Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La industria alimentaria aumenta sus exportaciones pero reduce su facturación

La facturación del sector cae el 1,1% en términos reales pese a vender el 1,5% más fuera

La inversión extranjera directa en empresas españolas se desploma hasta los 295 millones

La línea de embotellado de una bodega española
La línea de embotellado de una bodega española EFE

La fabricación de alimentos y bebidas es la mayor industria de España. En comparación con el resto del sector, ha aguantado mejor las embestidas de la crisis. Sin embargo, la bajada del consumo hace mella en sus cifras. En 2013 la facturación conjunta de alimentación fue de 91.903 millones de euros. Esto, en términos reales, es decir, descontando el efecto de la inflación, se traduce en una caída del 1,1% con respecto al año anterior. "No son datos positivos, pero hay que ponerlos en contexto. Ha sido un año marcado todavía por la contracción económica y la bajada del consumo", ha defendido esta mañana Horacio González, director general de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB).

Subir los impuestos sería poner un palo en la rueda del crecimiento, no solo del sector sino de la economía española"

Horacio González, director general de FIAB

La reducción de las ventas, ha señalado la patronal del sector, es seis décimas inferior a la del conjunto de la industria. Además, según ha destacado el economista de la Universidad de Valencia Joaquín Maudos en la presentación del informe anual de FIAB, las exportaciones han crecido el 1,5%, hasta los 22.594 millones de euros. Destaca sobre todo la buena evolución de las ventas al exterior del vino, el aceite de oliva y la carne porcina. Además, el número de empresas que exporta ha aumentado el 5%.

De los datos negativos cosechados en el último año, destaca sobre todo uno: la fuerte caída de la inversión extranjera directa en empresas españolas. En 2013 fue en total de 295 millones de euros, frente a los 365 millones del año anterior y los 1.352 millones que llegaron a invertir los foráneos en la industria en 2010, su año récord.

En cuanto a las transacciones llevadas a cabo durante el ejercicio, ante la pregunta de si les preocupa la venta de compañías españolas como Campofrío o Deoleo, González ha restado importancia a que ahora estén controladas por manos extranjeras. "No creo que haya pérdida de españolidad y no me preocupa el cambio de accionariado porque lo importante es que la compañía se quede aquí, al igual que el valor añadido", ha zanjado.

Empleo estable, marca blanca en expansión

Por lo que respecta al empleo, al terminar el año se mantiene estable en el sector con respecto a 2012, con 439.760 puestos de trabajo. Sin embargo, González reconoció que el ejercicio fue muy desigual, "con dos partes muy diferenciadas, entre la primera y la segunda mitad", señaló. Así, durante el primer semestre se destruyó mucho empleo, mientras que en los últimos seis meses del año la industria de alimentación y bebidas generó 15.000 puestos de trabajo.

Un sector muy atomizado

La industria de la alimentación y las bebidas estaba formada en España en 2013 por 28.762 empresas, un 1,5% menos que un año antes. Suponen el 15,8% de las empresas manufactureras del país, pero aportan el 21,3% del empleo. Es un sector muy atomizado: el 80% de las empresas tienen menos de 10 empleados. Según la patronal del sector, FIAB, solo 57 compañías tienen más de 500 empleados. 

Entre las tendencias más destacadas, llama la atención también el enorme peso de la marca blanca en España. Según FIAB, en junio de 2013 la cuota de mercado de los productos del distribuidor era del 42,8%, frente al 41,5% de un año antes. "La cuota se sitúa en España siete puntos por encima de la media europea y superior a la de países como países bajos (40,4%), Francia (36%), Alemania (34,3%), Italia (18,4%) y Grecias (14,6%)", señala el informe de 2013.

Para 2014, FIAB ha augurado una mejora de las cifras del sector, aunque no ha querido adelantar previsiones concretas. En el comienzo del año, ha señalado el director general, han visto una mejora del consumo, a lo que se suma, según ha apuntado Maudos, el crecimiento de la economía en general. Sin embargo, han advertido sobre lo negativa que sería una subida de impuestos. "No hay margen ni para el ciudadano ni para las empresas para que soporten esta presión impositiva", ha dicho González. "Sería poner un palo en la rueda del crecimiento, no solo del sector sino de la economía española", ha añadido.