 en salud y 815 en ciencias. “Todo es residual”, admite, refiriéndose siempre a la pública, Juan Hernández Armenteros. Quedan las humanidades salvo estudios ingleses, ingenierías muy generales o sin mucha salida profesional, sociales salvo periodismo y magisterio, muy poco de ciencias y menos de ciencias de la salud, según enumera.

Las universidades madrileñas funcionan como distrito único y, al tener la convocatoria extraordinaria de la EvAU en julio, no abren periodo de preinscripción a la vuelta del verano. La Carlos III dijo en junio que ya había cubierto todas sus plazas libres. La Complutense sí tiene, para alumnos de otras comunidades que se presenten a la EvAU en septiembre, siempre que hayan hecho su preinscripción en julio, según avisa. La privada ESIC, también en Madrid, centro adscrito de la Rey Juan Carlos, anuncia que para los chicos de fuera de su comunidad autónoma dejará abierto su abanico de oferta de grados y dobles grados, en español e inglés, hasta el 28 de septiembre. “El alumno se podrá matricular tanto si ha hecho la preinscripción como si no; será un acceso por recurso, que a él no le afecta, es más una cuestión administrativa”, informa Manuel Cantero, su director de marketing.

Un plan B

“Siempre hay plan B si falla el A; es cuestión de salir de nuestra zona de confort, y luchar por ello”, anima Cantero. “Si han fallado en la prueba de acceso de junio, que la repitan en septiembre, que siempre lo tendrán más fresco que al año siguiente”, defiende Ángela Alcalá.

Tanto ella como Josep Ros aconsejan que sigan su vocación, pero sin desengancharse de los estudios. “Les recomendaría que no abandonaran, que lo intentaran, que se matricularan, aunque no sea su primera opción; la universidad es más que lo estrictamente académico, es vida social, científica”, reflexiona Miguel Ángel Collado, rector de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y presidente de CRUE-Asuntos Estudiantiles, que tampoco es demasiado partidario del año sabático. “Quizás se sorprendan y descubran su vocación; y si no están convencidos, al año siguiente podrán cambiar a otra cosa”, concluye.

La educación a distancia como opción

La Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED, no tiene notas de corte ni numerus clausus, ofrece 28 grados oficiales — seis ingenierías, Ciencias Ambientales, Física, Matemáticas, Química, Psicología, Arte y Humanidades, ADE, Derecho, Economía, Turismo, Ciencia Política y de la Administración y Pedagogía, entre otros—, 11 grados combinados —dos titulaciones en áreas de conocimiento afines por menos de 360 créditos europeos, del estilo de dos ingenierías, o ADE combinado con Turismo o con Economía—, y dos periodos de admisión y matrícula: hasta el 23 de octubre de 2018 y del 1 de febrero al 7 de marzo de 2019 (segunda convocatoria en marcha desde hace tres o cuatro años). “Vas a encontrar la titulación que quieras, sin impedimentos de notas ni restricciones de acceso”, comenta su rector, Ricardo Mairal Usón. Incluso si lo que busca el alumno específicamente no lo ofertara la UNED, siempre puede matricularse en una carrera afín a ella y luego cambiar al grado deseado con los 36 créditos europeos de formación básica convalidados. El rector deja todas las puertas abiertas y anima a los jóvenes que han de elegir en septiembre a que “abandonen el derrotismo”.

El perfil de alumno joven ha crecido en la UNED en los últimos cursos, según refrendan las estadísticas, que se refieren a 2016: 25.000 estudiantes (un 17% del total) tienen 25 años o menos; los grados donde más se concentran son: Psicología (24,1%), Física (23,5%), Química (23,3%) y Pedagogía (22,2%). Los recursos, “sugerentes y atractivos”, y la combinación de enseñanza online y presencial (en centros asociados en toda España y 12 más en el resto del mundo), con profesores y tutores, son, a su juicio, las claves de estas subidas. En cuanto a los viejos sambenitos que han acompañado tradicionalmente a la formación a distancia, que si es una carrera en solitario, que si depende mucho de la fuerza de voluntad de cada uno, Mairal Usón opone que el cuento ha cambiado mucho y que el seguimiento y la plataforma virtual, “donde el alumno interactúa con profesores y compañeros”, apoya, acompaña, crea comunidad y viene a eliminar cualquier sentimiento de soledad.

La opción de la formación a distancia, sin los agobios de la falta de plazas, sin los reproches familiares y sin la presión del “y a ver ahora qué hago yo”, puede servir para que los jóvenes se paren a pensar en lo que les gustaría hacer. El discurso del rector, de hecho, es una continua llamada a la calma y a la reflexión. Porque si no es en septiembre, puede ser en febrero. Y esos cinco meses de margen se dedican, por ejemplo, a una estancia en el extranjero, a fortalecer el nivel de idiomas, a hacer un curso. U, otra posibilidad, el alumno se matricula de un par de asignaturas en septiembre, para probar, y amplía en febrero si ve que le va bien. “A esas edades muchas veces no tienen claro lo que quieren estudiar; es una forma de que puedan tantear”, lo expresa Mairal Usón. “Buscamos la flexibilidad”, concluye.

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