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El Banco de México frena las subidas de tipos ante la menor inflación

El instituto emisor mexicano opta por mantener el precio del dinero en el 7,5%

El gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, la semana pasada en la capital mexicana.
El gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, la semana pasada en la capital mexicana. CUARTOSCURO

El Banco de México empieza a aflojar el paso. Desde la llegada de Alejandro Díaz de León a la jefatura del instituto emisor mexicano, las reuniones de política monetaria eran sinónimo de subida de tasas de interés. Hasta hoy. Este jueves, el guardián de la política monetaria ha optado por mantener el precio del dinero en el 7,5% después de que la inflación haya dado muestras de ralentización en el primer trimestre del año y de que el sostenido endurecimiento de las condiciones créditos empezase a desincentivar el flujo de crédito hacia empresas y familias.

El lunes, la oficina estadística mexicana dio a conocer un dato de inflación mejor de lo esperado: en marzo, el aumento anual de los precios al consumidor se quedó en el 5%, por debajo de lo esperado por el consenso de los analistas después de que se produjese una desaceleración generalizada de la mayoría de sus componentes. Es su nivel más bajo en 13 meses, medio punto por debajo del registro de febrero, pese a seguir notablemente por encima del objetivo del 3% que establece el banco central. La expectativa de la mayoría de casas de análisis mexicanas es que la inflación cierre 2018 por debajo del 4%, frente al casi 7% del año pasado, cuando batió máximos de casi 17 años. Buena parte de esta reducción es achacable al llamado efecto base —la comparación se establece sobre un periodo en el que los precios ya habían subido con fuerza— y por la menor debilidad del peso frente al dólar, que .

En las últimas semanas se habían multiplicado las voces de quienes pedían un alto en la escalada de las tasas de interés. Entre ellas, la del economista jefe del mayor banco de México, BBVA Bancomer, Carlos Serrano, que había alertado de que la combinación de inflación a la baja y tipos al alza había situado la tasa de interés en terreno restrictivo. "Las dos últimas subidas de tasas ya no eran necesarias. Ciclo de subida era necesario, pero no en el último tramo", subrayaba recientemente Serrano. El Banco de México parece haber escuchado las plegarias, aunque mantiene su mantra de los últimos meses: la política monetaria seguirá en una línea "prudente y firme" mientras los riesgos inflacionarios permanezcan. En otras palabras: ninguna rebaja del precio del dinero en el horizonte y continuidad de la política restrictiva en el corto y medio plazo.

La reciente apreciación del peso, que ha recuperado parte del terreno perdido en los dos últimos años después de la notable mejoría en el tono general de las negociaciones para la actualización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), que une a México con Estados Unidos y Canadá desde hace casi un cuarto de siglo y que Donald Trump parecía empeñado en hacer trizas, también le ha otorgado un mayor margen de maniobra al Banco de México. Ante la menor incertidumbre alrededor de las conversaciones trilaterales y la mayor flexibilidad de la Casa Blanca, la moneda mexicana cotiza hoy en su mejor nivel frente al dólar de los últimos siete meses y ya requiere de un apoyo menor por parte del instituto emisor. Menos presión para Díaz de León.

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