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Salud paralizará sus hospitales durante el puente de la Constitución

Los ocho grandes centros del ICS cerrarán sus consultas externas y quirófanos entre el 5 y el 11 de diciembre- Los médicos alertan de que irán a la huelga si se les baja el sueldo otra vez

La semana del puente de la Constitución será fiesta también para los mayores hospitales públicos catalanes, en los que la Generalitat cerrará consultas externas, quirófanos y toda la actividad programada de una sanidad pública ya mermada por recortes en todos los recursos sanitarios.

La medida se añade al cierre ya ejecutado de ambulatorios, camas y ambulancias y se aplicará durante al menos un día entre el 5 y el 11 de diciembre en los ocho centros que gestiona el Gobierno catalán. Por ahora solo se han concretado en el hospital Vall d'Hebron y el de Bellvitge, dos grandes centros de referencia del área barcelonesa que atienden unas 17.000 y 6.000 consultas semanales, respectivamente. Vall d'Hebron cerrará la actividad programada al menos el día 9 y Bellvitge lo hará en una fecha por confirmar. "Es una gestión habitual, que ya suele realizarse en fechas como el 24 de diciembre o el Jueves Santo. Muchos médicos piden fiesta y muchos pacientes rechazan ser atendidos en estos días festivos", defendió el gerente del Instituto Catalán de la Salud, Joaquim Casanovas. La medida sorprendió y enojó al sector al abrir la posibilidad de que los hospitales públicos funcionen intermitentemente en función de las necesidades de ahorro de la Generalitat.

"Estamos intentando salvar el sistema", defiende el consejero Ruiz

El cierre parcial -en los hospitales solo permanecerán los pacientes ingresados y aquellos que acudan a urgencias- responde a las prisas para cuadrar los gastos de acuerdo con el recorte presupuestario del 10% en sanidad pública, casi 1.000 millones de euros: la Generalitat aún debe ahorrar 77 millones adicionales antes de fin de año, por lo que el Departamento de Salud debe acelerar el cierre de servicios. El consejero Boi Ruiz prevé ahorrar más de la mitad, 45 millones, de la nómina del personal médico. El ajuste empezará a negociarse el lunes, aunque los sindicatos ya lo consideran inaceptable: la media del recorte es de 1.125 euros de la cantidad que percibe cada uno de los 40.000 empleados del ICS, unos 375 euros al mes hasta final de año. En algunos casos, puede suponer un recorte del 30% del salario.

Esfuerzo adicional

La Generalitat reclamará un esfuerzo adicional en la reunión de la mesa sectorial prevista para el lunes, pero los sindicatos consideran que no pueden exigirse más sacrificios a la plantilla. El Instituto Catalán de la Salud, la mayor empresa pública de Cataluña que gestiona los ocho mayores hospitales públicos y 450 ambulatorios, no puede presentar un expediente de regulación de empleo, por lo que el ahorro en nóminas pasa por adoptar medidas similares a las de otros hospitales concertados. Estos han enviado al paro a parte de su plantilla de forma temporal y reducido la jornada laboral de otros. "Se estudiará reducir las horas de guardia, suprimir turnos y otros complementos", detallaron fuentes de Salud.La medida ha crispado a la plantilla médica y los principales sindicatos, que alertan de que este tipo de recortes conducen inevitablemente a la huelga. "Es inaceptable. Los hospitales ya son una olla a presión", avisó el Sindicato de Médicos. "La respuesta en forma de paros puede ser contundente", añadió.

Ampliar un recorte, que hasta ahora solo atentaba contra la calidad asistencial, a los bolsillos del personal ha colocado los centros sanitarios públicos en pie de guerra. "Llevamos asumiendo recortes desde junio de 2010, cuando se recortó el salario de la plantilla médica el 5%", recordó UGT. "El personal está muy quemado", aseguró. Los principales hospitales, entre ellos el Vall d'Hebron, ya han votado a favor del paro si la Generalitat prosigue con su plan de ajustes.

Este parece estar sujeto a la constante improvisación, al menos en lo que se refiere a la comunicación con pacientes y trabajadores. El baile de cifras, recortes y clausuras de servicios públicos ofrecido por Salud es constante; también las contradicciones. El Gobierno catalán informó ayer de los nuevos cierres en TV-3 para desdecirse poco después. "Los festivos son días de muy baja actividad. Fijaremos días del puente para hacer fiesta todos ese día", señaló en la cadena el gerente del ICS, Joaquim Casanovas, mientras el informativo de la televisión catalana proseguía alertando del cierre de consultas en los ocho centros públicos durante todo el puente festivo. Horas después, el propio Casanovas precisó que no se cerrarían todos los hospitales públicos ni durante todos los días festivos, sino que la medida es variable y revisable hasta las fechas del puente de la Constitución.

"Cada día aparecen cosas nuevas. Solo pedimos una hoja de ruta de los ajustes para saber a qué atenernos", reclamó el vicepresidente del Colegio de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós. "Hay malentendidos", admitió Casanova. "Pero son medidas alternativas que ya habíamos pensado desde hace tiempo", defendió Casanovas.

La sensación de imprevisión, y cierto apagón informativo a la hora de concretar los detalles, impide calibrar el impacto real de los ajustes sobre los usuarios de la sanidad pública. Antes de la llegada del convergente Artur Mas a la presidencia, Salud ofrecía datos sobre la evolución de las listas de espera cada seis meses, a principios y a mediados de año. El Gobierno catalán, sin embargo, apura un cambio de gestión de las listas de espera que amenaza con ocultar para siempre las consecuencias del recorte. "Estamos intentando salvar el sistema", justificó ayer Ruiz, tras pedir al personal sanitario que "no cree estados de alarma entre los ciudadanos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de septiembre de 2011