Reino Unido intenta, sin éxito, saber por qué las corporaciones eluden impuestos

Grandes empresas se defienden en el Parlamento británico de una supuesta evasión fiscal Amazon, Starbucks y Google comparecen ante el Comité de Cuentas Públicas La sesión de la Comisión de Cuentas Públicas termina sin éxito

Un hombre pasa por delante de una cafetería de la cadena Starbucks en Londres, Reino Unido.
Un hombre pasa por delante de una cafetería de la cadena Starbucks en Londres, Reino Unido.KERIM OKTEN (EFE)

Es bien sabido que las grandes corporaciones hacen lo que sea para no pagar impuestos, o reducir al máximo la factura fiscal. Pero cuando Reuters reveló tras una investigación de cuatro meses que la cadena Starbucks solo ha pagado 8,6 millones de libras (10,75 millones de euros) en concepto de Impuesto de Sociedades en 14 años de actividad en Reino Unido, se encendieron todas las alarmas. Durante esos años, la cadena cafetera estadounidense ha facturado en torno a 3.750 millones de euros a sus clientes británicos.

La Comisión de Cuentas Públicas de la Cámara de los Comunes interrogó este lunes a los patrones de Starbucks, Amazon y Google para saber por qué pagan tan pocos impuestos. De sus respuestas apenas salió nada claro, salvo una cosa: gran parte de esos impuestos acaban devengándose, a una tasa muy inferior a la británica, en otros países europeos, como Irlanda, Holanda o Luxemburgo.

Troy Alstead, director financiero de Starbucks UK, admitió que la compañía canaliza una gran parte de sus ingresos hacia Holanda porque tiene un convenio fiscal con ese país. El truco está en los royalties: Starbucks UK tiene que pagar royalties a las compañías hermanas en Holanda y Estados Unidos. Starbucks paga por esos royalties una tasa combinada del 16% en Holanda y Estados Unidos, frente al 24% que debería pagar en Reino Unido.

Alstead aseguró que no están satisfechos con la rentabilidad de la cadena en suelo británico y que los márgenes son muy estrechos en ese país, pero no supo qué decir cuando una diputada le preguntó por qué no se iban si tan mal les van las cosas.

El ejecutivo de Amazon, Andrew Cecil, sacó de quicio a los diputados por sus evasivas respuestas y su aparente desconocimiento de los entresijos de la empresa. Aunque Amazon tiene, según explicó, más de 15.000 empleados en Gran Bretaña, las ventas realizadas a través de amazon.co.uk se adjudican a la central en Luxemburgo, donde solo trabajan 500 personas.

Matt Brittin, responsable de Google en el norte de Europa, fue el más directo de los tres ejecutivos. De entrada admitió que el negocio europeo opera desde Irlanda porque el Impuesto de Sociedades (12%) es el más favorable y los derechos de propiedad intelectual de la compañía fuera de Estados Unidos están en Bermudas también por razones fiscales. Brittin defendió la legalidad de esas actuaciones, a lo que la presidenta de la comisión, Margaret Hodge, le respondió: “No le estamos acusando de actuar de forma ilegal, sino de ser inmoral”.

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La evasión fiscal de las grandes corporaciones multinacionales no es en absoluto un problema exclusivamente británico. Las autoridades francesas, por ejemplo, le reclaman a Amazon 200 millones de euros en impuestos atrasados, una deuda que la compañía rechaza, y ya le exigiron 1.000 millones a Google. Pero en Reino Unido se está centrando la denuncia por esas evasiones fiscales. Un grupo de protesta empezará a ocupar locales de Starbucks en diciembre, coincidiendo con la presentación de los presupuestos en los Comunes. La idea es proveer en esos locales los servicios sociales que el Gobierno está cerrando por el ajuste, como guarderías y centros de acogida de mujeres.

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