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Ascensos y pluses solo para hombres en la contrata que limpia la Xunta

El 90% de la plantilla que gestiona la empresa Grupo Norte son mujeres pero ninguna cobra complementos ni sube de categoría

Concentración ante la Xunta de las trabajadoras de Grupo Norte el pasado 24 de mayo.
Concentración ante la Xunta de las trabajadoras de Grupo Norte el pasado 24 de mayo.

En la contrata que limpia desde hace casi una década los edificios de la Xunta en Santiago de Compostela, de la multinacional de servicios Grupo Norte, 17 hombres sacan brillo a los cristales y 113 mujeres, a todo lo demás. Los primeros cobran por ello un plus de peligrosidad, penosidad y toxicidad sea cual sea la ubicación o altura de los ventanales y, cuando alcanzan cierta antigüedad, son ascendidos a peones especialistas. Las segundas, el 90% de la plantilla, no perciben ningún complemento aunque tengan que encaramarse a una estantería, responsabilizarse de las llaves de los despachos o vaciar la basura, y todas son peones a secas, incluso las veteranas que acumulan más de 20 años años en el puesto. Solo la ausencia de ascensos entre la plantilla femenina supone una diferencia de sueldo con respecto a sus compañeros de 1.500 euros anuales, una brecha que aumenta en más de 900 euros si se suma solo el complemento de peligrosidad.

La empresa, que factura 212 millones anuales y tiene 12.400 empleados, admite las diferencias entre mujeres y hombres en su contrata de Santiago pero niega que se trate de un caso de discriminación salarial a las primeras porque “las circunstancias salariales no están marcadas por el género sino por la categoría laboral que fija el convenio”. Ese convenio, sostiene un portavoz del Grupo Norte, es el que también marca que los cristaleros, todos hombres, sumen a su sueldo un plus de peligrosidad aunque no limpien en las alturas. Un complemento salarial que no perciben las mujeres limpiadoras aunque se suban a una escalera.

La compañía recuerda que el plus de peligrosidad, que supone unos 80 euros mensuales, “lo determina el convenio en función de la categoría y la actividad” y sostiene que la “limpieza de despachos no está incluida”. Desde el sindicato CIG, Anxo Noceda defiende, sin embargo, que “hay puestos desempeñados por mujeres en los que sí concurren las circunstancias” exigidas por ese complemento. “El trabajo de los cristaleros no es tan diferente al de las limpiadoras, porque determinadas superficies que ellas limpian también requieren 'cierta práctica y especialización' como fija textualmente el convenio estatal para la categoría de peón especialista”, explica Noceda, quien ve en el Grupo Norte un ejemplo de “la discrecionalidad empresarial en las retribuciones” que está en el origen de la brecha salarial entre hombres y mujeres.

Las limpiadoras de la Xunta se concentran cada jueves desde el pasado 24 de mayo frente a la sede del Gobierno de Alberto Núñez Feijóo para reclamar que todas las limpiadoras que tengan tres años de antigüedad sean ascendidas, como hasta ahora se ha hecho con sus compañeros. La chispa que hizo estallar las movilizaciones saltó en abril, cuando cuatro limpiadores hombres con categoría de peones, la que tienen todas las mujeres de la contrata, fueron promocionados a cristaleros y, por tanto, a peones especialistas, lo que supone 100 euros más al mes en su nómina. El comité de empresa denuncia que no fue siquiera informado.

“Esos hombres no tienen ni nuestra antigüedad ni saben más que nosotras. A las mujeres en esta empresa nunca se nos ha dado siquiera la oportunidad de ser cristaleras. ¿Por qué no podemos? ¡Si ya limpiamos las ventanas de nuestras casas! Los ascensos se deben dar por concurso”, protesta Amelia Sayáns, presidenta del comité de empresa y desde hace 23 años trabajadora de la limpieza en el palacio de San Caetano donde tiene Feijóo el despacho presidencial. Pese a los años que lleva en el puesto, viendo pasar por la contrata distintas adjudicatarias, sigue dando el callo en la categoría laboral más baja y no llega a mileurista.

Las trabajadoras de Grupo Norte no se explican por qué tiene que cobrar más un hombre que limpia las mamparas interiores de las oficinas de la Xunta que una mujer que saca lustre a los baños o escaleras con desinfectantes. Y denuncian también que nunca se les ha dado siquiera la oportunidad de ser cristaleros, terreno laboral reservado exclusivamente a sus compañeros. Ellos, añade Sayáns sobre la falta de cobertura de bajas que multiplica su carga de trabajo, pueden demorar tareas de un día para otro; ellas no, porque deben firmar partes diarios.

La situación se arrastra desde hace años, pero el malestar entre las trabajadoras de Grupo Norte en Santiago se revolvió cuando el año pasado descubrieron que, además, algunos de sus compañeros cobraban cuantiosos pluses no recogidos siquiera en el convenio. Fue durante la licitación del servicio por parte de la Consellería de Presidencia, que volvió a recaer en la misma compañía. El pliego de cláusulas administrativas destapó complementos extra que oscilan entre los 900 y los 25.000 euros anuales.

Para atajar las protestas, el Grupo Norte le ha ofrecido al comité de empresa el ascenso a la categoría de peón especialista de 12 de las 117 mujeres en cuatro años, trabajadoras que deberían “ser reubicadas en otro tipo de tareas con un riesgo mayor” para justificar el ascenso, esgrime la empresa. A los representantes sindicales no les parece suficiente y exigen medidas para cerrar la brecha del pasado. “Con la oferta de la empresa se dejaría fuera a más de 100 empleadas que superan los años de antigüedad que hasta ahora han reunido los hombres para ser ascendidos”, arguye el sindicalista Noceda, quien propone que la categoría les sea reconocida de forma inmediata a todas las empleadas con un trienio de antigüedad, aunque llegue a sus nóminas de forma progresiva hasta 2020.

La empresa cifra el coste de la demanda de las trabajadoras en unos 300.000 euros y sostiene que no la puede asumir. La negociación, afirman desde ambas partes, sigue abierta y la Consellería de Presidencia, cuya sede adecentan cada día las operarias movilizadas, se ha ofrecido a mediar. En las reuniones con la cúpula del Grupo Norte, cuenta la presidenta del comité de empresa, las portavoces de las limpiadoras suelen ser las únicas mujeres.