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El peso encara la recta final de la campaña mexicana en su nivel más bajo en año y medio

La subida de tasas en EE UU, las crecientes tensiones sobre el TLC y la incertidumbre poselectoral lastran a la moneda del país norteamericano

Una mujer camina, la semana pasada, frente a una casa de cambio en la Ciudad de México.
Una mujer camina, la semana pasada, frente a una casa de cambio en la Ciudad de México. CUARTOSCURO

México llega al tramo final de la campaña electoral con su moneda cada vez más cerca del mínimo histórico frente al dólar. La senda de recuperación iniciada por el peso en el tramo final de 2017, al calor de las expectativas de un acuerdo favorable para la actualización del TLC, se vio truncada a mediados de abril: desde entonces, la divisa mexicana registra pérdidas de doble dígito frente a su par estadounidense. Al cierre de este viernes, un billete verde se cambia por casi 20,6 pesos. En su peor momento de siempre, el 20 de enero de 2017, mientras Donald Trump tomaba posesión como presidente de Estados Unidos, el dólar llegó a rozar los 21,6 pesos.

Respecto al euro, la depreciación ha sido aún más aguda, hasta el punto de que la moneda mexicana cotizaba este viernes en su nivel más bajo de toda la serie histórica frente a la divisa comunitaria. En esta circunstancia se entremezclan dos factores: la propia debilidad del peso y la fortaleza de la moneda del Viejo Continente en sus cruces. Aunque el anuncio de que el Banco Central Europeo (BCE) pondrá, a final de año, punto final al ambicioso programa de compra de activos con el que ha hecho frente a las consecuencias derivadas de la Gran Recesión provocó el jueves un debilitamiento generalizado del euro, su trayectoria reciente no deja espacio para la duda: en apenas tres años ha pasado de cambiarse por 16 pesos a hacerlo por 24. 

En la depreciación de la moneda mexicana, una de las más líquidas del mundo, pesa un buen número de factores. El primero es el fortalecimiento generalizado del dólar frente a las monedas emergentes después de que la Reserva Federal endureciese su política monetaria para hacer frente a la incipiente inflación. La última subida de tasas de interés —séptima desde 2015—, decretada este miércoles, ha sido la última curva en el trazado de los países en vías de desarrollo. Y promete no ser la última de una senda cada vez más sinuosa: el instituto emisor estadounidense anticipa ahora dos aumentos más del precio del dinero este mismo 2019, uno más de lo proyectado hace solo tres meses. "Hay que tener en cuenta que la moneda latinoamericana más expuesta a las tasas en EE UU es, por mucho, el peso", apunta un gestor de fondos radicado en Nueva York, que prefiere mantenerse en el anonimato. "Eso nos hace ser especialmente cautelosos con México, incluso en comparación con otros países emergentes".

Los otros dos factores que empujan a la baja al peso son plenamente mexicanos: las recientes dificultades en la negociación con EE UU y Canadá para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) —vigente desde 1994 y que Trump ha amenazado repetidamente con convertir en papel mojado si no obtiene las exigencias que plantea— y la incertidumbre ante las elecciones presidenciales del próximo 1 de julio. En el caso del TLC, la presión viene dada por el reciente empeoramiento del tono de las conversaciones trilaterales: el duro choque entre Trump y el premier canadiense, Justin Trudeau, en la última cumbre del G7 y la insistencia de Washington en explorar el camino bilateral ha contribuido a enrarecer el clima en el que se desarrolla una negociación en la que, ya de por sí, las diferencias entre las partes involucradas siguen siendo abismales. "Aunque nuestro escenario base sigue siendo que la negociación terminará exitosamente", subraya Rafael Camarena, economista del Banco Santander en la Ciudad de México, "las conversaciones están en un momento crítico y las tres últimas semanas han sido las peores desde su inicio".

La incertidumbre en torno al proceso electoral mexicano del próximo 1 de julio, del que resultará un nuevo presidente y unas Cámaras completamente renovadas, completa el cóctel de factores que trae de cabeza al peso desde hace dos meses. "[El líder de Morena Andrés Manuel] López Obrador ya ganó y los mercados lo dan ya por descontado. Las dudas ahora son si tendrá o no el control del Congreso, cuál será la composición de su Ejecutivo y si mantendrá su promesa de cuidar las finanzas públicas", agrega el citado gestor de fondos. "Para el peso será una buena noticia que, en sus primeros días de Gobierno, López Obrador mande mensajes de moderación, como ya ha empezado a hacer", completa Armando Armenta, estratega del banco de inversión suizo UBS para mercados emergentes.

En este escenario, el Banco de México encarará en su reunión del próximo jueves el dilema de si actuar o no actuar para tratar de contener la hemorragia. Las tasas de interés en el país latinoamericano están ya en el 7,5%, su nivel más alto en casi una década y ya en zona contractiva en términos reales (descontando la inflación), pero la mayoría de bancos y casas de análisis esperan un nuevo incremento, hasta el 7,75%. Un nuevo balón de oxígeno para la moneda mexicana a solo 10 días vista de la cita con las urnas.