El pacto impulsa las Bolsas europeas

El Ibex abre el año con un fuerte repunte del 3,43%, al frente del resto del Viejo Continente La prima de riesgo se sitúa por debajo de los 360 puntos y baja a niveles del pasado abril

El brillo de la primera jornada de los mercados en 2013 fue obra y gracia de Estados Unidos. Los inversores bendijeron este miércoles el acuerdo extremo, arrancado a regañadientes, pero al fin y al cabo acuerdo logrado en Washington para evitar el llamado abismo fiscal y esquivar una crisis en la primera economía del mundo con efectos globales desastrosos. Siguen las dudas a medio plazo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió de que es necesario un plan completo. Pero al menos hoy hubo una tregua. Europa se puso a la cabeza de la manifestación, el dinero caliente se apeó de valores refugio, se volcó en las Bolsas frente a la renta fija y en bonos de países hoy por hoy considerados de riesgo —como España e Italia— frente a títulos de deuda que, por fiables, pagan menos intereses. Wall Street también abrió en verde, con subidas de alrededor del 1,67% a una hora del cierre de la sesión.

Más información
El Congreso de EE UU vota el pacto que evita el ‘abismo fiscal’
¿Qué es el abismo fiscal?

Lo que republicanos y demócratas lograron pactar en la madrugada del martes al miércoles es, en líneas generales, el aplazamiento para dentro de dos meses de un paquete de recortes y una subida de impuestos que afecte solo a las rentas más altas y exima a las clases medias. Así que Wall Street —y las grandes plazas del resto del mundo— respiraron tranquilas. “El pacto es una patada hacia adelante hasta cierto punto, pero al mismo tiempo los inversores entienden que es una forma de garantizar por ahora el crecimiento de Estados Unidos”, apunta Javier Galán, gestor de renta variable de Renta 4.

El tirón en los índices estadounidenses, no obstante, fue más contenido que el de las plazas europeas, ya que en la última jornada del 31 de diciembre, con los mercados en Europa ya cerrados por el cambio horario, los mercados ya estaban anticipando que ese pacto sería posible y las bolsas americanas ya habían mejorado. Ayer, a una hora del cierre, el industrial Dow Jones crecía un 1,67%, S&P un 1,86% y el tecnológico Nasdaq el 2,37%. También el japonés Nikkei había subido un 0,70% y México un 1,15%.

Pero los grandes parqués del Viejo Continente estrenaron el año con más brío: Fráncfort subió el 2,19%, París el 2,55% y Londres el 2,20%, aunque las plazas más entusiastas no fueron otras que las de Milán (3,81%) y Madrid (3,43%), las de los dos países que ocupan ahora el epicentro de los miedos por la crisis de la Eurozona. Para España, supuso llegar a un nivel de 8.447 puntos, que no lograba desde el pasado mes de marzo.

Baja la presión sobre España

AMANDA MARS

Cuando el miedo afloja, el apetito por las altas rentabilidades gana a la prudencia en las decisiones de los inversores. Eso explica que este miércoles los mercados aflojaran la presión sobre los bonos de países como España e Italia. Con la sombra del rescate siempre al acecho, la prima de riesgo española, que es el diferencial de intereses que se pagan respecto a los bonos alemanes a 10 años (los considerados más fiables), bajó en una sola sesión en 35 puntos básicos, hasta quedar en 359 (o 3,5 puntos porcentuales). Es decir, que los inversores exigían ayer en el mercado secundario (el de títulos ya emitidos) una rentabilidad del 4,9% por comprar el bono a 10 años, frente a los 1,4% que le pedían a los títulos germanos.

También Italia, con todas sus incertidumbres políticas, tuvo un buen arranque del año y si prima de riesgo aflojó en 34 puntos básicos, hasta quedar en 283, con un interés en los bonos del 4,2%.

Por el contrario, ese interés del 1,43% que los bonos alemanes pagaban ayer es su máximo nivel en tres meses. Una subasta realizada hoy por el Tesoro germano da buena muestra de por qué algunos inversores pierden apego a la marca de Berlín: los títulos a dos años se colocaron a un interés del 0,01% y la demanda resultó inferior a la de la última emisión.

“En Europa hay muchos factores de riesgo este año, pero no son inmediatos y además hay una infraponderación del riesgo y ahora más dinero yéndose a la Bolsa en busca de más rentabilidad. Vamos a ver traspasos de dinero de renta fija a renta variable”, explica José Luis Martínez Campuzano, de Citigroup.

Esa lógica inversora explica también por qué, como consecuencia del acuerdo estadounidense, los bonos estadounidenses a 10 años bajaron de precio y la rentabilidad que pagan alcanzó su nivel más alto desde el pasado 25 de octubre, según los datos de Bloomberg. “En los últimos días muchos inversores creían que se produciría ese abismo fiscal en EE UU y optaron por colocar dinero en estos productos, pero hoy al haberse evitado han vendido”, apunta Galán.

El euro, pese a que estuvo subiendo durante la mayor parte de la jornada, cedió algo de terreno al dólar y la divisa europea acabó cambiándose por 1,316 billetes verdes, frente a los 1,320 del 1 de enero. El precio del barril del petróleo Brent, la referencia de Europa, aumentó un 1,19%, hasta los 112,43 dólares, el nivel más alto desde octubre.

Pero el pacto de Estados Unidos ha cristalizado a la desesperada y eso genera dudas de futuro, más allá de la euforia de ayer. Para Campuzano, de Citigroup, “es un acuerdo muy cuestionado por la falta de concreción en algunos recortes y la disparidad política tan grande hace pensar que serán difíciles los acuerdos sobre el límite de endeudamiento para más adelante”.El brillo de la primera jornada de los mercados en 2013 fue obra y gracia de Estados Unidos. Los inversores bendijeron ayer el acuerdo extremo, arrancado a regañadientes, pero al fin y al cabo acuerdo logrado en Washington para evitar el llamado abismo fiscal y esquivar una crisis en la primera economía del mundo con efectos globales desastrosos. Siguen las dudas a medio plazo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió de que es necesario un plan completo. Pero al menos ayer hubo una tregua. Europa se puso a la cabeza de la manifestación, el dinero caliente se apeó de valores refugio, se volcó en las Bolsas frente a la renta fija y en bonos de países hoy por hoy considerados de riesgo —como España e Italia— frente a títulos de deuda que, por fiables, pagan menos intereses. Wall Street también abrió en verde, con subidas de alrededor del 1,67% a una hora del cierre de la sesión.

Lo que republicanos y demócratas lograron pactar en la madrugada de ayer es, en líneas generales, el aplazamiento para dentro de dos meses de un paquete de recortes y una subida de impuestos que afecte solo a las rentas más altas y exima a las clases medias. Así que Wall Street —y las grandes plazas del resto del mundo— respiraron tranquilas. “El pacto es una patada hacia adelante hasta cierto punto, pero al mismo tiempo los inversores entienden que es una forma de garantizar por ahora el crecimiento de Estados Unidos”, apunta Javier Galán, gestor de renta variable de Renta 4.

El tirón en los índices estadounidenses, no obstante, fue más contenido que el de las plazas europeas, ya que en la última jornada del 31 de diciembre, con los mercados en Europa ya cerrados por el cambio horario, los mercados ya estaban anticipando que ese pacto sería posible y las bolsas americanas ya habían mejorado. Ayer, a una hora del cierre, el industrial Dow Jones crecía un 1,67%, S&P un 1,86% y el tecnológico Nasdaq el 2,37%. También el japonés Nikkei había subido un 0,70% y México un 1,15%.

Pero los grandes parqués del Viejo Continente estrenaron el año con más brío: Fráncfort subió el 2,19%, París el 2,55% y Londres el 2,20%, aunque las plazas más entusiastas no fueron otras que las de Milán (3,81%) y Madrid (3,43%), las de los dos países que ocupan ahora el epicentro de los miedos por la crisis de la Eurozona. Para España, supuso llegar a un nivel de 8.447 puntos, que no lograba desde el pasado mes de marzo.

“En Europa hay muchos factores de riesgo este año, pero no son inmediatos y además hay una infraponderación del riesgo y ahora más dinero yéndose a la Bolsa en busca de más rentabilidad. Vamos a ver traspasos de dinero de renta fija a renta variable”, explica José Luis Martínez Campuzano, de Citigroup.

Esa lógica inversora explica también por qué, como consecuencia del acuerdo estadounidense, los bonos estadounidenses a 10 años bajaron ayer de precio y la rentabilidad que pagan alcanzó su nivel más alto desde el pasado 25 de octubre, según los datos de Bloomberg. “En los últimos días muchos inversores creían que se produciría ese abismo fiscal en EE UU y optaron por colocar dinero en estos productos, pero hoy al haberse evitado han vendido”, apunta Galán.

El euro, pese a que estuvo subiendo durante la mayor parte de la jornada, cedió algo de terreno al dólar y la divisa europea acabó cambiándose por 1,316 billetes verdes, frente a los 1,320 del 1 de enero. El precio del barril del petróleo Brent, la referencia de Europa, aumentó un 1,19%, hasta los 112,43 dólares, el nivel más alto desde octubre.

Pero el pacto de Estados Unidos ha cristalizado a la desesperada y eso genera dudas de futuro, más allá de la euforia de ayer. Para Campuzano, de Citigroup, “es un acuerdo muy cuestionado por la falta de concreción en algunos recortes y la disparidad política tan grande hace pensar que serán difíciles los acuerdos sobre el límite de endeudamiento para más adelante”.

Sobre la firma

Amanda Mars

Periodista. Corresponsal jefa de EL PAÍS en EE UU hasta abril de 2022. Comenzó su carrera en 2001 en Europa Press, pasó por La Gaceta de los Negocios y en 2006 se incorporó a EL PAÍS, donde fue subjefa de Economía y corresponsal en Nueva York. Ha cubierto dos elecciones presidenciales, unas legislativas, dos impeachment y un asalto al Capitolio.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS