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Bruselas empeora las previsiones de déficit público del Gobierno

La Comisión Europea vaticina que el déficit público de España no bajará del 3% del PIB hasta 2018

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

La Comisión Europea vaticina que el déficit público de España no bajará del 3% del PIB hasta 2018. El agujero fiscal se irá al 3,9% este año y al 3,1% en 2017, según un borrador del informe de primavera que presenta hoy el brazo Ejecutivo de la UE. Bruselas dará tiempo extra a España para rebajar el listón del sacrosanto 3%, pero pretende limitarlo finalmente a un solo año: considera que bastará un año adicional con las medidas de ajuste que exigirá en apenas unas semanas, con la apertura de un procedimiento por el incumplimiento continuo de los objetivos de déficit en los últimos ejercicios.

Las previsiones de primavera no validan el cuadro macroeconómico presentado por el Gobierno el pasado viernes: las tasas de crecimiento serán prácticamente calcadas (Madrid vaticina un alza del 2,7% del PIB este año y del 2,4% el próximo), pero la senda fiscal es menos optimista, según el borrador. Madrid preveía rebajar el déficit al 3,6% este año y al 2,9% en 2017, con lo que saldría de la zona de peligro el año próximo. Bruselas no lo ve claro: cree que habrá tres décimas más de déficit en 2016 (algo más de 3.000 millones de euros de diferencia) y dos décimas adicionales en 2017, por lo que España seguiría con déficit excesivo si no hay medidas adicionales. Bruselas, aun así, concederá a Madrid un solo año extra, tal como pedía el ministro Luis de Guindos: esos números dependen de cómo evolucione la economía, pero las reglas del Pacto de Estabilidad permitirán a la Comisión exigir un ajuste adicional en unas semanas, con el que solo será necesario un año adicional para situar el agujero fiscal por debajo del 3% del PIB.

Bruselas denunciará en las próximas semanas el incumplimiento de las metas de déficit y procederá a la apertura del procedimiento sancionador, que puede concretarse en mayo o ya en junio: en plena campaña electoral. La decisión final aún no está tomada. Y a pesar de todo puede que no se traduzca en una multa: el castigo, que puede irse por encima de los 2.000 millones de euros, será simbólico —o muy probablemente nulo: 0 euros— si el Gobierno español formula una petición motivada para explicar la desviación del agujero fiscal.

Medidas de ajuste

Aunque no haya multa, sí se exigirán las citadas medidas de ajuste, con un procedimiento de vigilancia reforzada que obliga a Madrid a presentar un informe cada trimestre con los avances en su cumplimiento. Manga ancha, en fin, pero no tanta. La inestabilidad política ha retrasado varias decisiones de Bruselas con respecto a España, con la Comisión consciente de que un Gobierno en funciones no puede acometer decisiones controvertidas. Madrid, aun así, cree que las previsiones europeas, elaboradas bajo el principio de que no se producen cambios de política económica, son pesimistas. Las fuentes consultadas en Moncloa argumentan que España ha crecido el 0,8% en el primer trimestre, y que la esperada desaceleración del PIB europeo no se ha producido. Madrid se aferra a que la fecha de corte del informe es el 21 de marzo, antes de que se conociera el alza del PIB español y el europeo (el 0,6% hasta marzo, el doble que hasta diciembre).

Previsiones

“Bruselas abrirá procedimiento sancionador, eso es seguro: no ha habido acción efectiva en 2015. Y es muy posible que pida un ajuste adicional de unos 2.000 millones al siguiente Gobierno: bastaría con prorrogar un año más el acuerdo de no disponibilidad que ya se ha activado en 2016”, según las fuentes consultadas en el Gobierno.

Una primavera complicada

El calendario deja una primavera complicada. Hoy se dan a conocer las previsiones. El 18 de mayo, Bruselas denunciará el incumplimiento del déficit y emitirá un dictamen negativo sobre España con el ajuste que exige. A partir de ahí, tiene que proponer una sanción al Ecofin en las siguientes semanas, que puede ser nula si prosperan las excusas del Ejecutivo. Esa multa es una nueva magulladura en la credibilidad de España en plena campaña electoral: Bruselas tendrá que hilar fino para no influir en las elecciones, pero a la vez con suficiente firmeza como para que el Pacto de Estabilidad no quede herido de muerte.

A favor de España está el hecho de que el BCE y el FMI reclaman flexibilidad, y que hay más países en condiciones parecidas. Pero Bruselas considera que la inestabilidad política no es coartada suficiente, y le sacará los colores a España. El primer paso llega hoy, con unas cifras de déficit peores que las del Gobierno.

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