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Bruselas pide nuevos ajustes a España ante “la falta de medidas eficaces”

Moscovici: "Colaboraremos para alcanzar un entendimiento común de los compromisos que deben asumirse"

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.
El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. EFE

Fue deliberado: España no tomó medidas para atajar el déficit en 2015 —al contrario, bajó impuestos y gastó más— y se arriesga a una multa y a la congelación de fondos estructurales. Tras muchas vacilaciones, la Comisión Europea abrió este jueves el procedimiento que puede terminar con sanciones a España y Portugal. Bruselas reclama nuevos ajustes, pero Madrid sigue sin Gobierno y Lisboa calificó esa decisión, que inicia la cuenta atrás para la multa, de "injusta, contraproducente e incomprensible". La pelota está en el tejado de los ministros de Finanzas: se avecina un nuevo duelo Berlín-París. Con España en la diana.

Alemania cambió el Pacto de Estabilidad cuando se vio en la misma tesitura que España. Francia se libró hace poco de la multa con una interpretación libre de la normativa. Italia está a un paso de inyectar dinero público en sus bancos pasando por alto las reglas de ayudas de Estado al sector financiero, las mismas que golpearon a los preferentistas españoles. Las normas europeas “son flexibles”, “son inteligentes”, repitieron este jueves el vicepresidente Valdis Dombrovskis y el comisario Pierre Moscovici, pero la inteligencia y la flexibilidad van por barrios. España y Portugal ya saben qué les espera: Bruselas dio este jueves un paso clave en el procedimiento de infracción para ambos. Dictaminó que Madrid y Lisboa no tomaron —deliberadamente— medidas eficaces para embridar el déficit. Moscovici y Dombrovskis midieron sus palabras ante la prensa, pero su recomendación —que adelantó este diario— es un revés duro y seco: Europa estrena con los socios ibéricos la cuenta atrás hacia la multa y la congelación de fondos europeos.

Evitarlo no será sencillo a pesar del inveterado optimismo del Gobierno. “Colaboraremos con España y Portugal para alcanzar los compromisos políticos que deben asumirse”, dijo Moscovici, que citó en varias ocasiones la posibilidad de que la multa sea de cero euros. No hay comidas gratis, dice un viejo adagio económico: a cambio, Bruselas pretende que ambos países aprueben recortes, a pesar de su situación política (uno sin Gobierno, el otro con un Ejecutivo de izquierdas que se resiste a una nueva oleada de ajuste). Esas medidas, con las reglas en la mano, serán imprescindibles si al final hay propuesta de sanción y ambos países pretenden descongelar con rapidez los fondos estructurales.

La recomendación es demoledora. España no tomó medidas efectivas y eso le deja al borde de la sanción. Incumple por tierra, mar y aire: ni alcanzó los objetivos en 2015 ni es probable que lo haga en 2016, según la recomendación, que la Comisión llevaba semanas tratando de retrasar por las interferencias del Brexit y las elecciones españolas. Después de hacer ajustes en la primera mitad de la legislatura, el Gobierno de Rajoy se durmió en los laureles, bajó impuestos contra la opinión de Bruselas y permitió un aumento del gasto de las Administraciones central y autonómicas.

España, en fin, se queda sin excusas más allá de la caída de precios, que mermó los ingresos públicos: no aprovechó el fuerte crecimiento —ni el resto de vientos de cola: petróleo y medidas del BCE— para embridar las cuentas. La economía española crece al 3% y crea empleo con rapidez, pero de momento no logra reducir su vulnerabilidad fiscal, con una deuda pública del 100% del PIB y el segundo déficit más abultado de la UE. Quedan incógnitas por resolver. Algunas se solucionarán con rapidez: si los ministros dan luz verde el martes al dictamen, la Comisión propondrá sanciones a finales de mes y el final de ese sainete será fulminante. Otras quedan para más adelante.

Nueva senda fiscal

Moscovici apuntó que dará a conocer la nueva senda fiscal tras el verano; los efectos del Brexit y las dudas que vuelve a suscitar la banca pueden llevarle a dar dos años en lugar de uno para alcanzar el sacrosanto 3% de déficit. Esas historias están por escribir: el ministro Luis de Guindos anuncia que revisará al alza el crecimiento, por lo que el año extra es menos probable.

Guindos lleva semanas insistiendo en que tampoco habrá multa, aunque España se situó un peldaño más cerca del precipicio. El Ecofin tiene la palabra: Alemania exhibe dureza; Francia quiere flexibilidad. El viejo duelo Berlín-París, esta vez con España y Portugal como saco de golpes.

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