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La economía de EE UU redujo el crecimiento al 1,9% en 2013

El efecto lastre de la austeridad pasa factura a la mayor economía del mundo

El PIB creció a una tasa anualizada del 3,2% en el último trimestre del año pasado

El crecimiento de Estados Unidos se moderó durante los tres últimos tres meses del año, a una tasa anualizada del 3,2% del producto interior bruto. Es casi un punto menos que en el tercer trimestre, que fue mucho más robusto de lo esperado. Para el conjunto de 2013, la mayor economía del mundo se expandió a un ritmo de solo el 1,9%, lejos de su potencial y lejos del 2,8% de 2012, en gran parte por el efecto lastre de la austeridad.

Se trata de la primera lectura de un total de tres, por lo que el indicador puede ser revisado al alza o a la baja. En el tercer trimestre, la expansión de la economía estadounidense se cifró en el 4,1%, un importante repunte frente al 2,5% del segundo. Pero la del cuarto trimestre era difícil de anticipar, por el efecto del cese administrativo a comienzos de octubre y el mal tiempo.

El consenso de Wall Street esperaba un crecimiento del 3,3% durante los tres últimos meses del año, aunque algunos analistas lo acercaban incluso al 4%. Lo que más importaba, en cualquier caso, no era tanto la cifra general sino el detalle. El consumo, del que depende dos tercios de la economía, subió un 3,3%, el más alto en tres años. La media tras el fin de la recesión fue del 2,2%.

Esto podría ser un reflejo de que los consumidores ajustaron sus finanzas al incremento de los impuestos que entró en vigor al iniciar 2013. A la vez, este indicador refleja el efecto positivo de la contratación por parte de las empresas. El año pasado se crearon 2,2 millones de empleos. La inversión en equipamiento creció un 6,9% en el cuatro trimestre, frente a solo un 0,2% en el tercero.

El consumo, del que depende dos tercios de la economía, es el más alto en tres años

También dio un fuerte impulso la balanza comercial, al crecer un 11,4% las exportaciones en el trimestre y solo un 0,9% las importaciones. El sector inmobiliario fue un importante contribuyente al crecimiento tras tocar fondo en 2011. Pero al final de año mostró signos de agotamiento, al caer las inversión en nuevas construcciones un 9,8%.

Lo que hizo de nuevo de lastre fue el gasto público, que se contrajo un 12,6%. Lo que no se esperaba es que volvieran a subir los inventarios, que ya en el tercer representaron el 40% de la expansión. Ese detalle es el que hizo dudar entonces sobre la fortaleza real de la economía de EE UU. Aún así, los economistas coinciden que la economía ganó vigor en la recta final de 2013.

Con este rendimiento, la Reserva Federal se siente con la libertad de seguir adelante con el repliegue de los estímulos a la economía. En la víspera, el organismo presidido aún por Ben Bernanke decidió recortar en otros 10.000 millones de dólares el programa de compra de deuda, que ahora queda reducido a 65.000 millones mensuales. La idea es tenerlo desmantelado para final de año.

En su análisis de la economía, el banco central dejó caer la palabra “moderado” del comunicado al referirse al crecimiento y habla de un repunte durante los últimos trimestres. También señala que continúa la mejora en el mercado laboral, aunque admite que una tasa de paro próxima al 7% sigue siendo elevada, por eso considera que el hay que mantener el apoyo.

Bernanke también repitió ante los legisladores en Washington que la política monetaria no es la panacea. En este sentido señaló que la batalla fiscal y los recortes estaban dañando el crecimiento de EE UU. El informe de crecimiento señala que el impacto negativo de la austeridad. “La desaceleración en el PIB de 2013 refleja la brusca caída del gasto público”, remacha.