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Guindos viaja a Alemania en plena tormenta

Se cita con Schäuble, ministro de Finanzas alemán, el martes

El Ejecutivo niega que vaya a pedir el rescate

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, conversa con los ministros de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el de Economía, Luis de Guindos.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, conversa con los ministros de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el de Economía, Luis de Guindos. EFE

Todos los caminos de la solución de la crisis española pasan por Berlín. Es allí donde está el verdadero poder de influencia sobre el Banco Central Europeo, es Alemania la única que bloquea y desbloquea las decisiones clave para salvar a la economía española, según insiste el Gobierno español. Por eso, en un ambiente de enorme presión sobre España de los mercados, que parecen dar por hecha la intervención total que ya ni siquiera se considera un tabú en Bruselas, cobra una especial relevancia un viaje a Alemania de Luis de Guindos, ministro de Economía.

Guindos tiene una cita allí con Wolfgang Schäuble, el todopoderoso ministro de Finanzas alemán. El Gobierno asegura que la cita estaba cerrada hace tiempo y está pensada para explicar los nuevos recortes. Esto es, que no responde a la desastrosa jornada del viernes en los mercados, cuando el Ejecutivo se quedó descolocado al comprobar que pese a los durísimos recortes de 65.000 millones de euros anunciados por Mariano Rajoy y el hecho de que ese mismo día se firmara el rescate bancario en el Eurogrupo, la prima de riesgo superó ampliamente los 600 puntos.

El Gobierno insiste en negar en privado que esté pensando en pedir un rescate completo de la economía española, y por tanto una intervención. Todos los Ejecutivos que lo pidieron antes —Grecia, Irlanda y Portugal— lo negaron hasta el último día. Es casi obligado, como sucedía antes del euro con las devaluaciones.

Arranca una semana decisiva

Guindos también viajó a Alemania a entrevistarse con Schäuble en mayo, una semana antes de que se organizara una cita por videoconferencia del Eurogrupo en la que España pidió el rescate bancario tantas veces negado.

La semana que arranca parece absolutamente decisiva. Rajoy, que, salvo actos protocolarios en Zarzuela y una recepción el lunes a los deportistas españoles que viajan a Londres 2012 sigue sin tener agenda pública, mantiene citas secretas en su despacho y conversaciones constantes de las que el Ejecutivo no da nunca cuenta —él mismo muchas veces no se las cuenta a sus colaboradores más cercanos—.

La idea de la intervención o el rescate controlado se instala cada vez más en los círculos políticos. Hasta la semana pasada se hablaba del otoño, porque España tiene liquidez para superar el verano, pero la crisis de estos últimos días ha descolocado todos los planes.

Antes de viajar a Alemania, Guindos comparecerá en el Congreso para explicar las condiciones del rescate bancario pactado con los socios del Eurogrupo. Es la quinta comparecencia en cinco meses del ministro en la Comisión de Economía.

Antes de que llegue al Congreso verá cómo abren los mercados y si se acentúa la presión en una semana clave. De momento el Gobierno, que vive en estado de emergencia, ya tiene previstos al menos tres consejos de ministros en agosto. Y todos están alertados de que los planes pueden saltar por los aires. La inquietud que se percibe es enorme. No solo por la situación económica, también por sus consecuencias políticas: un rescate total con toda probabilidad provocaría una crisis de Gobierno. A Rajoy se le ha criticado mucho que no nombrara vicepresidente económico. Él resiste y cree que acertó, pero también aquí, todos los planes parecen en el aire.