El mercado sorprende al Gobierno

La vicepresidenta apela tres veces a Schäuble para contestar sobre la crisis El nerviosismo del Ejecutivo es evidente y todos los planes han saltado

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a su salida del hemiciclo del Congreso de los Diputados el pasado jueves
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a su salida del hemiciclo del Congreso de los Diputados el pasado juevesJavier Lizón (EFE)

Era un escenario impensable hace unas semanas. Y el Gobierno no lo tenía para nada previsto. La prima de riesgo por encima de los 600 antes de que llegue el temido agosto y el desplome histórico de la Bolsa pillaron a contrapié al Ejecutivo. El Gobierno confíaba en que la firma del rescate bancario calmaría a los mercados. Pero ni eso sirvió y la desesperación es evidente.

Preguntada reiteradamente sobre la posibilidad de rescate total en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, evito responder abiertamente. Lo que hizo fue culpar de la prima de riesgo española a la situación de bloqueo de la UE, y aseguró que de momento el Ejecutivo está con la “ayuda financiera”, esto es el rescate a los bancos que se aprobó ayer. Sin embargo, inmediatamente después, ya sin micrófonos, la vicepresidenta sí dijo que el Gobierno descarta esa intervención, que no está encima de la mesa ese rescate total. Y fuentes oficiales explicaron más tarde que no se trabaja con ese escenario sino con una actuación del BCE.

La vicepresidenta despachó todos los intentos de la prensa por obtener una visión sobre el vértigo de la prima de riesgo con claras evasivas. El Gobierno explica que, por responsabilidad, Sáenz de Santamaría no puede dar los titulares rotundos que busca la prensa porque hay muchos ojos puestos en lo que se diga desde esa tribuna.

La intervención no es ni siquiera la peor de la opciones. La suspensión de pagos de España o la ruptura del euro son escenarios aún más dramáticos

No parece haber un plan B. Rajoy, al que los ministros vieron ayer más preocupado que nunca, les dijo que no hay alternativa a las medidas que se están tomando, que España hace lo que tiene que hacer y solo queda confiar en que actúe Europa. El Gobierno está desesperado porque no llega esa intervención del BCE. Pero nada parece indicar que esté cercana.

Todo depende aparentemente de Alemania. Y a ella se aferró ayer varias veces la vicepresidenta para esquivar las preguntas sobre la prima de riesgo. Hasta cuatro veces apeló a las palabras del todopoderoso ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble —el más cercano a las posiciones de España en ese Ejecutivo, según el Gobierno español— que había dicho que los problemas españoles tienen relación con las incertidumbres sobre el futuro del euro.

Una situación "incomprensible"

Sáenz de Santamaría incluso llegó a calificar de “incomprensible” la situación de la prima de riesgo: “Coincido plenamente con el ministro de finanzas alemán. Estamos viviendo la situación que estamos viviendo y que a veces es incomprensible por la gran incertidumbre que existe en la zona euro”.

Al margen de lo que se diga en público, Rajoy, explican miembros del Ejecutivo, se enfrentó a Angela Merkel en la última cumbre, y eso evidentemente supone un coste en su relación. Ahora España espera que actúe el BCE, pero sabe que no lo hará si los alemanes no le dejan. Y en ese tira y afloja la situación empeora cada día. La nueva fecha fatídica parece ser septiembre. Agosto sin duda va a ser durísimo —de hecho el drama de los 600 puntos se ha adelantado y ha llegado en julio— y el Tesoro, que no va a salir al mercado en ese mes, tiene dinero hasta septiembre.

Si para entonces la cuestión no ha mejorado, todos los escenarios parecen abiertos y diversas fuentes del Gobierno no descartan nada, hasta el punto de que la intervención no es ni siquiera la peor de la opciones. La suspensión de pagos de España o la ruptura del euro, escenarios aún más dramáticos, no se plantean abiertamente aunque solo sea para ahuyentarlos, pero empiezan a verse como un fantasma.

Rajoy, señalan en su entorno, no ve probable esa intervención total de España por las enormes dimensiones económicas del país y por el efecto contagio inmediato que tendría sobre Italia. De hecho, el presidente ha convocado el 2 de agosto en Madrid a Mario Monti, el primer ministro italiano, para analizar esta situación dramática en la que España está mucho peor —al contrario de lo que sucedía el año pasado— pero los dos parecen tener destinos muy ligados. El Gobierno le da máxima importancia a esta cita y al intento común de Rajoy y Monti por forzar la intervención del BCE y la puesta en marcha de los mecanismos pactados en la cumbre. Pero todo son incógnitas, y se vive día a día.

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