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TRIBUTACIÓN

La UE ya tiene su ‘lista negra’ contra el fraude: identifica 17 paraísos fiscales

Entre las jurisdicciones incluye a Corea del Sur, Panamá y Túnez. Hay otras 47 economías en una 'lista gris' con mejoras pendientes

No está Suiza, paraíso fiscal desde principios del siglo pasado y con casi dos billones de euros de fortunas extranjeras, según cálculos de los expertos. No están Bermudas ni las islas del Canal de la Mancha, reconocidos lavaderos del dinero oscuro. Pero la UE publicó este martes su lista negra de paraísos fiscales, con 17 jurisdicciones no cooperativas y algún caso sonado como Corea del Sur o Panamá. Europa mete a 47 países más en una lista gris de Estados que, como Andorra, se comprometen a adecuar su legislación a los estándares europeos.

El secreto bancario está intacto: solo ha muerto en las revistas mal informadas. Y los paraísos fiscales nunca han gozado de tan buena salud: la impunidad de los defraudadores es prácticamente total, según Gabriel Zucman, profesor de la London School of Economics y uno de los mayores expertos en ese asunto. Pero Europa puso su grano de arena para tratar de acabar con uno de los sumideros de los maltrechos presupuestos públicos de Occidente. Dos años después de comprometerse, la UE publicó una lista negra con 17 jurisdicciones no cooperativas, entre las que destacan Corea del Sur (una de las grandes potencias industriales del mundo) y Panamá (tristemente conocida por las revelaciones de los Panamá Papers, entre los que hay varios españoles de renombre).

El primer objetivo es señalar con el dedo, para que esos países sientan el peso del coste reputacional asociado a facilitar la evasión fiscal. Pero la inclusión en esa lista comporta otras desventajas: los países señalados no podrán recibir fondos europeos, y se estrechará la vigilancia sobre los particulares y empresas que operen en ellos. En la lista figuran —además de Corea del Sur y Panamá— Bahréin, Barbados, Emiratos Árabes, Granada, Guam, Islas Marshall, Macao, Mongolia, Namibia, Palau, Panamá, Samoa, la Samoa Americana, Santa Lucía, Trinidad y Tobago y Túnez.

Los ministros de Finanzas de la UE, además, acordaron una lista gris con 47 países adicionales, que se han comprometido a modificar sus legislaciones nacionales para adecuarlas a los estándares europeos e internacionales. Andorra está en ese grupo, junto a Marruecos, Cabo Verde, Turquía, Hong Kong, Bosnia, Serbia, Vietnam, Jamaica o Armenia.

“Esas listas son un progreso sustancial”, explicó el eurocomisario Pierre Moscovici. “Pero sigue siendo una respuesta insuficiente ante la escala de la evasión fiscal global”, admitió. “Habrían sido preferible medidas más contundentes”, abundó el vicepresidente comunitario, Valdis Dombrovskis. Los ministros no quisieron ir más lejos. En parte porque en la propia Unión no hay paraísos, pero sí limbos fiscales: Luxemburgo y Malta se opusieron a sanciones más rotundas. Irlanda y Holanda dan todo tipo de facilidades para la elusión fiscal. Y algo parecido ocurre con territorios vinculados al Reino Unido, como Bermudas, Islas Caimán o las Islas del Canal, que quedaron fuera de la lista negra en lo que se considera una victoria diplomática de Londres.

“Se trata de un paso importante”, afirmó el ministro español Luis de Guindos al acabar el Ecofin. Pero Oxfam Intermón criticó con dureza la insuficiente ambición de la UE: “Es sorprendente que en la lista negra haya solo países pequeños o economías emergentes, mientras que algunos de los paraísos fiscales más reconocidos se escapan a la lista gris”, afirmó Susana Ruiz, responsable de justicia fiscal de esa ONG. Bruselas se propone evaluar constantemente a esos países para garantizar que aprueban las reformas a las que se han comprometido.

Algo está cambiando con respecto a la permisividad de Occidente con los paraísos. Los bancos suizos han tenido que pagar multas millonarias a EE UU y se han declarado culpables por facilitar la evasión fiscal; Washington, además, dio un golpe decisivo al obligar al intercambio automático de datos, que ha forzado a Suiza y otros países a hacer un ejercicio de transparencia al que se negaron durante años. Europa va por detrás: la directiva del ahorro va en la buena dirección, pero Luxemburgo, Austria, Malta, Holanda e Irlanda bloquean medidas más ambiciosas.