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Entrevista:MERIENDA CON... VALERIA ATELA

"Una orquesta es una escuela de ciudadanía"

Con 33 años, está al frente del sistema de agrupaciones musicales argentinas

Valeria Atela no tiene tiempo para merendar. Para hablar delante de un café, sí, pero ella no lo prueba. A lo más, unos sorbos de agua. Acaba de dirigir en Mar del Plata (Argentina), en un congreso de cultura, a la Orquesta Escuela de Chascomús, a 300 kilómetros, y tiene el tiempo justo antes de que salga el autobús de vuelta. "Los chicos siguen con la adrenalina del concierto", dice. "Algunos además han visto el mar por primera vez".

Atela tiene 33 años y lleva tres "sin dormir más de cinco horas seguidas". El sueño que de noche le roban sus dos hijos -de uno y dos años- de día se lo roban los tres centenares de muchachos que forman parte del sistema de orquestas que ella misma fundó cuando terminó piano, canto y musicología. Tenía 20 años y en su ciudad, un lugar de 40.000 habitantes, "no había un violín". Después de hacer prácticas como profesora, decidió llevar la música a los barrios más "vulnerables". Así montó una escuela con cinco profesores venidos de Buenos Aires y 30 alumnos. Hoy son 40 docentes para 350 estudiantes. El 80% de ellos viene de los barrios más duros; el 20% restante, de una convocatoria abierta. "La mezcla de realidades enriquece el proceso de integración. Un chico puede admirar las deportivas que lleva otro, pero en la orquesta nadie es más que nadie". Ni los unos y los otros, que terminarán mano a mano con Mozart y Sibelius, saben nada de música cuando empiezan. "Eso es fundamental", dice Atela. "Una orquesta es una escuela de igualdad y ciudadanía. Aquí la identidad no es el amor por el fagot sino hacer parte de un equipo. Cuando un chico se da cuenta de que lo que él hace afecta al todo, ya entendió lo que es la ciudadanía. Luego se lo piensa dos veces antes siquiera de tirar un papel al suelo". Las clases de instrumento, sin embargo, son individuales: "Para muchos es el único momento del día en que un adulto les dedica tiempo en exclusiva".

Con 33 años, está al frente del sistema de agrupaciones musicales argentinas

Junto a 1998, el año en que empezó todo, y la fecha de nacimiento de sus hijos, Atela no olvida que el 4 de octubre de 2004 conoció a José Antonio Abreu, el fundador del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. "Cuando arrancamos yo no sabía que existía. Ahora él nos manda a sus maestros a Chascomús y nuestros chicos van becados a Venezuela".

Sin dejar de abrir y cerrar la botella de agua -"soy acelerada"-, Valeria Atela cuenta que el éxito de su sistema de integración por la música se ha traducido en 22 orquestas-escuela por toda la provincia -80 en todo el país- y en la aceptación, orgullo a veces, de los padres de los que las forman. Pero no fue así siempre: "Ahora trabajamos con la segunda generación de estudiantes. La primera lo tuvo más difícil. Hay una chica que lleva con nosotros 13 años y a cuyo padre todavía no conozco". Alguna vez, cuenta, tuvo que sacar a un chico de su casa -"por cosas feas"- con la complicidad de la madre, a la que recuerda rogándole entre lágrimas: "Júrame que vas a trabajar de esto". Ahora le pagan "fortunas" por dar clase de violín en Buenos Aires. Sin embargo, no todos llegan. Alguno cambia al final la música por la fábrica: "Le pasó a otro chico, aunque me dice que es el único de sus 14 hermanos que no se mete en líos. Vamos a montar un grupo antes de los ensayos para retomar a los que se tuvieron que ir".

Auditorio Astor Piazzolla. Mar del Plata

- Un café: 6 pesos.

- Dos botellas de agua mineral: 20 pesos.

Total: 26 pesos (4,6 euros).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de diciembre de 2011

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