Análisis
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Fondo a la vista

La recesión puede tocar fondo en la segunda mitad del año, pero eso no puede relajar los ajustes

Como era previsible, los datos del paro registrado y afiliados a la Seguridad Social de mayo fueron buenos. Dentro de la pauta estacional que caracteriza la evolución de las magnitudes del mercado laboral en el año, mayo es el mejor mes para el empleo. La novedad positiva es que fueron un poco mejor de lo previsto, algo que viene repitiéndose en los últimos meses. Los parados descendieron en 98.000 personas, 13.000 más de las que hace un mes adelantábamos en esta página de coyuntura al comentar los datos de abril, y los afiliados aumentaron en 134.000, 34.000 más de lo esperado.

Cuando se desestacionalizan, las cifras cambian notablemente, pero aún nos quedamos en zona positiva. Así, el descenso del paro se queda prácticamente en cero, frente al aumento medio mensual de unos 30.000 que se produjo en la segunda mitad de 2012. Como se ve en el gráfico superior izquierdo, el nivel de parados, corregido de estacionalidad, tiende a estabilizarse algo por debajo de las 4.900.000 personas. Por ello, el ritmo de variación porcentual recogido por la tasa móvil de los tres últimos meses sobre los tres anteriores, que nos refleja muy bien la tendencia al limar sustancialmente la volatilidad mensual, se viene reduciendo desde mediados de 2012 hasta situarse cercano a cero. Esto no significa que ya no se destruyan empleos. El paro registrado está tocando techo, al margen de la estacionalidad, por tres razones: la primera, que la oferta de trabajo, es decir, la población activa, está disminuyendo; la segunda, que probablemente un número creciente de parados ya no utilizan las oficinas públicas para buscar empleo, y la tercera, la más interesante, que el ritmo de destrucción de empleo se está reduciendo notablemente. Las dos primeras afectan de manera muy visible a los parados de la construcción, que desde mediados de 2012 vienen reduciéndose a un ritmo mensual de unas 7.000 personas cuando el sector sigue reduciendo empleo a una tasa de dos dígitos. En este caso se produce, además, otro fenómeno: ante la imposibilidad de ocuparse como trabajadores en este sector, estos parados se apuntan en las oficinas de empleo como trabajadores de sectores de servicios o sin ocupación anterior.

La reciente batería de datos permite estimar que en el segundo trimestre el PIB solo cayó dos décimas

La evolución del empleo se ve mucho mejor y de forma directa en los datos de afiliados a la Seguridad Social en alta laboral. La serie depurada de cuidadores no profesionales del sistema de la dependencia y de empleados del hogar, los datos más indicativos, el aumento de 134.000 personas se torna en un descenso de unas 16.000 en términos desestacionalizados, cifra que se compara positivamente con los descensos medios mensuales de unas 55.000 en el último trimestre de 2012 o de 40.000 en el primero de 2013. Como se ve en el gráfico superior derecho, los afiliados medios de abril y mayo, corregidos de estacionalidad, se redujeron un 1,7% en tasa anualizada sobre el trimestre anterior, mucho menos que la rebaja del 3,4% que se produjo entonces. Una moderación del ritmo de caída más significativa porque se observa en todos los sectores productivos.

Obviamente, si la caída del empleo se modera es porque la actividad productiva (en última instancia el PIB) también lo hace. Los datos de los indicadores de producción y demanda que vamos conociendo del segundo trimestre apuntan en esta dirección. En los últimos días se han publicado el índice de producción industrial de abril, las estadísticas de la Agencia Tributaria obtenidas de las declaraciones de las grandes empresas, también de abril, y las encuestas de opiniones de los indicadores PMI de la industria y los servicios de mayo. En los gráficos inferiores se muestra la tendencia de algunos de estos indicadores, que coincide con lo comentado para el paro y afiliados. A partir de toda esta información, podemos estimar provisionalmente que la caída del PIB en el segundo trimestre ha podido reducirse a unas dos décimas, frente a cinco décimas en el primero y ocho en el cuarto del pasado año. Son, por tanto, buenas noticias, si bien, no cambian significativamente el escenario que venimos contemplando desde el otoño. Es decir, que la recesión puede tocar fondo en la segunda mitad del año. Pero sería catastrófico que todo esto llevara a una relajación en las duras tareas de ajustes y reformas que aún quedan por hacer. Así que no nos despistemos, sigamos en el tajo.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

Mejora notable del IPI

El índice de producción industrial (IPI) de abril, al igual que el de marzo, resultó mejor de lo esperado. El dato corregido de calendario laboral dio un descenso del 1,8%, frente a la caída prevista del 3% respecto al mismo mes del año anterior. Esta reducción es superior a la de marzo (-0,8%), pero el adelanto este año de la Semana Santa a la última semana de marzo puede distorsionar las comparaciones interanuales de estos dos meses, pues aunque las cifras estén corregidas de calendario laboral, los resultados de la corrección, sobre todo cuando se trata del efecto Semana Santa, están sujetos a un grado de error relativamente elevado. Por ello, la mejor comparación es la de la media de estos dos meses. Dicha media da un descenso interanual del 1,3%, sensiblemente menor que la del 5,9% que arrojaban los dos primeros meses del año o del 5,7% de los tres últimos de 2013. Aplicando la misma técnica, en los dos últimos meses se obtienen ya tasas positivas para los bienes de consumo no duradero y para los bienes de equipo. 

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