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Alemania alcanza un superávit público del 0,6% del PIB en el primer semestre

Es el primer saldo positivo de las cuentas presupuestarias alemanas desde 2007

Los ingresos impositivos aumentan un 3,8% mientras los gastos apenas crecieron un 0,8%

La Seguridad Social, impulsada por el buen comportamiento del empleo, protagoniza la mejora

Con más de un tercio de la zona euro en recesión y sus Gobiernos atenazados por el déficit público, el endeudamiento creciente y la presión de los mercados, Alemania vuelve a demostrar que juega en otra liga. También, que hace caso omiso a las recomendaciones de los organismos internacionales. Según ha informado la agencia estadística Destatis, el Estado alemán cerró el primer semestre con un superávit equivalente al 0,6% del PIB. Es la primera vez desde 2007, en la antesala de la crisis financiera mundial, que el saldo presupuestario alemán arroja cifras positivas. 2011 cerró con un déficit del 1%.

Según las cuentas de Destatis es el amplio superávit de la Seguridad Social, muy beneficiado por el buen comportamiento del mercado laboral, lo que permite al Estado alemán alcanzar un resultado positivo de 8.300 millones. Las cuentas de la Seguridad Social contribuyen en la primera mitad del año con 11.600 millones de euros, una cantidad más que suficiente para compensar el mínimo déficit del Gobierno, los estados y las entidades locales, cercano a 3.300 millones.

Las estadísticas del primer semestre revelan un aumento de los ingresos por impuestos del 3,8% en tasa anual, inferior a la notable expansión de la primera mitad de 2011, cuando el incremento fue del 9,6%. Lo que registró un descenso fue la aportación de los ingresos patrimoniales, entre otras cosas porque el beneficio transferido por el Bundesbank al presupuesto federal "cayó de forma pronunciada" en relación al mismo periodo de 2011.

En cuanto al gasto, las cuentas dan una clara muestra de contención, con un avance del 0,8% en tasa anual. El recorte en las inversiones y las transferencias de capital sirve para compensar el aumento de gasto asociado a los mayores pagos al presupuesto de la UE. Además, el gasto en intereses de la deuda pública volvió a caer, en este caso un 3,5%.

Organismos como el FMI o la propia Comisión Europea recomiendan que los pocos países europeos, como Alemania, que tengan margen ahora para desarrollar planes de estímulo fiscal lo hagan. El ajuste de la inversión pública muestra que el Gobierno de Angela Merkel prioriza el equilibrio presupuestario sobre todas las cosas. Esos planes de estímulo de la demanda interna serían también importantes para cambiar el modelo económico alemán, con una orientación excesiva a los mercados exteriores, según dictó el G-20. El superávit exterior alemán, sin embargo, no deja de crecer y rondará a finales de año el 6% del PIB, un nivel que la UE considera desequilibrante para el conjunto de la zona euro.