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¿Cuál será tu pensión en el futuro? La larga espera del sobre naranja

Los españoles confían en que la pensión pública sea su principal fuente de ingresos en la vejez

Ancianos sentados en un banco.

Ningún rastro de los sobres naranja. Las famosas cartas que el Gobierno había prometido enviar a los mayores de 50 años, para que conocieran su pensión futura, se han desvanecido. En su lugar, la Seguridad Social lanzó el año pasado un simulador electrónico donde se puede consultar cuánto se cobrará después de la jubilación. Pero sus límites técnicos hacen estos cálculos fiables solo para los trabajadores que se jubilen antes de 2019. Mientras, reina el silencio y el Estado sigue sacando dinero de la hucha de las pensiones, cuyos recursos han bajado desde los 66.815 millones de euros de 2011 a los 24.207 millones en 2016.

Todo este culebrón no es casual: el futuro pinta regular para las pensiones. España tiene una sociedad envejecida, con una de las esperanzas de vida más altas del mundo; la natalidad está en mínimos; la tasa de paro es la segunda más alta de Europa y la economía no crece a un ritmo suficiente como para diluir este cóctel explosivo. Lo llamativo es que, pese a todo, los españoles siguen confiando en que la prestación pública será su principal fuente de ingresos cuando dejen de trabajar.

De acuerdo con el Estudio Anual de Preparación para la Jubilación 2016, elaborado por la aseguradora Aegon y presentado esta semana, el 84% de los trabajadores piensa que el Estado es quien tiene que ocuparse de las jubilaciones y cree que hasta el 64% de la renta percibida después del retiro será proporcionada por la Seguridad Social. Y nada impide que sea así. Pero su cuantía será muy inferior a la actual si el modelo no cambia.

El sistema público de pensiones —sobre todo en la versión precedente a la reforma de 2013— y la bonanza económica de la década anterior a la crisis son los responsables de esta sobrada confianza: hoy en día, la población de entre 50 y 75 años es la que mayor poder adquisitivo tiene, y mueve más de la mitad del gasto total en gran consumo. ¿Cómo garantizar el mismo nivel de vida?

La aseguradora Aviva y la consultora Deloitte han intentado dar una respuesta al gran dilema. En su II Estudio sobre el desajuste de las pensiones en España, publicado a inicios de septiembre, concluyen que los españoles que se jubilen entre 2017 y 2057 necesitarán ahorrar 7.700 euros al año para poder mantener el mismo nivel de vida tras dejar de trabajar. Esta conclusión sitúa a España como el cuarto entre los nueve países europeos analizados (Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Polonia, Irlanda, Lituania y Turquía) con el déficit de ahorro medio más elevado en términos anuales: 191.500 millones de euros. Si se mide en relación con el PIB, sí que España está a la cabeza, con un 17%, frente al 15% en Alemania o el 13% en Reino Unido.

La difícil relación con el ahorro

El sector privado participó en el proceso que hubiera tenido que culminar con el envío de los sobres naranjas, donde tenía que aparecer tanto la cuantía de la pensión pública como de la privada. Bancos y aseguradoras no escondieron su malestar cuando, en lugar de enviarse las misivas, se puso en marcha la herramienta electrónica de la Seguridad Social. Estas compañías no renuncian a promocionar sus productos de ahorro privado, lo que implica seguir chocándose de frente con la escasa familiaridad de los españoles con el ahorro

La mayoría de la población cree que seguirá cobrando lo mismo cuando se jubile

“España es uno de los países menos preparados para la jubilación, solo por detrás de Japón”, afirmó Jaime Kirkpatrick, consejero delegado de Aegon, durante la presentación del estudio de la aseguradora. Según el informe, realizado en 15 países, menos del 30% de los españoles ahorra de forma habitual de cara a la jubilación, un porcentaje que lleva años estancado y muy por debajo del 38% de los otros países que conforman el análisis.

Solo un 23% de los encuestados admitió tener un plan alternativo por si se viera imposibilitado para trabajar antes de poder jubilarse: en el 54% de los casos se corresponde con ahorros, en un 26% se trata de la ayuda del cónyuge, en un 22% con pensiones del Gobierno y en un 21% con herencias. Por otro lado, entre las razones para empezar a ahorrar destacan motivos tanto personales como profesionales, tal y como lograr un aumento de sueldo, tener un entorno más estable, una política fiscal favorable con los productos de ahorro a largo plazo o planes de pensiones privados de las empresas. 

Según el Observatorio de pensiones de Caser, un proyecto llevado a cabo por La Factoría de Prisa Revistas y lanzado para informar sobre jubilación, ahorro y planes de pensiones, el 70% de los españoles no estaba ahorrando para la jubilación en 2014. Seis de cada 10 alegaron que era “imposible” en ese momento destinar una parte de los ingresos al ahorro. Las razones mencionadas: tener muchos gastos, motivos laborales, hipoteca y otras deudas. Sin embargo, el 72% contestó tener planeado ahorrar para la jubilación en el futuro.

El problema reside en que la mayoría de la población desconoce qué le va a deparar la jubilación: el 82% no sabe cuánto cobrará cuando deje de trabajar, y confía en que sea lo mismo que durante su vida laboral, según desglosa un estudio publicado en 2015 por la sociedad de planificación financiera Optima. Según sus datos, solo cuatro de cada 10 trabajadores tienen contratado un plan privado de ahorro y menos del 20% lo tiene según el presupuesto de vida deseado. 

La situación por la que está pasando el sistema español es común a otros países: en Europa, los trabajadores deberían ahorrar 2.010 millones de euros al año para poder mantener las mismas condiciones de vida cuando se jubilen. “No es una cuestión de productos, de cómo ahorrar, el punto viene de antes”, dice Kirkpatrick. “Todos aspiramos a llegar a la jubilación en unas determinadas condiciones... ¿y si pasa algo? Hace falta más concienciación”, zanja.

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