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Sanción a JPMorgan por ‘enchufar’ a hijos de la élite china

El mayor banco por activos de Estados Unidos contrató a cerca de 200 personas por recomendación para apuntalar su negocio en Asia

Sede de JP Morgan Chase en Nueva York
Sede de JP Morgan Chase en Nueva York AFP

Estados Unidos sancionó con dureza las prácticas de contratación que JPMorgan Chase siguió en China y otros países de la región asiática como táctica para ganar mercado. El mayor banco por activos del país fichó a familiares y amigos de altos funcionarios o de clientes muy influyentes, como favor a cambio de hacerse con servicios muy lucrativos. Para zanjar el caso de nepotismo, pacta pagar 264 millones de dólares.

La sanción fue negociada con las tres agencias que supervisan su actividad. La mitad de la multa irá al regulador del mercado de valores (SEC, en sus siglas en inglés). El Departamento de Justicia recibirá 72 millones, al considerar que el banco que dirige Jamie Dimon vulneró con sus prácticas las reglas que reprimen los sobornos, y los 62 millones restantes irán a las arcas de la Reserva Federal.

La SEC revela entre 2006 y 2013, el banco contrató a dos centenares de interinos y de empleados a petición de funcionarios extranjeros, “que no estaban necesariamente cualificados para ocupar esos puestos por méritos propios”. Eso permitió a la firma generar ingresos adicionales por valor de 100 millones, por eso se considera que el grupo financiero montó una trama corrupta de una manera intencionada.

Las autoridades estadounidenses señalan, de hecho, que los empleados de JPMorgan sabían que con estas prácticas de nepotismo estaban violando las reglas. “Pese a ello, mantuvieron el programa porque las ganancias que obtenían con el negocio y esperaban logran acuerdos más lucrativos”, explicó Andrew Ceresney, director de la división de la SEC que supervisa el cumplimiento de las normas.

Los reguladores concluyen que de esta manera JPMorgan logró una ventaja injusta en su negocio. La firma neoyorquina ya se vio obligada a suspender hace tres años este programa paralelo de contrataciones, bautizado como “Hijos e hijas” y que permitió dar un trato preferente a los candidatos que les llegaban por recomendación. El objetivo del mismo era establecer una relación muy estrecha con los clientes.

Entonces se dijo que la conducta era inaceptable y adoptó acciones concretas contra los responsables. La reprimenda se conoció mientras la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, testificaba ante el Congreso de Estados Unidos. En su intervención, advirtió del peligro que se corre si el equipo del presidente electo Donald Trump procede a desmantelar todo lo que se avanzó desde la crisis financiera.