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ASAMBLEA DE LA CEOE

Rajoy promete una reforma fiscal que no perjudique a las empresas

La CEOE y el Gobierno coinciden en que lo peor de la crisis ya ha pasado

El empresariado y el Gobierno llevan ya semanas cambiando el tono de su discurso, de la España que no ve el fondo —el presidente del Ejecutivo asumió el pasado abril que el paro no bajaría en esta legislatura— a la que empieza a salir de lo más oscuro. No hay nada de calado que haya cambiado en estos dos meses, pero el giro emocional se escenificó este martes de nuevo en la Asamblea general de la CEOE, que Mariano Rajoy prometió una reforma tributaria “favorecerá el ahorro, la inversión, la innovación y, sobre todo, la creación de empleo”.

Fainé critica que se pida a la banca más crédito y a la vez se le suban las exigencias

Minutos antes, en su discurso, el presidente de la patronal, Juan Rosell, fue tajante ante el jefe del Ejecutivo: “No son posibles más subidas de impuestos. Más impuestos destruirán actividad y empleo y no tendrán eficacia recaudatoria ni siquiera a corto plazo”, advirtió Rosell, si bien ha reconocido que los incrementos “temporales” aprobados por el Ejecutivo “obedecen a la necesidad de alcanzar los objetivos de déficit y la consolidación fiscal”. Además, ha recriminado que “las continuas modificaciones normativas” en el ámbito fiscal “están creando un sistema tributario que no es claro ni estable”, aunque también ha recalcado la necesidad de luchar contra la economía sumergida.

La de este año no fue una asamblea fácil para la CEOE. Su expresidente inmediato Gerardo Díaz Ferrán lleva desde diciembre durmiendo en la cárcel de Soto del Real y ha sido condenado como culpable por la quiebra y gestión fraudulenta del grupo Marsans. Además, los periódicos recogían la salida de tono del jefe de Relaciones Laborales de la patronal, José de la Cavada, que, en la época de recortes sociales más duros que ha vivido España en su historia reciente, había criticado el permiso laboral de cuatro días por defunción, este martes pidió disculpas.

Rosell reconoció, sin citar ningún caso, que “ha habido conductas, cuando menos, inadecuadas” y “demasiada impunidad ante la irresponsabilidad” y reconoció la necesidad de “reformar el marco institucional”. “Hemos de revertir esa imagen contraria al empresario y a la actividad empresarial”.

Feito: “Ni siquiera el Gobierno puede impedir” la recuperación

Las encuestas revelan el descontento de los españoles con las instituciones y el pesimismo ante el futuro económico. En este sentido, Rajoy hizo un llamamiento: “Les pido apoyo. Tenemos que hablar bien dentro y fuera de nuestro país, no puede ser que nos vean mejor fuera que dentro de España”, dijo. El presidente aseguró que la economía ya se encuentra “en el buen camino”, aunque hay que “perseverar” con las reformas. “Hay motivos fundados para la esperanza”, dijo al auditorio.

De una forma ácida para el Gobierno, el jefe de la Comisión de Economía de la CEOE, José Luis Feito, coincidió en estas señales de recuperación, al despacharse con un “ni siquiera el Gobierno puede impedir la recuperación, que ya ha comenzado. Su ritmo depende de lo que haga el Gobierno en los próximos seis u ocho meses”. Feito recalcó que el Ejecutivo de Mariano Rajoy “tiene que tomar medidas impopulares, con coste político. Pero tiene que hacerlo ya, porque después llega el periodo preelectoral y ya no podrá hacerlo”.

La hora del "discurso optimista"

En ese mismo escenario transmitieron optimismo el presidente de La Caixa, Isidro Fainé, quien resaltó: “Ha llegado la hora de cambiar el discurso hacia un optimismo realista. No somos cenizos”, o el consejero delegado del BBVA, Ángel Cano, que dio por “desaparecido” el riesgo de colapso y proclamó que España ha entrado ya “al principio del final de la crisis”.

Pero las palabras y los números no siempre van en la misma dirección. Otros problemas siguen complicado la recuperación, como la sequía crediticia, que ha estado presente a lo largo del acto institucional de la asamblea de la CEOE. Rajoy insistió en que la banca debe volver a abrir el grifo. “Me ocuparé personalmente de que vaya mejorando el crédito a las pymes”, llegó a decir. A este respecto, el presidente de La Caixa y miembro del Consejo Empresarial para la Competitividad, que agrupa a las grandes empresas españolas, criticó la “cierta contradicción” en la que está inmerso el sector financiero, al que “por un lado debe hacer fluir el crédito”, pero al mismo tiempo “se le piden más capital para dar el crédito y hay incertidumbre sobre cuáles serán los requisitos futuros”.

Además, apuntó que las entidades reciben “más demanda de créditos para pagar préstamos a otras entidades que para el desarrollo de proyectos”.

Cano reconoció que el mercado del crédito no está funcionando como debe y lo atribuyó a que la reestructuración del sector no ha culminado, pero que las entidades sanas deben “comprometerse” y las intervenidas “deben volver al sector privado”.

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