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México utiliza el beneficio récord del banco central para amortizar deuda

Dedica casi 4.500 millones de dólares más a la reducción de pasivos públicos con agentes nacionales y extranjeros

El secretario de Hacienda, José Antonio Meade.
El secretario de Hacienda, José Antonio Meade.

El Gobierno de México aprovecha el beneficio récord cosechado por el banco central para reducir deuda pública. La Secretaría (Ministerio) de Hacienda ha notificado este jueves que destinará 80.100 millones de pesos (4.485 millones de dólares) provenientes de las arcas del Banco de México para amortizar pasivos contraídos con agentes nacionales e internacionales. Las ganancias del instituto emisor mexicano se multiplicaron exponencialmente en 2016 gracias a la depreciación del peso: lo que fue una mala noticia para el conjunto de la economía mexicana se convirtió en un impulso para las cuentas del ente gobernado por Agustín Carstens.

A los 80.100 millones de pesos de cuyo destino se ha informado este jueves hay que sumar otros 40.000 millones utilizados hace un mes para recomprar deuda. Hasta el momento, siete de cada 10 pesos recibidos por el erario de manos del Banco de México se han destinado a la amortización de pasivos públicos. El año pasado, la moneda mexicana retrocedió un 20% frente al dólar lo que permitió al banco central obtener un beneficio jugoso derivado de la venta de dólares procedentes de las reservas a un precio más alto del que los compró.

"Si bien las condiciones de financiamiento para México en los mercados financieros internacionales actualmente son favorables, lo cual permitiría al Gobierno el acceso a dichos mercados bajo condiciones competitivas", subraya la nota hecha pública por el Ejecutivo mexicano, "la Secretaría de Hacienda y Crédito Público considera conveniente no aumentar el endeudamiento externo neto". Por ello, las autoridades emplearán parte de los recursos provenientes del banco central para "cubrir las necesidades de financiamiento" del país norteamericano "sin incurrir en endeudamiento externo de mercado adicional y sin incrementar el endeudamiento interno".

El Gobierno espera cerrar el año en curso con superávit primario —la métrica que descuenta el coste de la deuda— por primera vez en casi una década. Esta condición es clave para evitar una rebaja de la calificación crediticia que lleva meses planeando sobre el país norteamericano. En lo que resta de 2017 "no habrá colocaciones en los mercados internacionales que impliquen mayor endeudamiento neto", destaca el departamento de Hacienda.