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Sube la marea verde

Más de 68.000 personas inundan el centro de Madrid en la más masiva de las manifestaciones contra los recortes en la educación pública

La pancarta parece una de esas pizarras donde los alumnos escriben lo que han hecho mal y no deben repetir: "No recortar, no recortar, no recortar". A ambos lados del cartelón, la marea verde toma el centro de Madrid en la manifestación más multitudinaria hasta la fecha de las producidas tras los recortes en el profesorado interino de la secundaria pública.

Decenas de miles de personas (más de 68.000, según las estimaciones de EL PAÍS) clamaron ayer por la educación pública a gritos, con lemas, tambores y silbatos. Se echaron a la calle una vez más (la semana pasada los sindicatos convocaron a más de 40.000 personas en un recorrido idéntico de Neptuno a la Puerta del Sol) para pedir al Gobierno regional que dé marcha atrás en los recortes.

"Los políticos nos están tomando el pelo, que no respondan a estas movilizaciones es una falta de respeto a los ciudadanos", afirma indignada Ana Postigo, comerciante de 41 años y madre de alumno. Una parte de la comunidad educativa de Madrid lleva casi un mes de movilizaciones en las que se han implicado sindicatos, profesores, directores de centro y familias. Ayer los institutos madrileños vivieron su cuarta jornada de paro con seguimiento masivo (más del 60%, según estimaciones de este periódico). Pero no hay llamada oficial a la negociación ni un ápice de movimiento desde el Ejecutivo de Esperanza Aguirre.

Los sindicatos reiteraron ayer la petición de que se convoque la mesa sectorial para revisar las instrucciones de inicio de curso que aumentan la jornada lectiva y suponen un recorte en interinos. Los directores han denunciado públicamente que la rebaja de plantillas impide el "funcionamiento normal" de los centros.

La Consejería de Educación, que amagó los primeros días con retomar el diálogo, aún no les ha llamado. El secretario regional del PP, Francisco Granados, dijo a los que protestan "que no se cansen" porque el Gobierno de Madrid "va a mantener" las instrucciones. "La huelga es un ataque enorme a la escuela pública", añadió la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre. "El ataque son las instrucciones de inicio de curso cuyo daño es irreversible y permanente", replicó Paco García, representante de CC OO, sindicato mayoritario en enseñanza pública.

La cabecera de la manifestación avanzó rápido. En apenas una hora, los miembros de la cabecera (parapetados tras el lema La educación no es gasto, es inversión) enfilaron la Puerta del Sol reclamando a voces la dimisión de la presidenta. Asistieron familias, profesores, estudiantes y sindicalistas."Aún somos una piña. Hemos implicado a todos porque nuestros jóvenes se juegan el futuro", asegura Juan Manuel Delgado, de 47 años, profesor de Filosofía del IES Pedro Duque, de Leganés. Más del 80% de sus compañeros de centro respaldaron ayer el paro. El sur y el este de la región son las zonas más movilizadas desde el primer día. "Nos inquieta el seguimiento de la zona centro, todos estamos pendientes de lo que haga el resto", cuenta. Y pone un ejemplo de cómo afecta la pérdida de plantilla a su trabajo. Los recortes en su centro le obligan a hacer la guardia solo: "Si hay una segunda incidencia en mi hora de guardia no la podemos atender".

"El que no nos crea que visite los institutos, no hay manera de cuadrar los horarios". Gema Neuman, interina de Geografía e Historia de 45 años, fue ayer a protestar con su hija. Da clases en el IES Vegas del Jarama. La contrataron el 21 de septiembre. "Nunca habían tardado tanto, y eso que soy la primera de la lista", cuenta. "La gente está en la calle y hay mucho ánimo, esto no se acaba aquí".

Cerca de ella, Carmelo Plaza, de 47 años, se suma a la reflexión: "Nunca había visto tanta organización e implicación de los centros". Ayer respaldó la marcha como padre de una alumna de secundaria en Madrid y hoy se sumará los paros convocados en Castilla-La Mancha como docente.

Un hombre disfrazado de presidenta regional de cartón piedra acapara atención y fotografías. De la peluca tiesa le sale un bocadillo de tebeo con letras en azul: "¿Enseñanza pública? ¡Ja, ja, ja!". Juguetea con unas tijeras de las muchas que se ven durante toda la protesta. Tijeras y esqueletos ("Así se queda la educación pública").

"No sabemos dónde llegaremos, no tenemos horizonte temporal, pero lo que sabemos es que no vamos a parar", promete Carlos Goicoechea (47 años), profesor de Geografía e Historia del instituto Ciudad de los Ángeles (Villaverde). Es jefe de un departamento en el que aún falta cubrir media jornada. "Lo más importante es que estamos todos juntos, esto no es solo cosa de los profesores". A la entrada de Sol, subidos en una columna, dos alumnos en silencio le dan la razón con un cartel dedicado a los docentes: "Antes que profes, sois compañeros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de octubre de 2011