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España estrena la deuda ligada a la inflación para atraer a más inversores

Este tipo de bonos abarata gastos a corto plazo y desplaza la carga al vencimiento

La emisión coincide con el descenso del coste por financiarse

Billetes de euro.
Billetes de euro. EFE

España tiene previsto pedir en 2014 una cifra récord de dinero al mercado con más de 242.400 millones. Y la cifra apenas bajará en los próximos años. Ante semejante esfuerzo, el Estado busca y da la bienvenida a todos los que quieran comprar deuda pública. Dentro de esta estrategia, el Tesoro lleva meses trabajando para emitir bonos ligados a la inflación, una operación que permite ampliar la base de inversores y que finalmente se estrenarán esta semana, según informó este lunes el Ministerio de Economía.

El departamento que dirige Luis de Guindos avanzó que el Tesoro sacará al mercado un bono a 10 años por un importe a determinar y cuya evolución dependerá del índice de inflación europeo (IPCA) sin tabaco. El ministerio destaca que “la operación es un signo de normalidad y refleja la buena acogida que las emisiones de deuda española tienen entre los inversores”, que ya pueden comprar el mismo tipo de títulos de Francia, Italia o Alemania. De media, estos países copan en torno al 15% de su cartera de deuda con bonos indexados.

Los bonos vinculados a la inflación se diferencian en que su principal crece según los precios durante toda la vida del título, aunque a cambio de abonar un cupón anual más bajo. La consecuencia de ello es que el Tesoro paga menos al principio y concentra la mayor parte del desembolso en el vencimiento. Según las condiciones actuales del mercado, el cupón de los nuevos bonos estaría entre el 1% y el 1,5%, muy lejos del 3,8% que rinden los los títulos tradicionales a 10 años en el secundario y cuyo interés está en mínimos en el 2,9%.

Una de las cosas positivas de los bonos ligados a la inflación es que desplazan carga financiera a futuro”

José Manuel Amor, socio de AFI

Sin embargo, a la larga, el Estado corre el riesgo de acabar pagando más dinero de lo que le costaría un bono nominal tradicional si las previsiones no se cumplen y la inflación sube por encima de lo esperado. “Una de las cosas positivas de los bonos ligados a la inflación es que desplazan carga financiera a futuro”, explica José Manuel Amor, socio de AFI. Los potenciales interesados en este tipo de títulos, continúa Amor, son los inversores con pagos a largo plazo ligados a la inflación y los que buscan garantizar rentabilidades reales en el tiempo. Estas características cuadran con los fondos de pensiones y aseguradoras, más tradicionales que el resto a la hora de apostar el dinero. El propio instituto emisor reconoce que los inversores interesados en este tipo de activos “en su mayoría son distintos” de los que ya tiene el Tesoro.

Desde el extranjero, no obstante, la emisión no se libra del escepticismo. “La curva española —de tipos de interés— está bajo presión, lo que podría pasar factura en las próximas subastas”, dijo a Bloomberg Luca Cazzulani, de Unicredito.

“La curva española —de tipos de interés— está bajo presión, lo que podría pasar factura en las próximas subastas”.

Luca Cazzulani, de Unicredito.

Raoul Ruparel, analista del laboratorio de ideas Open Europe, matizó que el principal factor que hoy por hoy condiciona a la baja las rentabilidades de la deuda de la periferia europea es, precisamente, una inflación bajo mínimos del 0,7% en la eurozona. Esto hace que algunos de los bonos de España luzcan mejor que EE UU o Reino Unido, donde los precios están creciendo el triple.

Economía sostiene a este respecto que “se ha elegido el momento actual porque, dado el perfil de estacionalidad de la inflación y los flujos entre emisores e inversores actuales en este mercado, la inversión es más atractiva”. En cualquier caso, advierte de que “no anticipa un horizonte deflacionista”.

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