Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Emprendedores

Frutos rojos ecológicos y sostenibles

La empresa Flor de Doñana prevé producir durante esta campaña 2.000 toneladas de bayas del bosque y alcanzar una facturación de 7,5 millones de euros

El empresario Juan María Rodríguez siempre había tenido claro que su vocación era la agricultura. “Pero la ecológica”, precisa. A ello contribuyó su pasión por la naturaleza y, en especial, por el entorno del Parque Nacional de Doñana, donde se crió. “Desde pequeño he estado muy vinculado a esta zona. He participado en programas de anillamiento de aves, de localización de linces,…”, señala. Tras decantarse por estudiar agricultura en vez de biología, este ingeniero técnico agrícola comenzó asesorando y dirigiendo diferentes fincas hasta que un día decidió ponerse los guantes y sembrar fresas. Casi dos décadas después, la empresa Flor de Doñana espera producir este año unas 2.000 toneladas de frutos rojos, un 20% más con respecto a la pasada campaña.

Rodríguez hace hincapié en que, desde un primer momento, su producción ha sido “100% ecológica” y saca pecho al resaltar que son la segunda empresa europea de este tipo. Aún recuerda como, tras su primera cosecha, metió en la maleta un par de “kilitos” de fresas y unos folletos y se marchó a la feria internacional de productos orgánicos BioFach en Nuremberg (Alemania). “Había que probar suerte, tomar el pulso”, apunta. Y la buena acogida que recibió le dio el último impulso. Flor de Doñana fue sumando a su producción otras variedades como frambuesas, arándanos y moras. A las que hoy hay que añadir granadas, higos, bayas de goji,…“Las berries [bayas] son nuestro producto estrella, ocupan un 75% de nuestra superficie y representan un 90% de los ingresos”, señala. Con 340 trabajadores durante la campaña, la compañía espera alcanzar este año los 7,5 millones de euros de facturación frente a los tres millones de 2015.

El gerente de la compañía enumera que cuentan con certificaciones internacionales sobre agricultura ecológica como Naturland, Biosuisse o Global GAP. “Hay reconocimientos que no solo miran los aspectos ecológicos, también el de la sostenibilidad medioambiental. Tenemos certificaciones que avalan que nuestro uso del agua y del medio ambiente es el adecuado”, apunta. “Hay que realizar negocios para hacer el bien y cambiar la comunidad en la que vivimos. Toda nuestra mano de obra, por ejemplo, es local”, apunta.

Los premios

El último reconocimiento que han colocado en su vitrina es el B-Corp, que resalta el papel de las empresas como fuerza regeneradora para la sociedad y el planeta. “Somos la primera firma agroalimentaria de España en conseguir este certificado”, añade. Ese compromiso con el entorno también le ha llevado a iniciarse en la agricultura regenerativa con animales autóctonos, una corriente que intenta hacer rentables las explotaciones agroganaderas reduciendo sus gastos mediante la regeneración de los suelos.

Daños del temporal

La actual campaña de frutos rojos está marcada por los temporales que afectaron a 2.130 hectáreas de cultivos de berries en Huelva. Ello supuso un descenso del 20% del volumen de fresas comercializadas durante el primer trimestre, según la Asociación Onubense de Productores y Exportadores de Fresa de Huelva. Su gerente, Rafael Rodríguez, mantiene que, aparte de las pérdidas en el campo, la demanda no ha alcanzado el nivel de otros años y los precios no han compensado la bajada de la producción. Para esta campaña, la superficie de frutos rojos se ha incrementado un 11% en la provincia, pasando de 10.030 a 11.145 hectáreas.

En su proceso productivo recurren a materiales reciclados y disminuyen el uso del plástico. “Aunque el que utilizamos ya es reciclado, queremos pasar del plástico al cartón u otro material reciclado con mucha más rapidez. Nos hemos marcado que el uso del cartón represente más de 20% este año. Nuestro gran reto es acabar con la sobreprotección con plástico de la fruta, aunque cueste más. Pero la mayoría de los clientes no está por la labor, si cuesta 10 céntimos más, no lo hacen. Aun así, estamos trabajando en varias ideas”. Lo mismo ocurre con la huella hídrica y de carbono. “Para nosotros es muy importante que se sepa qué hay detrás, cómo optimizamos los recursos naturales en esta zona, donde es tan necesario, y le damos informes a los clientes”, explica.

Las 40 hectáreas de tierra de Flor de Doñana dan para mucho más. La compañía ultima su producción de vino y vinagres ecológicos, unos productos en los que lleva tiempo trabajando y ahora quiere darles un empuje. “Creemos que en la zona de Doñana hay posibilidades de conseguir variedades de una gran calidad”, apunta Rodríguez. A este proyecto, se suma el de la producción de aceite. “Llevamos trabajando unos 15 años en ello. Hasta la fecha siempre ha sido de consumo interno. Pero al igual que los vinos y vinagres, confiamos en que este año estén en el mercado”. El lanzamiento de estos productos viene acompañado de la construcción de unas instalaciones “más modernas y eficientes para así tener cubierto el crecimiento que vamos a experimentar de aquí a 10 años”, señala. También de la puesta en marcha de un laboratorio de 2.500 metros cuadrados. “Queremos trabajar en la producción de plantas propias, en el ensayo de nuevas variedades, en técnicas para el ahorro de agua con una experiencia piloto de recogida de agua de lluvia,… Es algo que teníamos repartido por la finca y que hemos centralizado para tenerlo todo más controlado”, añade.

Presente en países europeos como Francia, Reino Unido, Alemania o Dinamarca, las exportaciones representan el 85% de su facturación. “Nacimos con vocación exportadora, pero hemos luchado mucho por crecer en España. Hace unos años, las ventas aquí no llegaban al 5%, ahora prevemos llegar al 15%”, dice Rodríguez, quien explica que en España están “muy volcados” en tiendas ecológicas o gourmet. Han apostado por abrir una tienda online. “Así podemos llegar a cualquier punto del país”.