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Bruselas fía un recorte de 2.500 millones en España a cambios en la reforma laboral

El Eurogrupo dice que España e Italia tienen serios riesgos de incumplir el déficit

El Eurogrupo de este viernes en Bruselas empezó y acabó con un misterio. La Comisión Europea ve desde hace semanas serios riesgos de incumplimiento de las metas de déficit y reclama un tijeretazo presupuestario adicional a España, al que el Gobierno —en principio— se niega. El ministro de Economía, Luis de Guindos, se comprometió la noche del viernes ante sus socios a cumplir a rajatabla con los objetivos, pero no con retoques en las cuentas públicas sino con reformas adicionales. ¿Puede suponer la prometida segunda ronda de la reforma laboral un ajuste multimillonario? Eso parece: Bruselas concretó el recorte necesario en los presupuestos que tramita el Congreso y lo cifró en 2.500 millones, pero los ministros del Eurogrupo y el vicepresidente comunitario, Olli Rehn, se dieron por satisfechos con las explicaciones de Guindos, que únicamente esgrimió, para cumplir con las metas de déficit, el paquete de medidas que prepara el Ejecutivo para fin de año, basadas en el programa nacional de reformas.

“En el caso de España, el Gobierno prepara reformas estructurales, especialmente la segunda ronda de la reforma laboral”, dijo el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. Rehn explicó que el ajuste, que según su equipo podía oscilar entre 1.000 y 5.000 millones de euros, debería finalmente concretarse con 2.500 millones “a través de medidas de fondo, concretas y con enjundia, basadas en el plan nacional de reformas”. “Estamos a la espera de los detalles concretos de ese ajuste fino de la reforma laboral”, se limitó a añadir.

Ese vaporoso vínculo entre un recorte 2.500 millones de euros y la segunda vuelta de la reforma laboral no quedó aclarado. El Ministerio de Economía se limitó a asegurar que únicamente se contemplan “modificaciones como la simplificación de contratos y la ampliación del contrato definido de apoyo a emprendedores y a trabajadores a tiempo parcial”. Ni Economía ni Empleo sugirieron que pueda haber recortes en las prestaciones. “Eso no está en la agenda”, aseguró un portavoz de Empleo. La reforma laboral, aprobada en julio del año pasado, sí supuso un tijeretazo a las prestaciones y los subsidios de desempleo, con efectos presupuestarios directos. Las reformas pueden implicar también efectos indirectos, con mejoras en el cuadro macroeconómico —en crecimiento y empleo—, aunque sus efectos suelen dejarse sentir más bien en el medio y largo plazo.

Pese a que la relación entre ajuste presupuestario y las reformas prometidas, nadie —al menos en público— pidió nada más a España. Guindos reiteró ante la prensa que el plan nacional de reformas “tiene implicaciones presupuestarias que garantizan no solo un incremento del crecimiento potencial a medio plazo, sino también el cumplimiento de los objetivos presupuestarios”. Aparentemente, esa explicación bastó, pese a que España, junto con Italia, Finlandia, Luxemburgo y Malta, figura en el pelotón de los países rezagados, con riesgos de incumplimiento en el déficit.

España debe acometer ajustes por 2.500 millones. Italia debe lograr ahorrarse 4.000 millones

Por una vez, sin embargo, España no fue el país más señalado: Italia fue el centro de atención. Si España debe acometer ajustes por importe de 2.500 millones para cuadrar las cuentas, en el caso italiano esa cifra se va a 4.000 millones. Pero las explicaciones de Fabrizio Saccomanni convencieron también al Eurogrupo: “El cumplimiento del objetivo de déficit es incierto, pero Italia ha anunciado privatizaciones y un programa de revisión del gasto público”, apuntó Rehn.

Bruselas se adentra en un nuevo mundo con ese examen previo de los presupuestos de los países de la zona euro. Tal vez por eso, en el estreno de esa nueva herramienta de gobernanza económica la Comisión y el Eurogrupo eligieron guante de seda, con un comunicado y una rueda de prensa en un amable lenguaje diplomático. Pero el misterio está ahí: Guindos aseguró hace un par de semanas que España no realizaría un solo cambio en el proyecto presupuestario, pese al aviso de Bruselas; El miércoles, el presidente Mariano Rajoy habló ya de pequeños ajustes. El Eurogrupo y la Comisión los cifran finalmente en 2.500 millones, pero se dan por satisfechos con la aprobación de reformas por parte de España. La incógnita, sin embargo, está ahí: cómo va a proporcionar el ajuste de 2.500 millones de euros esa segunda ronda de la reforma laboral sin reducir las prestaciones.

Más reformas en Grecia

E. ESCRIBANO, Bruselas

Aunque Grecia ve “la luz al final del túnel”, como coincidieron en manifestar el primer ministro griego, Antonis Samaras, y la canciller alemana, Angela Merkel, todavía queda mucho por hacer. La economía helena tendrá que seguir cumpliendo con las reformas, cueste lo que cueste. El ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, se mostró tajante a la entrada del Eurogrupo —la reunión de los ministros de Economía de la eurozona— con los ajustes: “Voy a defender que se cumplan las reglas de las que nos hemos dotado”, dijo.

Berlín tiene claro que Grecia debe hacer más. “Las normas son así”, insistió Schäuble, para quien “la transparencia” que impone la Comisión ayuda a que las obligaciones asumidas sean “más vinculantes”.

El Eurogrupo examinaba por primera vez los proyectos presupuestarios de 13 países de la eurozona, excluidos los de los rescatados. Si bien Grecia descarta pedir más ayudas y, por tanto, comprometerse con nuevas reformas, Schäuble respondió con una sonrisa y un “ya veremos” cuando le preguntaron sobre los países que han advertido de que no acometerán más ajustes.

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