McDonald’s deja de comprar pollos tratados con antibióticos

La nueva política se aplicará de momento en los 14.000 restaurantes que opera en EE UU y llevará dos años completarla

Restaurante de McDonald's en Times Square
Restaurante de McDonald's en Times SquareSHANNON STAPLETON (REUTERS)

La cadena de restaurantes de comida rápida McDonald's está siendo muy agresiva para tratar de romper con el estancamiento que sufre su negocio y adaptar su menú a un cliente que quiere consumir productos más saludables. La multinacional anuncia ahora que deja de comprar pollos tratados con antibióticos que se utilizan para combatir enfermedades infecciosas en humanos.

El objetivo es que en dos años no se sirvan estos pollos. La decisión de McDonald's, que se conoce tres días después de que Steve Easterbrook asumiera el puesto de consejero delegado, va a meter mucha presión a los grandes productores de pollo, como Tyson Foods, y podría obligarles a cambiar sus prácticas de cría de los animales que entran en la cadena alimentaria.

Más información
McDonald’s pierde la sonrisa
Sindicatos acusan a McDonald’s de evadir 1.000 millones en impuestos
El consejero delegado de McDonald’s deja la dirección
El Kremlin contra McDonald’s

El poder de compra de McDonald's es enorme y cualquier cambio de política tiene consecuencias en toda la industria alimentaria, hasta el punto de que puede crear un nuevo estándar también para sus competidores. De momento la medida se aplicará en los 14.000 restaurantes que opera en EE UU. La cadena de los arcos dorados tiene 36.000 locales en todo el mundo.

El uso de antibióticos es legal. Pero las organizaciones de consumidores y los expertos en salud son cada vez más críticos con el uso de medicamentos para elevar la producción de carne. “Hemos escuchado a nuestros clientes”, adelantaba la responsable de la cadena de suministro, Marion Gross. La compañía está trabajando con los productores para hacer la transición.

Las últimas campañas publicitarias en EE UU insisten mucho en que vende un producto “limpio” y “natural”, en un intento por recuperar los clientes que se van a Chipotle o Panera. Hay una excepción en el anuncio. La compañía seguirá comprando pollos a granjeros que usen de manera responsable el ionóforo, un antibiótico animal que no se usa en la medicina humana.

El centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades Infecciosas en EE UU calcula que los virus y bacterias resistentes a los antibióticos provocan 23.000 muertes cada año en EE UU, a los que se suman dos millones de enfermos. El coste para el sistema de salud es de unos 20.000 millones de dólares. Tyson Foods redujo en un 84% el uso de antibióticos en la producción de pollos.

Gross aprovechó el anuncio de la nueva política contra los antibióticos para anticipar que este año la leche de los Happy Meals tampoco procederá de vacas tratadas con la hormona artificial rbST, que se usa para potenciar el crecimiento del animal. "Aunque no hay diferencias demostradas entre las dos leches, entendemos que es algo importante para nuestro cliente", concluye.

David Palmer, de RBC Capital, ya indicaba en una nota a los inversores tras el anuncio que la mejora en la calidad de su oferta es un "componente crítico" para poder reconducir el negocio de la compañía, especialmente en EE UU por el cambio de tendencia del consumidor. Eso, a su vez, debe ir acompañado por un cambio en el menú para que se adapte a cada mercado.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS