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Aznar sugiere la creación de una vicepresidencia económica

El expresidente, que también propone un acuerdo político, la cree imprescindible para hacer la transición energética

El ex presidente del Gobierno, José María Aznar en la presentación de Faes de las "Claves de éxito de la transicción energética", en Madrid.
El ex presidente del Gobierno, José María Aznar en la presentación de Faes de las "Claves de éxito de la transicción energética", en Madrid.

El expresidente del Gobierno José María Aznar ha aprovechado este miércoles la presentación de un informe de la Fundación Faes sobre transición energética para sugerir la creación de una vicepresidencia económica. A juicio de Aznar, la existencia de una vicepresidencia sería lo ideal para coordinar y asumir las competencias sobre estabilidad regulatoria y el marco institucional para la transición energética, que resulta "un cambio de modelo de mayor profundidad y alcance que ninguno de los cambios en política energética planteados hasta hoy e indispensable para el futuro del país".

Durante sus Gobiernos, Aznar mantuvo una vicepresidencia económica, además de constituir por primera vez un Ministerio de Medio Ambiente. El expresidente defendió la existencia de dicha vicepresidencia, que también tendría el control del Medio Ambiente "teniendo en cuenta los elementos conectados a la política energética". Sin embargo,  no quiso valorar la posibilidad de juntar Energía y Medio Ambiente e, incluso, de incluir Energía en Economía. "La política la llevan otros, yo estoy en la Fundación y hacemos informes como estos", despejó ante las preguntas sobre estos extremos.

Aznar, que presentó el informe junto a sus coordinadores (Pedro Mielgo y Miguel Marín), también ha propuesto un acuerdo político "para la gobernanza del proceso de transición que cuente con el sector privado y se apoye en la eficiencia económica y la competitividad". "El acuerdo político garantizaría su permanencia en el tiempo", ha añadido.

No obstante, la fundación que preside Aznar considera que "el actual marco institucional español de dispersión competencias, conflictividad jurídica crónica y tensión entre los órganos reguladores hace muy difícil pensar en que pueda acometerse un proceso de la naturaleza y alcance del que plantea la transición energética". "La previsible consolidación de la fragmentación exigirá un esfuerzo extra de diálogo y acuerdo entre las fuerzas políticas", ha remachado.

El informe de Faes, que se presenta cuando está a punto de ver la luz el documento de la Comisión de Expertos sobre Transición Energética, sostiene que la transición energética requerirá un "exigente" proceso de tomas de decisiones en las que habrá que combinar rigor técnico, consenso político, acierto regulatorio e implicación de los actores. Además plantea delimilitar el papel del Estado evitar la duplicación de funciones, atraer capital con estabilidad jurídica y regulatoria, apoyar la utilización de activos ya existentes para evitar despilfarros y revisar en profundidad la fiscalidad energética.

Futuro nuclear

Sobre nucleares, el informe defiende alargar su vida útil hasta que sea posible, ya que la sustitución del parque plantearía construir casi 30.000 megavatios (MW) de nuevas renovables, con su correspondiente inversión adicional en potencia flexible de respaldo, lo que no parece "realista corto plazo". El cieero inmediato "podría elevar significativamente los precios finales de la electricidad e incrementar considerablemente las emisiones de CO2. "Son un activo valioso y contribuye a precios bajos, por lo tanto cerrar un activo así antes de tiempo parece poco sensato", dijo Mielgo.

Para evitar el cierre del parque nuclear, Faes ve necesario revisar la fiscalidad que actualmente soporta la generación con esta energía, en línea con la petición de las empresas propietarias de estas centrales, ya que se ven claramente discriminadas en relación con las demás tecnologías.

Respecto al autoconsumo, Mielgo defendió el papel que puede jugar, ya que tendrá un papel importante a medida que el desarrollo tecnológico abarate los costes y aumente las capacidades, aunque recalcó que no se debe confundir con el llamado 'impuesto al sol', que "no es ningún impuesto, sin el pago por la disponibilidad de la red, que es un principio innegable".

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