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Los británicos trabajarán hasta los 66 años para optar a la pensión del Estado

El Gobierno de coalición quiere que la medida, con la que espera ahorrar 4.250 millones de euros, entre en vigor en 2016

El Gobierno británico quiere retrasar en un año, hasta los 66 años, la edad a la que se puede empezar a cobrar la pensión pública. Aunque ya el anterior Gobierno laborista tenía previsto ese cambio, el actual ejecutivo de conservadores y liberales-demócratas quiere acelerar esa reforma y aplicarla a partir de 2016, en lugar de 2024 como estaba previsto. El ejecutivo quiere eliminar también el actual derecho de las empresas a forzar la jubilación de sus empleados cuando alcanzan esa edad, permitiéndoles seguir trabajando si están en condiciones de hacerlo. Y, en el futuro, la edad de jubilación podría extenderse a los 70 años.

En la actualidad las mujeres pueden empezar a cobrar gradualmente la pensión a partir de los 60 años, pero, como ya planeaban los laboristas, la jubilación de hombres y mujeres se irá unificando a lo largo del tiempo.

La reforma pretende ahorrar 3.500 millones de libras (4.250 millones de euros) anuales a las arcas públicas y generar un crecimiento económico adicional del 1% del PIB (equivalente a crear una riqueza equivalente a 16.400 euros). Pero ha sido muy mal recibida por sindicatos y empresarios. Los primeros aseguran que es un retroceso que lleva a los trabajadores "a los tiempos de Dickens" y los segundos denuncian que les priva de una herramienta para gestionar sus plantillas.

El sistema público de pensiones británico no es especialmente generoso: 97,65 libras semanales (118,50 euros) semanales para los individuos y 156,15 libras (casi 190 euros) semanales para los matrimonios. Pero el aumento de la longevidad y la ya cercana incorporación al sistema de los británicos que nacieron en el boom demográfico de los años 60 hacen que su financiación vaya a ser insostenible.

El problema de fondo es que el sistema está pensado para que los británicos complementen con una pensión privada la modesta pensión pública. "Gran Bretaña solía tener un sistema de pensiones para estar orgulloso de él pero tras años de negligencia cada vez hay menos gente que ahorra para su pensión y el valor de la pensión pública se ha erosionado, dejando a millones de personas en la pobreza", sostiene el nuevo ministro de Trabajo y Pensiones, Iain Duncan Smith.

"La gente tiene una vida cada vez más larga y más saludable y no queremos perder su talento y su entusiasmo en el trabajo debido a un límite de edad arbitrario. También hay que reconocer que la gente tiene que trabajar más tiempo para ofrecer un sistema de pensiones estable y asequible a una sociedad con una expectativa de vida cada vez más mayor", ha asegurado.

Efímero líder de los conservadores entre septiembre de 2001 y noviembre de 2003, Duncan Smith es un devoto cristiano que en los últimos años ha consagrado su carrera política a la lucha contra la pobreza y contra la exclusión social. Pero sus planes sobre las pensiones han sido duramente criticados desde la izquierda, que los considera lesivos para los sectores menos favorecidos de la sociedad.

"El Gobierno sabe que los trabajadores manuales en las regiones industriales del Reino Unido no tienen la misma expectativa de vida que los profesionales u otras clases de empleados", ha denunciado el secretario general del sindicato GMB, Paul Kenny. "Forzar a trabajar hasta los 66 años a alguien que se ha pasado la vida trabajando en la construcción es absolutamente inaceptable", ha añadido.