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Bruselas quiere poner límite a las emisiones de los camiones para bajarlas hasta un 30%

La Comisión Europea busca fórmulas para cumplir con el acuerdo climático de París

La Comisión Europea propone limitar las emisiones de dióxido de carbono de los vehículos pesados. Por primera vez, los camiones tendrán que recortar los gases tóxicos que emiten a la atmósfera. El objetivo de Bruselas es imponer una reducción del 15% para 2025 que aumente hasta el 30% en 2030, ambos porcentajes respecto al dato de emisiones de 2019. Las autoridades comunitarias resaltan sus efectos positivos para el medio ambiente con el acuerdo de París en el horizonte, pero el sector ve la meta demasiado estricta.

El comisario de Energía y Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete, en Bruselas, este jueves.
El comisario de Energía y Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete, en Bruselas, este jueves. EFE

La excepción europea llega a su fin. Estados Unidos, China, Japón o Canadá ya fijan objetivos de reducción de emisiones a los camiones. Europa, el continente que presume de viajar a la vanguardia de las leyes medioambientales, pero también un vasto mercado para este tipo de transporte, con potentes fabricantes y un lobby del motor a su altura, carecía hasta ahora de mecanismos para acotar la contaminación de los vehículos pesados. Bruselas quiere acabar con esa anomalía, y tras una ronda de conversaciones de cuatro meses con la industria del motor y organizaciones ecologistas, puso números este jueves al nuevo escenario legislativo. Los camiones deberán llegar a un 30% de reducción de emisiones en 2030, con un objetivo previo del 15% de descenso en 2025. Los datos se tomarán en relación a los niveles de 2019.

Como suele ocurrir, las cifras no han contentado a casi nadie. Los ambientalistas estiman que había margen para exigir una bajada más pronunciada. Mientras, la patronal automovilística europea pujaba por que la meta fuera menos ambiciosa y se quedara en el 16% en 2030 con un objetivo intermedio del 7% en 2025. La Comisión Europea ha tirado por la calle de enmedio, azuzada por las obligaciones adquiridas en el Acuerdo de París contra el calentamiento global. “Todos los sectores deben contribuir a la consecución de nuestros compromisos climáticos”, recordó el comisario de Energía, Miguel Arias Cañete.

La Asociación Europea de Fabricantes de Automóvil (ACEA), que representa a las siete mayores compañías que comercializan camiones en el continente, cree que la propuesta es “demasiado agresiva”. Y estima que Bruselas ignora la naturaleza del sector del camión, menos ágil en su capacidad de adaptación a nuevas tecnologías por la mayor complejidad de su producto frente a los turismos. “Los vehículos pesados que se venderán en 2025 se están fabricando en estos momentos. El nivel de ambición es demasiado estricto para un periodo tan corto”, criticó en un comunicado. En un principio, la medida afectará únicamente a los camiones de gran tonelaje, pero desde 2022 también se extenderá a autobuses, remolques y camiones menos pesados.

El contexto rema a favor de la propuesta de la Comisión. El barril de petróleo Brent tocó este jueves los 80 dólares, máximos de tres años y medio. Los analistas auguran nuevas cotas en los próximos meses —Goldman Sachs predice un salto hasta los 98 dólares—. Y su contagio a la economía real es ya un hecho: el precio del combustible acumula en España ocho semanas consecutivas al alza.

5.000 euros de ahorro

En medio de ese panorama, los cálculos de Bruselas hablan de ahorro a largo plazo: prevén que las empresas de transporte dejen de gastar 5.000 euros anuales debido al menor consumo de camiones más eficientes. Para conseguir ese ahorro energético, la Comisión instará también a las compañías a introducir cambios en la aerodinámica y los neumáticos de los vehículos.

Pero por encima del factor económico, el gran desafío para Europa es climático. Los camiones representan solo un 5% de los vehículos que circulan en las carreteras europeas, pero son responsables de un 22% del total de emisiones procedentes de este tipo de transporte.

Sobre el papel, la nueva norma acortará en parte ese abismo eliminando del aire que respiran los europeos una buena ración de partículas contaminantes: Bruselas habla de una reducción de emisiones de dióxido de carbono de 54 millones de toneladas entre 2020 y 2030, el equivalente a todas las que lanza en un año Suecia, un país de 10 millones de habitantes.

Un plan para promover las baterías eléctricas

En paralelo a las medidas de reducción de la contaminación, Bruselas impulsa un plan para facilitar a las empresas la fabricación de baterías eléctricas. La Comisión Europea reconoce que las compañías del continente no son competitivas en este ámbito, y ante el previsible boom que estos componentes pueden experimentar en el futuro, quiere allanar el camino para que las empresas investiguen y accedan más fácilmente a materias primas.