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Argentina y los fondos buitres se sientan a negociar

Las partes acuerdan sentarse a debatir una solución al conflicto la semana que viene

Un manifestante frente a la embajada de EE UU en Buenos Aires.
Un manifestante frente a la embajada de EE UU en Buenos Aires. REUTERS

Ni Argentina quiere volver a caer en suspensión de pagos como en la crisis de 2001 ni los fondos buitres y otros acreedores que litigan contra el país sudamericano pretenden seguir esperando para cobrar. Por eso, los abogados del bufete norteamericano que representa a Argentina en los tribunales de EE UU, el Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton, propusieron este miércoles al juez de Nueva York Thomas Griesa que la semana próxima viajen allí altos funcionarios del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para negociar con los demandantes. El abogado de uno de los fondos buitres, el NML, aceptó la propuesta.

Argentina se encuentra en una encrucijada después de que el pasado lunes el Tribunal Supremo de EE UU dejara firme el fallo de 2012 de Griesa en su contra: o paga a los buitres o entra en suspensión de pagos. El Gobierno de Buenos Aires ha advertido de que la decisión de la Justicia estadounidense imposibilita pagar en Nueva York la deuda reestructurada a finales de junio. La sentencia de Griesa establece lo siguiente: si el país sudamericano quiere seguir pagando la deuda reestructurada a los mayoría de acreedores que cambiaron en 2005 y 2010 sus bonos impagos desde 2001 por otros que valían la mitad, primero debe abonar en efectivo y de una sola vez 1.500 millones de dólares a NML y a otros tenedores de títulos que rechazaron el trueque y que optaron por demandar en la justicia el valor original del pasivo. En 2001, Argentina declaró la mayor suspensión de pagos de un país en la historia y entre 2005 y 2010 logró el canje del 93% de su deuda. A los tenedores del pasivo reestructurado con legislación en Nueva York, Londres y Japón les debe 28.000 millones. El ministro de Economía, Axel Kicillof, dice que su país enfrenta demandas de fondos buitres y otros acreedores que rechazaron el canje por 15.000 millones, equivalentes a más de la mitad de las reservas internacionales del Banco Central argentino, y por eso considera que el pago al contado que exige Griesa desencadenaría una acumulación de reclamaciones impagables. El problema es que si no abona los 1.500 millones, entrará en suspensión de pagos con los acreedores de la deuda reestructurada.

Para buscar otras alternativas de pago, Kicillof envió el martes a los abogados de Argentina a negociar con Griesa. El juez organizó una reunión el miércoles con las dos partes enfrentadas. Griesa comenzó criticando a Fernández, que el lunes reaccionó al fallo adverso calificándolo de “extorsión”. "El discurso de Cristina Kirchner realmente no me da confianza de un compromiso de buena fe para pagar todas las obligaciones de la república", dijo Griesa. También respondió al anuncio del ministro de Economía argentino el martes de que su equipo estaba dando los “primeros pasos” para ofrecer a los acreedores de deuda reestructura en EE UU, Reino Unido y Japón un canje para que cobren en Argentina, de modo de eludir el bloqueo del juez. Griesa consideró que ese trueque sería un “desacato” a la justicia norteamericana, a la que Buenos Aires se sometió a finales del siglo pasado y principios de éste cuando emitió bonos en ese mercado. El juez, que tiene 84 años y fue nombrado por el Gobierno de Richard Nixon (1969-1974), sigue muy de cerca la prensa argentina. Pero el abogado representante de Buenos Aires, Carmine Boccuzzi, le respondió que “están considerándose opciones, pero no se han tomado pasos” para un canje. Contradijo así a Kicillof.

El abogado de Argentina prometió que altos funcionarios de ese país viajarán la semana próxima a Nueva York a “negociar” con los acreedores que rechazaron los canjes de 2005 y 2010. Reiteró la “voluntad de arreglar” del Gobierno de Fernández. Una opción podría radicar en que Buenos Aires abone lo adeudado con títulos públicos, que venzan en los próximos años, en lugar de en efectivo. Un abogado que representa al fondo NML, Robert Cohen, respondió: "Si ellos quieren conversar sobre el pago, saben cómo encontrarnos".

La abogada de Argentina prometió que altos funcionarios viajarán a Nueva York a “negociar” con los acreedores 

¿Por qué ahora Argentina está dispuesta a negociar? Sucede que ha agotado todas las instancias judiciales hasta llegar al Tribunal Supremo de EE UU y finalmente no logró evitar el bloqueo que le impuso Griesa al pago de la deuda reestructurada hasta que salde lo reclamado por los buitres. Una suspensión de pagos de los bonos canjeados en 2005 y 2010 supondría un duro varapalo para un país que busca atraer capitales para revertir la escasez de divisas que derivó este año en una devaluación del peso, el alza de la inflación al 34,9% anual y un estancamiento económico. Un canje de deuda de los títulos con legislación extranjera por otro con ley argentina también podría suponer una suspensión de pagos, según analistas. Requería una aprobación del 85% para que los que lo rechacen no puedan iniciar otras demandas.

La reclamación de los buitres es por unos bonos emitidos en los Gobierno de Carlos Menem (1989-1999) y Fernando de la Rúa (1999-2001), en tiempos en que Argentina aplicaba una receta económica neoliberal. El sucesor de De la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá, gobernó solo una semana en la que suspendió los pagos de la deuda. Los Gobiernos Néstor Kirchner (2003-2007) y de su esposa y sucesora, Fernández, lograron con éxito reestructurar la mayor parte del pasivo, con lo que lo redujeron de forma sustancial, pero hasta ahora Argentina no ha logrado resolver la cuestión de los que rechazaron esa quita.

Así como diversos bufetes de abogados de EE UU celebraron el fallo ratificado de Griesa porque consideran que así se respetarán los derechos legales de los acreedores, el Fondo Monetario Internacional (FMI) manifestó su preocupación. "El Fondo considera con mucho cuidado esta decisión, y como hemos dicho anteriormente, estamos preocupados por la posibilidad de implicaciones sistémicas más amplias", manifestó el FMI en un comunicado difundido el martes. El organismo teme que en futuras reestructuraciones de deuda de otros países el caso argentino siente un precedente que desaliente la aceptación de canjes e incentive la apuesta por el litigio. Al mismo tiempo, la calificadora de riesgo Standard & Poor’s rebajaba antes del discurso de Kicillof la nota de la deuda de Argentina en moneda extranjera de CCC+ a CCC-, la peor antes de una suspensión de pagos.