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Las escuelas europeas buscan su fuelle

Los centros de formación de ejecutivos del Viejo Continente pelean por diferenciarse y no ceder posiciones pese a la tradición de EE UU y el empuje de los emergentes

Ejecutivos chinos en un máster en las aulas de IESE en Barcelona
Ejecutivos chinos en un máster en las aulas de IESE en Barcelona

“Solo sobreviviremos si somos capaces de adaptarnos a lo que los clientes buscan”. Este es el diagnóstico que hace Édouard Husson, decano de la escuela de negocios ESCP Europe, sobre el momento que atraviesa el sector en el Viejo Continente. El ecosistema ha cambiado. A la ya feroz competencia con los centros estadounidenses de gran tradición se ha sumado ahora la avidez de captar alumnos de las escuelas de países emergentes como China, Brasil o India. “Además, quienes participan ahora en un programa para ejecutivos esperan mucho. Los alumnos son más exigentes que nunca”, recuerda Husson. Las escuelas de negocios europeas buscan su sitio, adaptando su contenido y apostando por el alumnado internacional, pero sin renunciar a sus orígenes.

Los rankings de escuelas de negocios, una de las guías más habituales a la hora de elegir dónde realizar un curso para ejecutivos, son en este sector como la piedra filosofal. Una buena posición puede atraer a cientos de estudiantes indecisos y lanzar a la fama a un centro. Es lo que le ocurrió, por ejemplo, a la escuela española IESE. Encabezó durante 2005 y 2006 el ranking de los mejores MBA (másteres para directivos) del mundo según The Economist. En 2013 ocupa la séptima mejor posición en el informe de Financial Times. Y en otros programas, sube a los primeros puestos. Todo un hito, teniendo en cuenta que los centros estadounidenses copan siempre el podio. No es la única escuela europea que ha cosechado buenas posiciones. La London Business School, la francesa INSEAD o las españolas ESADE e IE Business School suelen aparecer también en la parte alta de las clasificaciones. Sin embargo, si los rankings son un termómetro, se podría decir que el interés global por los centros europeos corre el riesgo de enfriarse. Entre los 10 mejores programas MBA que seleccionó The Economist en 2012 aparecen solo dos europeos, y ocho de Estados Unidos. Y las escuelas asiáticas presentes entre los 100 mejores MBA de Financial Times han pasado de 3 a 12 entre 2007 y 2013.

La mejor baza de la formación de élite europea es la internacionalización

Las escuelas de países como Brasil, India o China se han hecho un hueco. Sus ganchos son claros: enseñan negocios en países con economías boyantes y tienen precios muy inferiores que las escuelas de EE UU. “Todavía faltan entre cinco y ocho años para que sean verdaderos competidores”, dice Husson, de ESCP Europe. Josep Valor, responsable del área de Executive Education del IESE, señala que los centros de esos países “todavía están desarrollándose en el mercado local”. Sin embargo, ambos coinciden en que en unos años tendrán fuerza. Por eso los centros europeos de élite potencian sus puntos fuertes.

Frente a escuelas estadounidenses, con un 60% o 70% de alumnos de su propio país, la internacionalización del alumnado es la mejor baza en Europa. “Una de nuestras claves es conseguir el mayor nivel global tanto de contenidos como de estudiantes y claustro. Si un alumno va a EE UU, estará rodeado por muchos estadounidenses. Si viene a nosotros, estará con directivos del mundo entero”, asegura Valor, el IESE.

En el caso de IE Business School, con sede en Madrid, además de incidir también en la globalización de su alumnado, según explica Martin Boehm, decano de programas de la IE Business School, también han apostado por ampliar su “área de carrera”, porque los estudiantes están cada vez más preocupados por qué pasará cuando acaben. “Tenemos, por ejemplo, a una persona en India a tiempo completo que trabaja en crear oportunidades de empleo para nuestros alumnos y trabaja en vínculos con empresas y exalumnos”, señala.

“Los alumnos son más exigentes que nunca”, dice el decano de la ESCP Europe

“La diferenciación es cada vez más importante. Para nosotros también es vital el vínculo con las universidades. Muchas escuelas se limitan a tener lazos solo con otras escuelas”, señala Peter Tufano, decano de la Saïd Business School, vinculada a la Universidad de Oxford, que también destaca la importancia de los contenidos sobre emprendimiento.

Y es que los estudiantes han cambiado. El perfil de antiguo tiburón de las finanzas que llegaba a una escuela de negocios patrocinado por su empresa ha dejado paso también al ejecutivo que acude al programa para montar su propio negocio y paga la enorme inversión de su bolsillo. No es de extrañar que la escuela ESADE haya elegido el emprendimiento y la innovación como uno de los pilares de sus programas. “La clave es ofrecer valor añadido”, insiste Alfons Sauquet, decano de esta escuela con sede en Barcelona, que apunta que también se esfuerzan en ampliar la formación hacia “vivencias reales en el mundo de la empresa”.

Lo que ninguna escuela ha hecho es renunciar a ondear la bandera europea. ESCP Europe insiste en subrayar su tradición y su carácter europeo precisamente como uno de sus puntos más fuertes. “Europa es diversidad”, señala su decano. “Europa es diversidad geopolítica, creatividad, sostenibilidad... Son elementos que los directivos de países como India o China están interesados en aprender”, señala Sauquet, de ESADE. “Somos una escuela internacional, pero España y Europa están en nuestro ADN”, zanja el IE Business School.